La creatividad del ser humano debe prevalecer como sustancia y esencia de la música por encima de cualquier algoritmo, señala el galardonado Francisco Téllez —

Platicar con el Maestro Francisco Téllez, pilar del jazz nacional, es recorrer el tiempo con alegría, entusiasmo y gratitud, notas que se agradecen para escucharle reflexionar sobre su vida.
Todavía impresionado, asombrado por la noticia de ser merecedor de la Medalla Bellas Artes 2026 en Música, el hombre que transformó la educación musical en México conversó con Crónica para una entrevista exclusiva en la que desnudó el alma de un género que es libertad y creatividad humana.
Habilitado con la serenidad de quienes han logrado desarrollar su espíritu, un trayecto de ocho décadas de historia y la herencia de su abuelo José López Alavez, el autor de la “Canción Mixteca”, no se asume como una figura solitaria.
El reconocimiento que el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) le otorgará este miércoles 12 de agosto en el majestuoso Palacio de Bellas Artes, a sus ojos es un trofeo al “fruto de una resistencia colectiva”.
Para el pianista, “este galardón institucional representa una celebración para todos los músicos jazzistas de México que han picado piedra en estaciones de radio y prensa”.
Expresó con entusiasmo que “es el triunfo de quienes han luchado para que el jazz sea reconocido como una música de concierto con la importancia que merece en el país”.
De la Censura Conservatoriana
El Maestro Téllez recordó con una sonrisa reveladora aquellos tiempos en que “el jazz era mal visto dentro de los pasillos solemnes del Conservatorio Nacional de Música”.
Alude la figura del prefecto que prohibía tocar acordes de blues en los cubículos de estudio, y castigaba la curiosidad de quien buscaba una armonía distinta.
Aquella censura, lejos de detenerlo, impulsó su deseo de cambio tras el movimiento de 1968; lo llevó a fundar el primer Taller de Jazz en la Escuela Superior de Música; “lo que inició como un esfuerzo para frenar la deserción escolar se convirtió en la primera Licenciatura en Jazz de todo México”, explicó.
Revela que aquella incompetente censura pudo ser superada gracias al contexto musical con el que contó en el seno de su Familia, pues al llegar a casa tenía la influencia y ejemplos de su padre y su abuelo, quienes fueron pianistas y trabajaron en películas mudas.
Compartió que al verlos trabajar desarrollo la conciencia del valor de la improvisación, “pues mientras tocaban el piano se vieron obligados a que si la escena se extendía, tenían que extender la música, improvisar; entonces, a mí me llegó la música de jazz desde el seno de mi familia”.
Añadió que cuando vio los cambios que había tan fuertes en aque entonces, con el movimiento de 1968 en auge, él también eligió un cambio; “en lugar de estar pintando paredes o algo más, me inscribí en la Escuela Superior de Música”.
Fortalecer Educación Artística en México
Durante la conversación periodística, el “maestro de maestros” expresó un “urgente exhorto para fortalecer la educación artística desde la enseñanza básica, como primaria y secundaria”.
Advirtió que no se puede esperar a que los jóvenes lleguen a niveles profesionales para sensibilizarlos de la importacia de la creación estética.
El pianista lamentó que, a diferencia de países como Estados Unidos donde la música se imparte en el high school (preparatoria o bachillerato), México carezca de esa infraestructura básica.
Para el Maestro Téllez, “la educación musical en las escuelas públicas no debería ser un lujo, sino una asignatura esencial para el desarrollo humano”.
Concordó con el ejemplo del científico Albert Einstein, quien encontraba en su violín la estructura necesaria para concebir sus más grandes teorías científicas y descubrimientos.
“La música y la ciencia son parecidas, la rítmica y el conteo musical son herramientas de pensamiento lógico fundamentales”, explicó.
Enseguida reveló una anécdota muy poco conocida del genio científico alemán.
“No recuerdo quién era su maestro cuando él tocaba el violín, pero le llama la atención porque no sabe medir, no sabe contar; y cómo no va a saber contar Einstein? Pero es diferente contar desde la cuestión rítmica, en la música, que con los números aparte”, revivió con singular alegría.
Sustancia y Esencia Humana, sobre la IA
Al abordar el futuro, el Maestro Téllez fue tajante sobre el papel de las nuevas tecnologías y la irrupción de la Inteligencia Artificial en la composición actual.
Aunque reconoce la utilidad de la herramienta tecnológica para organizar listas o tareas administrativas, dijo que la máquina jamás podrá sustituir el factor humano.
El gran exhorto del laureado es que “la creatividad del ser humano prevalezca como sustancia y esenciade la música en México, por encima de cualquier algoritmo”.
