
Tras indagar en los orígenes del capitalismo moderno en ‘El imperio del algodón’ (2016), el historiador estadounidense y profesor en Harvard Sven Beckert va más allá y desentraña la historia económica de los últimos mil años en ‘Capitalismo’, una obra monumental que el autor presenta en España.
En una entrevista con EFE, Beckert insiste en “desnaturalizar” este fenómeno, pese a ese profundo arraigo histórico: no siempre estuvo allí y puede dejar de estarlo; y, aunque insiste en que no puede predecir el futuro, ve necesario “tener la conversación” sobre qué hacer con la IA.
“Si la IA reemplaza a la fuerza laboral, sería el fin del capitalismo”, señala, “tendríamos que encontrar una nueva forma de distribuir la riqueza”. Tal y como está organizado el mundo le hace pensar que solo unos pocos acapararán los beneficios de esta tecnología, pero insiste en que no tiene por qué ser así.
“Miramos a la IA como si fuera una serpiente venenosa, paralizados sin saber si salir corriendo o quedarnos quietos y esperar a que desaparezca, y creo que es un error, deberíamos verlo como una oportunidad para ver de qué modo podemos beneficiarnos de ella”, subraya.
Uno de los propósitos de su libro, más allá de hacer reflexionar sobre cómo el capitalismo ha moldeado nuestra forma de vida, es hacer ver que “no somos meras víctimas de la Historia, también podemos hacer Historia” o, al menos, tener suficiente “imaginación política” para ver que las posibilidades están ahí.
Una perspectiva global, historias locales
A lo largo de más de 1.400 páginas, ‘Capitalismo’ (Crítica) desafía la tradicional perspectiva eurocéntrica y adopta una mirada “global” desde los inicios de este fenómeno, pero lo hace a través de historias locales, un propósito que le llevó a viajar durante ocho años alrededor del mundo, visitando “oscuras bibliotecas” y archivos insospechados.
Desde un archivo local sobre los trabajadores del azúcar en Queensland, Australia, a los archivos nacionales de Brasil, en Río de Janeiro, para entender la cultura burguesa del siglo XIX; de los archivos de Fiat para entender la industria automovilística del siglo XX a Sevilla (España) para investigar la historia de la agricultura y la esclavitud en las colonias españolas de Cuba y Puerto Rico.
Para empezar, su historia localiza las primeras comunidades de comerciantes “capitalistas” en el puerto de Adén (actual Yemen), en el siglo XII. “Todos conocemos las historias de mercaderes de Florencia o Venecia, Génova o Ámsterdam, quería contar un punto de vista menos conocido”, dice.
No es el único lugar común que trata de desmontar. Frente a la tendencia de oponer capital privado y Estado, Beckert quiere demostrar que, históricamente, el Estado ha tenido un papel crucial en el desarrollo capitalista, y no solo en la reciente crisis de 2008, cuando los gobiernos inyectaron enormes sumas de dinero para salvar el sistema financiero.
“El capitalismo es la civilización económica más centrada en el Estado de la historia, solo por detrás del comunismo de estilo soviético”, afirma. Su papel, obviamente, no fue el mismo a lo largo de estos mil años, precisa, varía de la Inglaterra del siglo XVII a la España del XXI, pero siempre fue prominente.
Una historia impregnada de violencia
También desafía la idea que asocia capitalismo al imperio de la ley y el orden. “El libro demuestra que toda la historia del capitalismo está impregnada de una enorme violencia, de mucha coacción y conflictos militares”, advierte.
Menciona como ejemplo el colonialismo europeo y, en el caso español, la esclavitud en el Caribe y Latinoamérica o, más recientemente, los grandes conflictos bélicos del siglo XX.
“Hace 20 años hablábamos del final de la historia, pensábamos que estábamos en el mejor mundo posible, pero ahora las cosas han cambiado”, dice Beckert, que insiste en la necesidad de conocer el pasado para entender mejor el presente, un periodo con grandes desigualdades y a la vez una productividad “enorme”.
“Podríamos producir suficiente para que todo el mundo en este planeta tuviera una calidad decente de vida”, señala. Cree que es una cuestión de decisión política: “Necesitamos superar esta sensación de crisis permanente, de agotamiento de los recursos porque lo cierto es que tenemos más recursos que nunca”.
Sobre la situación de la Universidad de Harvard a causa del litigio por el recorte de fondos por parte de Donald Trump, reconoce que es “complicada”, pese a las victorias judiciales de la universidad hasta el momento, ya que esos fondos son cruciales para su existencia.
“Es una institución privada, la universidad privada más importante del mundo, pero recibe muchos fondos del Estado, un ejemplo más de esa estrecha relación”, dice.