Parece que empezamos a comer maíz hace 5 mil 473 años, según indican los nuevos fechamientos que comparte la arqueóloga y antropóloga, Nelly M. Robles García.
Durante la conferencia “¿Cómo y cuándo comenzamos a comer maíz? La Cueva de las Manitas en Oaxaca” que se realiza y transmite como parte del ciclo La arqueología hoy, la investigadora del Centro INAH Oaxaca expone que se hallaron restos de maíz en la Cueva de las Manitas, en Santiago Dominguillo cuyos fechamientos permiten ahondar en la relación que tenemos con esta planta.
“Hemos tenido fechas de un grupo de la UNAM, que nos da 4,810 años antes del presente, como una de las fechas más antiguas del maíz. Luego, la Universidad de Harvard nos entregó fechamientos también de 5,463 (años) antes del presente”, informa.
Asimismo, comenta que hay otros estudios con fechas de hasta hace 6,600 años, lo cual indica que más que una fecha concreta de descubrimiento e incorporación, la relación con el maíz fue paulatina y experimental.
“Fue una una época muy larga de experimentación. Cuándo empezamos a consumir maíz es en un periodo muy largo y yo no creo que nadie se estuviera basando su dieta solamente en esos maicitos chiquititos que había al principio”, señala.
Explica que encontraron restos de maíz en forma de pequeños olotes, así como granos todavía adheridos e incluso restos carbonizados.
“Tenemos una cantidad enorme de muestras de maíz: olotitos, varios que tienen todavía esos maicitos puestos ahí. Muchos se desecharon y se quemaron, entonces tenemos el carbón de olote con sus maicitos”, detalla.
Estos materiales permiten combinar los fechamientos con el análisis de su forma y características biológicas para construir una historia de la presencia del maíz en la región.
“Por eso el maíz es dependiente del suelo humano, ¿verdad? Y el humano es dependiente del maíz. Entonces, es una simbiosis increíble y aquí en la Cueva de las Manitas tenemos los testimonios clarísimos de esto”, añade.
EL SITIO
Las investigaciones arqueológicas en la Cueva de las Manitas, ubicada dentro de la reserva biósfera La Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, han permitido recuperar materiales orgánicos y herramientas que ayudan a reconstruir las actividades desarrolladas en el lugar.
La dra. Nelly M. Robles García apunta que las excavaciones se realizan de manera minuciosa, con herramientas pequeñas y mediante el paso de los materiales por cribas para identificar, entre otros elementos, semillas.
La conservación de los elementos encontrados en este sitio se vio favorecida por una capa de aproximadamente 10 centímetros de excremento de chivo, que selló la superficie de la cueva y redujo la pérdida de materiales por erosión.
Entre los primeros hallazgos aparecieron olotes, semillas, herramientas de piedra, fragmentos de cestería y pequeñas piezas vegetales que inicialmente fueron difíciles de identificar y que luego se descubrieron brochas elaboradas con agave.
“Resulta que son las brochas con las que pintaron las pinturas lineales, es decir, el árbol de la vida, el cuerpo de las serpientes”, se emociona la investigadora. “A mí me llena de orgullo decir que es la primera vez que encontramos brochas asociadas a estos contextos”, subraya.
Sobresale otro de los materiales más abundantes en el sitio: el maguey, que la investigadora describe como una auténtica “industria de supervivencia”, pues sus fibras servían para elaborar cuerdas y otros objetos. También se aprovechaban sus partes comestibles y sus espinas y la dra aventura que la gente podría tal vez vivir mucho tiempo sin comer carne, pero no sin tener maguey.
“Con justa razón podemos decir que el Maguey constituyó toda una industria, previo a cualquier otra industria, era la base de la supervivencia”.
Además, estos restos son un depositario de ADN que permitirá profundizar en los estudios.
“Ahora le tengo mucho respeto al maguey, es alimento, defensa, para esta gente fue todo y creo que merece analizarse mucho más”, opina.
¿QUIÉN ES LA INVESTIGADORA?
La dra. Nelly M. Robles García es investigadora de tiempo completo del Centro INAH Oaxaca y vice presidente del Comité Internacional para la Gestión del Patrimonio Arqueológico (ICAHM). A lo largo de su trayectoria también ha sido presidente del Consejo de Arqueología y Coordinadora Nacional de Arqueología del INAH. Su trabajo ha sido reconocido con el Premio Manuel Toussaint INAH, por rescate de inmueble con valor patrimonial arquitectónico, así como el Premio Francisco de la Maza al mejor trabajo de restauración y conservación por su trabajo en las zonas arqueológicas de Monte Albán y Atzompa tras los daños causados por los sismos de 2017.
De acuerdo con el coordinador, arqueólogo y Premio Crónica Leonardo López Luján, en su 8vo año “La arqueología hoy” ha ofrecido 74 conferencias.
El próximo jueves, 24 de septiembre la conferencia estará a cargo de Silvia Mesa Dávila (Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos del INAH) quien hablará sobre “El Registro Público de Monumentos Paleontológicos e Históricos (Funciones y Retos”
“Un error que cometí es que la programé un día que teníamos partido de la selección nacional y entonces la pasamos para el mes de septiembre”, comenta.
Asimismo, López Luján invita a conocer el número 199 de la revista “Arqueología mexicana”, que está dedicada al tema del maíz.
Puedes consultar la transmisión completa en el canal de youtube de El Colegio Nacional (Colnal) o desde la página web (https://colnal.mx/agenda/como-y-cuando-comenzamos-a-comer-maiz-la-cueva-de-las-manitas-en-oaxaca/)