La improvisación, afirmó, es un acto místico que requiere del intercambio energético y emocional con un público presente en el recinto.
“El público nos hace tocar algo que a lo mejor no teníamos pensado”, explicó con pasión y aseguró que este diálogo colectivo es irreproducible para la IA.
Para el fundador del Cuarteto Mexicano de Jazz, la música es un organismo vivo que se nutre del impulsoy la emoción del momento compartido.
En este sentido, el Maestro Téllez planteó a los nuevos talentos “no perder sus raíces frente al bombardeo sonoro de producciones extranjeras que saturan la radio” y las plataformas digitales.
Primero Identidad, sin Copias Extranjeras

Comentó cómo siempre impulsó a sus alumnos de Oaxaca o Guerrero a mantener su entorno cultural y su identidad propia al tocar.
Enseguida criticó el modelo de escuelas internacionales que estandarizan a sus estudiantes, convirtiéndolos en copias idénticas que pierden la riqueza de su origen.
Su método de enseñanza, basado en la historia del género desde Nueva Orleans hasta el Bebop, un estilo revolucionario del jazz que surgió a principios de la década de 1940 en Nueva York, busca que cada músicoencuentre su propia voz.
“Otro otro de los aspectos que tiene el plan de estudios es que va de acuerdo con la historia del jazz; se estudia el estilo Nuevo Orleans, el Chicago, el Swing y el Bebop, el Hard bop, el Cool jazz; estudian todo, no un solo periodo y esto hace hace que los estudiantes tengan una educación muy completa de del jazz”, detalló.
Jazz es Música Afroamericana, con Raíces Mexicanas
Añadió que la identidad mexicana en el jazz es, de acuerdo con el Maestro Téllez, mucho más profunda de lo que se cree, vinculada estrechamente a la raíz afrodescendiente del país.
Recordó que la cultura africana llegó a México con los conquistadores mucho antes de que los primeros esclavos arribaran a los Estados Unidos.
Recordó a figuras históricas como Juan Garrido y el impacto que la población negra tuvo en la vestimenta, la alimentación y la rítmica nacional.
Posteriormente citó a Aguirre Beltrán y expresó que los rasgos de las cabezas olmecas ya sugerían una incursión africana milenaria en nuestras tierras.
“Esta herencia se manifiesta hoy en piezas como Arenita Azul, de la Costa Chica, donde el zapateadosobre lanchas volcadas funciona como un tambor.
Para el Maestro galardonado, “entender que el jazz es música afroamericana con raíces ancestrales en México es vital para el orgullo del músico nacional”, afirmó.
Francisco Téllez espera que su reconocimiento institucional sirva para que sean abiertas “más puertas en centros culturales y que el jazz sea un movimiento global”.
Expresó que no desea que “el género se quede atrapado en la academia, sino que florezca en las calles y en cada rincón donde la libertad sea necesaria”.
Padres, dejen que sus Hijos Estudien Arte
A los Padres de Familia que temen que sus hijos se dediquen al arte, el Maestro les envió a través de Crónica, un mensaje de aliento y una lección de vida inigualable.
“La preocupación por morir de hambre es insignificante comparada con la riqueza espiritual de vivir una existencia dedicada a la música; la música es un arte que se tiene que estudiar toda la vida”, afirmó.
Recordó que su propia formación nunca se detuvo desde que era niño; su abuelo, José López Alavez, le enseñó que la improvisación era una herramienta de supervivencia en las salas de cine mudo de antaño.
El legado de Francisco Téllez se extiende hoy por todo el país a través de sus alumnos que dirigenorquestas y escuelas en Chiapas, Monterrey y Juárez.
Estos músicos son la columna vertebral de una escena que hoy celebra la validación de un esfuerzo de más de medio siglo de labor.
“El jazz, aunque inicialmente incomprendido, es hoy un símbolo de posibilidades infinitas; invito a la sociedad mexicana a no tener miedo a la libertad creativa y a abrazar el arte como el lenguaje supremo de la humanidad”, planteó.
Este miércoles 12 la Sala Manuel M. Ponce de Bellas Artes será el escenario de un homenaje, y el epicentro de un festejo por la dignidad del jazzista.
Francisco Téllez, poseedor de la humildad que poseen las personas verdaderamente exitosas, compartirá el aplauso con cada colega que ha creído en la magia de una nota improvisada, como lo expresó él mismo.
El llamado del Maestro es claro; “México necesita música en sus escuelas, identidad en sus artistas y humanidad en sus creaciones para no perder el alma”.
La Gesta del Jazz como Libertad y Resistencia en México, Francisco Téllez, Medalla Bellas Artes 2026