
La historia de la lengua es un juego de rutinas de alta creatividad, de muchas continuidades y eso es lo más llamativo para alguien que se dedica a la historia de la lengua: lo poco que cambia. Es algo poderosamente llamativo que podamos entender, con un mínimo entrenamiento, un texto de hace mil años y “no sólo entenderlo, sino disfrutarlo”, aseguró Concepción Company Company, miembro de El Colegio Nacional.
Al dictar la cátedra “El rescate de la historicidad americana. El CORDIAM”, como parte del ciclo Lengua, lingüística histórica e historicidad, la colegiada señaló que “los muchos españoles” que hablamos en América son más que un sistema de comunicación, “son un espejo cultural que refleja nuestra historia, nuestras identidades y nuestra creatividad”.
“Este idioma, por ejemplo, altamente creativo sólo para México; no hay algo similar en ninguna otra variante dialectal, a hacer albures. Y los albures se dan entre hombres, porque hay que tener cierto órgano sexual para poder alburear mejor y se pueden ver albures documentados desde el siglo XIX, quiere decir que estaban desde mucho antes”.
El español no sólo nos permite comunicarnos, sino también es exportador de tradiciones, de visiones del mundo y de dinámicas creativas que definen la esencia de sus hablantes. Ser mexicano es cargar con una visión de mundo, con unas dinámicas creativas y no otras; con ciertas tradiciones y no otras, “tenemos multitud de léxico para [la palabra] morir: desde morirse, fallecer, petatearse, colgar los tenis o enrollar el petate, lo que tiene que ver con el Día de Muertos y cómo se concibe la muerte”.
En su conferencia, Company Company se refirió a la disciplina de humanidades digitales, apenas con poco más de 10 años de historia, la cual permite aumentar la fuerza explicativa que siempre se le ha dado a la lingüística histórica: “la única disciplina que puede decir que pasó, cómo pasó y también por qué pasó algo”.
“Las humanidades digitales permiten vincular fenómenos que, de otra manera, quedarían totalmente aislados, quedan ocultos o requerirían leer miles y miles y miles de páginas sin ninguna garantía de que vamos a encontrar ese porqué. En cambio, en el CORDIAM se busca Dios —con mayúscula— y ‘a’ separado ‘dios’ y se fórmula: ‘a Dios os encomiendo’, o ‘a dios te encomiendo’, hasta el siglo XVIII y, de pronto, empieza a verse ese ‘a Dios’ junto y se convierte en un adverbio: ‘adiós chula mía’”.
Las humanidades digitales, en el caso de corpus electrónicos, permiten análisis totales, semitotales, parciales o locales: se puede buscar sólo en México, en cinco o en 24 países, por siglos, por años o por tipo de obra: ayuda a ver las distribuciones históricas de concentración, como sucede si se busca la palabra “carne” en el siglo XVI y sorprende que la mayoría de las frases sean carne humana. “No hay carne de pollo, no hay carne de vaca, seguramente ya comían en la segunda mitad del siglo XVI, o de vaca, de cerdo o de guajolote, pero lo que encuentran es carne humana”.
Un corpus adecuadamente diseñado, como el CORDIAM, permite acceso multimodal: a literatura, prensa, documentos, por años, por siglos; explorar conexiones, permite hacer lingüística espacial, quedarse con un país o con varios y saber qué está ocurriendo en esos lugares.
Un corpus electrónico potencia la investigación en resumidas tradiciones discursivas, como se ha estudiado en una tesis de maestría que dirige la colegiada acerca de la escritura de cartas de hombres y de mujeres, “resulta que los hombres siempre han tenido mucha más libertad para usar todo tipo de adjetivos, porque han sido dueños de sí mismos y de la lengua, y las mujeres hemos tenido que seguir la rutina”.
La construcción de un corpus
El CORDIAM son las siglas del Corpus Diacrónico y Diatópico del Español de América: diacrónico se refiere al tiempo, tiene 400 años de profundidad histórica, el primer documento es de 1494, un texto manuscrito muy breve de Colón. “Diatópico es un adjetivo que se refiere a muchos lugares. En la parte histórica acabamos en 1905, porque en España hay un corpus que tiene siglo XX y XXI y no queríamos repetir esfuerzos. Es un corpus electrónico de acceso abierto, un conjunto de miles de textos clasificados y ordenados para que el usuario pueda encontrar las concentraciones que le interesan; es una plataforma digital con millones de datos para hacer investigación multidisciplinaria, lo creamos para lingüística, pero sirve para historia, para antropología, para sociología, para cultura en general, para asuntos políticos”.
