
Los resultados recientes del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) muestran que México ha logrado mantener la estabilidad de sus aprendizajes en un contexto internacional marcado por retrocesos en numerosos sistemas educativos, afirmó Andreas Schleicher, director de Educación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
En un mensaje dirigido a la comunidad educativa mexicana, Schleicher expresó sus más sinceras felicitaciones a maestras y maestros, directores, estudiantes y familias, al considerar que los resultados de PISA cuentan una historia relevante sobre la capacidad de resiliencia del sistema educativo nacional.
“En un momento en que muchos sistemas educativos alrededor del mundo han experimentado un descenso en los resultados de aprendizaje, México ha demostrado resiliencia”, señaló.El directivo de la OCDE destacó particularmente el desempeño de México en ciencias, área que constituyó el principal enfoque de la evaluación más reciente, al subrayar que los resultados se han mantenido estables.
De igual manera, resaltó el comportamiento de México en lectura, donde el país también ha logrado conservar su posición mientras diversos sistemas educativos han registrado retrocesos.Schleicher enfatizó que, en educación, el progreso no siempre significa avanzar de manera acelerada. En determinados contextos, sostuvo, mantener los aprendizajes y evitar retrocesos también constituye un logro significativo.
Estudiantes curiosos y perseverantes.
Más allá de los resultados académicos, el director de Educación de la OCDE consideró especialmente alentador el modo en que los estudiantes mexicanos enfrentan el aprendizaje.De acuerdo con la perspectiva planteada por Schleicher, los jóvenes mexicanos de 15 años manifiestan características que serán cada vez más relevantes para desenvolverse en el mundo actual: curiosidad, disposición para aprender cosas nuevas y perseverancia ante las dificultades.
Asimismo, una proporción importante de estudiantes mexicanos considera que el tiempo que pasa en la escuela tiene significado y propósito, con una percepción particularmente favorable en comparación con estudiantes de otros países de la OCDE.Para Schleicher, estas capacidades no deben considerarse elementos secundarios de la educación.
Por el contrario, adquieren una importancia creciente en un mundo caracterizado por la transformación tecnológica y el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial.
“En un mundo donde la inteligencia artificial puede darte una respuesta en segundos, la ventaja no será de quienes simplemente saben más”, planteó. El verdadero valor, explicó, estará en quienes sepan formular las preguntas correctas, perseverar frente a los desafíos y reconocer cuándo necesitan ayuda.
En este sentido, consideró que los estudiantes mexicanos parecen comprender que aprender no es una actividad solitaria.Cuando enfrentan dificultades, recurren a sus profesores; cuando requieren una explicación diferente, buscan el apoyo de sus compañeros.
Esta capacidad para pedir ayuda, colaborar y aprender con otros constituye, a juicio del especialista, una fortaleza importante para su desarrollo futuro.El papel fundamental de las y los docentesEl mensaje también reconoce de manera particular el papel que desempeñan las maestras y los maestros en los procesos de aprendizaje.
En comparación con el promedio de la OCDE, señaló Schleicher, un mayor número de estudiantes mexicanos afirma que sus profesores se interesan genuinamente por su aprendizaje, continúan enseñando hasta que logran comprender y ofrecen apoyo adicional cuando lo necesitan.Estos resultados, sostuvo, son fundamentales porque la educación no puede entenderse únicamente como una transacción entre quien enseña y quien aprende.
En su mejor expresión, afirmó, la educación se construye a partir de relaciones humanas.Los estudiantes pueden alcanzar mejores resultados cuando perciben que sus profesores los conocen, confían en ellos y están dispuestos a acompañarlos ante las dificultades.
La presencia de docentes comprometidos, capaces de brindar apoyo y generar confianza, representa así uno de los pilares para fortalecer los aprendizajes.Más oportunidades educativas sin sacrificar la calidadOtro de los aspectos destacados por Schleicher es la expansión de las oportunidades educativas en México.
Entre 2015 y 2025, explicó, el número de jóvenes de 15 años elegibles para participar en PISA creció considerablemente más rápido que la población total de jóvenes de esa edad en el país.Este crecimiento significa que el sistema educativo mexicano está llegando a un número mayor de jóvenes, incluidos estudiantes provenientes de contextos históricamente marginados.
La ampliación de la cobertura educativa suele representar un desafío para los sistemas educativos, pues existe el riesgo de que una mayor inclusión vaya acompañada de un incremento de las desigualdades o de una reducción de los resultados promedio.Sin embargo, Schleicher destacó que los datos observados en México no apuntan en esa dirección.A pesar de la incorporación de un mayor número de estudiantes desfavorecidos a la población evaluada, la brecha de rendimiento entre los estudiantes con mayores y menores recursos no se ha ampliado.Aunque las desigualdades continúan siendo importantes y requieren atención, el director de Educación de la OCDE señaló que esta brecha es, de hecho, menor que el promedio observado entre los países de la organización.
La conclusión, afirmó, es relevante: la inclusión educativa y la calidad del aprendizaje no tienen por qué ser objetivos contrapuestos.“Una mayor inclusión no tiene por qué ir en detrimento del aprendizaje. La equidad y la calidad no tienen por qué ser objetivos contrapuestos”, destacó.
