
“Cuando hablamos de represión y silenciamiento, a veces las imágenes que llegan a la cabeza son de policías en la calle, ejerciendo esta violencia que claro que ocurre y hemos visto en miles de instancias, pero la violencia todavía, creo yo, es anterior a eso, cuando el lenguaje ni siquiera existe”, reflexiona Cristina Rivera Garza.
Por su popularidad y agenda, resultó más sencillo organizar una rueda prensa que una serie de entrevistas durante su estancia en la 34° Feria Internacional del Libro de Monterrey.
Un joven le pide un mensaje a las autoridades y personas en México que no entienden la importancia de tipificar un delito. Se refiere en particular a la etiqueta transfeminicidio.
La escritora mexicana y Premio Pulitzer 2024 responde que cuando no hay palabras que puedan identificar la violencia no podemos prepararnos contra ella.
“Hay un silenciamiento que ocurre por distintas instancias del poder y en distintos gobiernos en la historia de México y el mundo, pero en el corazón de este silenciamiento forzado está la desaparición, la inexistencia de este lenguaje y a varios niveles”, ahonda sin dirigir su mensaje a nadie en particular.
Señala que su trabajo es precisamente identificar esos “hoyos negros del silencio” y que la literatura con sus herramientas de lenguaje tiene mucho trabajo por hacer.
“Es una cosa que viene de la calle a los libros y que regresa también producimos ese lenguaje en distintos espacios de la vida cotidiana y eso es fundamental. Ha pasado con el feminicidio, claro que con los transfeminicidios también y por eso creo que es fundamental trabajar con ese vocabulario”, se pronuncia finalmente.
Reitera que la palabra tiene una carga política y una carga ética que reconoce la existencia de distintos cuerpos y experiencias de esos cuerpos.
“Reconoce la existencia de cuerpos no normativos, cuerpos que van más allá de lo binario, etcétera y modificar nuestra lengua para hacer espacio para esa experiencia es fundamental, tenemos mucho trabajo por hacer ahí”.
COLNAL EN FIL MTY
En estos momentos, Cristina Rivera Garza promociona la publicación “Lo roto precede a lo entero”, un libro que reúne 125 textos breves (infraensayos) originalmente escritos hace muchos años, para un blog llamado “No hay tal lugar. U-tópicos contemporáneos” y ahora son editados por El Colegio Nacional, invitado de honor de la FIL MTY 2026.
Incluye muchos elementos visuales, “hay un trabajo de diseño artístico que me tiene totalmente feliz”, califica la autora.
Define este libro como “cachitos” o pedazos rotos que fue recolectando a inicios del siglo XX, en lo que era una forma muy usada por jóvenes y no tan jóvenes: el blog.
“Entiendo y estoy convencida de que el blog ya es una forma antediluviana de nuestro quehacer como escritores, pero en esa época abrir un blog permitía -o a mí me permitió- estar reaccionando de manera casi inmediata a una cantidad de estímulos que venían de la lectura, pero también de la vida cotidiana”, recuerda.
Muchos elementos de aquel ejercicio literario, que por cierto “si quisieran verlos todavía están ahí”, aparecieron sin conexiones específicas unos con otros y están reconfigurados en este libro gracias a una labor de postproducción, “siempre respetando que son los pedazos rotos y de que solo la lectura del libro nos llevará a una totalidad, si es que tal totalidad existe”.
Aunque quisiera decir que ella fue la originaria de ese título, Cristina Rivera Garza indica que el título es una cita de un gran poeta, Roberto Juarroz, quien originalmente habla de lo roto como lo primero que precede al entero.
EJERCER ESCRITURA
Cuando la escritora hacía las reflexiones antologadas en “Lo roto precede a lo entero” (El Colegio Nacional, 2025) las plataformas digitales y herramientas de inteligencia artificial (IA) eran modestas e inmediatamente identificables.
Actualmente considera que el trabajo que hacen las IAs es mucho más profundo.
“Yo creo que vamos a estar viendo cada vez más procesos de co-autoría”, prevé.
“Más nos vale, creo yo, saber que no saber y dejar saber también, no tratar de hacer pasar gato por liebre, saber que hay un proceso creativo, de esto se trata y en ese sentido a la mejor todavía podemos hacer algo significativo para la literatura”.
Por otra parte, Cristina Rivera Garza advierte también que la escritura es un oficio donde acumular conocimiento no sirve tanto, porque si uno es acrítico puede llegar a tener respuestas automáticas respecto y estructuras o temas con las que trabaja
“Entonces de un libro a otro, de un proyecto a otro, el proceso de desaprendizaje, lo que es un proceso de autocrítica, es fundamental. En cierta manera, el proyecto te conmina a convertirte en otra persona. Tendría que decir que cada uno de los libros que he escrito han venido con esa invitación, que puede ser mayor o menor”, añade.