Desde la perspectiva de la colegiada, estudiar la lengua española en América, su devenir histórico de 500 años, permite estudiar todas las manifestaciones de vida realizadas y codificadas mediante la lengua española en América. El CORDIAM abarca el español 24 países americanos, los 19 de Hispanoamérica, más cinco países donde se habló y escribió en español, como Jamaica, Haití, Belice, Trinidad y Tobago; Estados Unidos tiene mucha documentación del sur y del oeste de la California. “Empezamos a trabajar en 2012, cuando me di cuenta de que en mi computadora tenía un montón de corpus de colegas de Bolivia, de Perú, porque había intercambiado documentos míos de la Nueva España, un libro que salió en el año 94, con cientos transcripciones de documentos coloquiales, documentos lingüísticos de la Nueva España.
“Entonces, le dije a una colega en Uruguay: ‘si me muero, se acaba la evidencia del español de América”. Lo que hay que hacer es crear un corpus digital que sea disponible para todos, de acceso abierto y que enriquezca el conocimiento de los muchos españoles en América”.
Tres años se tardaron en abrir la plataforma y desde 2015 a la fecha hacen dos “subidas” al año, en julio y en diciembre, de un millón y medio de palabras gráficas, aproximadamente, en cada “subida”, explicó la lingüista, para lo cual, el principal requisito que se pusieron es que fueran documentos escritos en América: si un americano, un mexicano escribe en Europa, ese documento no está en el CORDIAM.
“Queremos encontrar la especificidad del español en América, escritos en donde se habló y escribió en lengua española como lengua nativa. Son 19 países de Hispanoamérica, más cinco países que pertenecían a la corona española, escritos en 90%, o más del porcentaje, por nativos de América desde finales del XVI, el requisito es que no sólo escriban en América, sino que sean nacidos en América”.
El español americano, hasta que se creó el CORDIAM no se había integrado a la lingüística general del español ni a la historia de la lengua española. Hay corpus hechos en Madrid que tienen, por ejemplo, el CORDE, que sólo tiene 8% de textos de América, que se llama Corpus Diacrónico del Español y el Corpus del Diccionario Histórico, tiene 17% de América.
“Nos pareció que era momento de tener un repositorio con múltiples evidencias de quiénes somos, cómo hablamos, cómo sentimos y cómo nos comunicamos. El español de América, hasta la aparición del CORDIAM había sido analizado como un bloque homogéneo, o sea, 19 países como si fuera un sólo español, eso es un disparate. Además, hay que decir que la lengua literaria de los virreinatos, sor Juana, Sigüenza y Góngora, El periquillo sarniento no dejan ver la lengua española, porque siguen patrones similares a los de la península ibérica.
La literatura se ha regido, hasta el boom del realismo mágico y el realismo fantástico, por los mismos cánones y moldes de la literatura española, o la literatura española, se rigió por los mismos moldes de la literatura hispanoamericana, por lo tanto, no nos sirven mucho para saber cómo es esa literatura”.
Sin embargo, resaltó Company Company, la literatura virreinal está presente en el CORDIAM, aun cuando no funciona mucho para saber quiénes somos, cómo pensamos, cómo sentimos o cómo decimos: quiubo, cuando decimos qué hubo; además, la literatura del siglo XIX exacerba estereotipos: Los bandidos de Río Frío tiene todo prácticamente en diminutivos y están los malos y los buenos. “Esa es la literatura de finales del siglo XIX. Manuel Payno pone en boca de mujeres indígenas un habla como si fuera un español deteriorado. Es un estereotipo de que los indígenas hablan un español ‘chueco’”.
Las motivaciones posteriores para crear el CORDIAM es tener conciencia de que hablar y escribir español es un hecho integral, pues con mínimas dificultades de entendimiento, más de 500 millones de hispanohablantes nativos pueden comunicarse de uno y otro lado del Atlántico, y desde Estados Unidos hasta la Tierra del Fuego, y “crear una plataforma para poder ver esta integralidad del español, a la vez de conocer las personalidades diferentes de los muchos españoles”.
“La lengua española es internacional, es policéntrica, multinormativa, multicultural... no está asociada a raza, etnia y a ninguna clase social. Todos podemos usar lengua española; y otra razón poderosa para crear el CORDIAM es que 92% de los hablantes nativos actuales de lengua española han nacido en América y aun así el español de América estaba infrarrepresentado.
“Es la única lengua en el mundo que permite a un individuo caminar 12 millones de kilómetros cuadrados, por 16 países del continente y gestionar su día a día entendiéndose en lengua española, prácticamente sin dificultades, lo único que tendrá que aprender es que aquí se desayunan huevos revueltos y en Colombia se desayunan arepas”, resaltó Concepción Company Company.