Escuelas como espacios de encuentro y equidadSchleicher también hizo referencia a la distribución de los recursos y del personal docente entre las escuelas mexicanas, así como a los niveles de segregación social.De acuerdo con su mensaje, las diferencias en la disponibilidad de personal entre escuelas con mayores y menores recursos son menos pronunciadas que en el promedio general de los sistemas considerados.
Asimismo, señaló que las escuelas mexicanas presentan menores niveles de segregación social que los observados en numerosos sistemas educativos europeos.Este aspecto adquiere especial relevancia porque, además de transmitir conocimientos y desarrollar capacidades, las escuelas cumplen una función social fundamental: reunir a jóvenes de diferentes orígenes para que puedan aprender juntos, conocerse y comprender que el talento está distribuido de manera mucho más equitativa que las oportunidades.
Para el especialista, generar espacios educativos diversos e incluyentes contribuye a construir sociedades con mayores niveles de cohesión y oportunidades.Preparar a los estudiantes para un mundo marcado por la inteligencia artificialOtro elemento que Schleicher consideró relevante es el desempeño de los estudiantes mexicanos en resolución de problemas computacionales, particularmente en relación con su desempeño en ciencias.
Aunque se trata de una capacidad que puede parecer técnica, explicó, en realidad responde a una pregunta cada vez más importante: ¿pueden los estudiantes enfrentarse a un problema complejo, identificar su estructura, dividirlo en partes manejables y trabajar de manera sistemática para encontrar una solución?Estas habilidades serán fundamentales en un mundo en el que la tecnología y la inteligencia artificial tendrán una presencia cada vez mayor.
El futuro, advirtió, no recompensará únicamente a quienes conozcan las respuestas correctas, porque las máquinas podrán proporcionar muchas de ellas de manera inmediata.
La ventaja estará en quienes sepan qué preguntas formular, cómo distinguir la información relevante del ruido, cómo descomponer problemas complejos y cómo utilizar la tecnología para ampliar su capacidad de pensamiento, en lugar de sustituirla.
El reto: convertir las fortalezas en un nuevo impulso educativoSchleicher reconoció que México todavía enfrenta importantes desafíos.Los resultados de aprendizaje necesitan continuar mejorando y persisten desigualdades que requieren atención y políticas educativas sostenidas.
Sin embargo, consideró que los resultados de PISA permiten identificar también una serie de bases sólidas sobre las cuales México puede construir.
Entre ellas se encuentran la resiliencia de los aprendizajes, el compromiso de las y los docentes, la curiosidad y perseverancia de los estudiantes, la ampliación de las oportunidades educativas y un sistema en el que el origen social tiene una influencia menor sobre el destino educativo que en numerosos países.El desafío, sostuvo, consiste ahora en convertir esas fortalezas en un impulso real y sostenido para elevar los aprendizajes y ampliar las oportunidades de cada estudiante.
La educación como base del futuro de México
Al cierre de su mensaje, el director de Educación de la OCDE subrayó la importancia estratégica que tiene la educación para el futuro económico y social del país.La educación que México ofrece hoy, afirmó, tendrá una influencia directa en la economía de mañana, en su capacidad de innovación, en sus posibilidades de prosperidad y, en última instancia, en la fortaleza de su sociedad.
En este sentido, el reto no consiste únicamente en lograr que más niñas, niños y jóvenes ingresen y permanezcan en la escuela, sino en garantizar que cada estudiante pueda concluir su trayectoria educativa con curiosidad, capacidades y confianza en su potencial para transformar el mundo que lo rodea.
Schleicher concluyó con una perspectiva de futuro para México: si el país consigue combinar una mayor apertura de oportunidades con una mayor ambición educativa, fortalecer el acompañamiento a cada estudiante y aprovechar las fortalezas que ya existen en su sistema educativo, el capítulo más importante de la historia educativa de México aún podría estar por venir.
El mensaje constituye así un reconocimiento al trabajo cotidiano de las comunidades escolares y, al mismo tiempo, un llamado a consolidar los avances, atender las desigualdades pendientes y elevar las expectativas sobre lo que los estudiantes mexicanos pueden aprender, crear y aportar a la sociedad.
Principales mensajes de Andreas Schleicher:
• México ha mostrado resiliencia educativa en un escenario internacional de retroceso en los aprendizajes.
• El desempeño en ciencias se ha mantenido estable y México también ha conservado su posición en lectura.
• Los estudiantes mexicanos destacan por su curiosidad, perseverancia y disposición para pedir apoyo cuando enfrentan dificultades.
• Las y los docentes desempeñan un papel fundamental mediante el acompañamiento, la atención personalizada y el apoyo adicional.
• El sistema educativo mexicano ha ampliado las oportunidades para incorporar a más jóvenes, incluidos estudiantes de contextos desfavorecidos.
• La expansión de la inclusión no ha significado un incremento de la brecha de rendimiento entre estudiantes de distintos niveles socioeconómicos.
• Equidad y calidad educativa pueden avanzar de manera conjunta.
• Las escuelas mexicanas presentan niveles de segregación social menores que los observados en numerosos sistemas educativos europeos.
• Las capacidades de resolución de problemas y pensamiento sistemático serán fundamentales ante el avance de la inteligencia artificial.
• México cuenta con bases importantes para construir una nueva etapa de mayores aprendizajes, oportunidades y confianza en el potencial de sus estudiantes.