
El Museo de la Ciudad de Querétaro, MCQRO, fundado el 14 de febrero de 1997, está dedicado a las Artes Visuales, Música, Cine y Teatro, donde se han realizado miles de actividades, entre ellas más de 6 mil exposiciones; hoy día unas 100 al año. Sin una colección de arte permanente, el MCQRO es dirigido casi desde su inicio por Gabriel Hörner García, quien ha dedicado sus 22 salas de exposición y 3 espacios escénicos a dar un dinámico y democrático servicio a la sociedad queretana.
El perfil horizontal y comunitario del MCQRO, establece un contrapunto con el Museo de Arte Contemporáneo de Querétaro, MACQ; mientras pésima pintura realista de Zayda Ascencio o Emilio Pérez Ángeles inunda al Museo de Arte de Querétaro, MAQRO, (F.1988) o M108 Curaduría, espacio cuya ceguera estética y clasismo privilegia artistas marginados del ecosistema del arte contemporáneo como Jorge y Javier Marín, Roberto Cortazar o Manuel Lomelí, pintor derivado de la pintura hueca, relamida y decadente de Santiago Carbonell y su intermitente Museo Fundación en Querétaro. Carente de un ecosistema de galerías mínimamente creíbles, sustitutos en Querétaro son el fallido FILO, Salón de Arte o Balvanera Art Weekend, BAW, parodia ramplona de la semana del arte en la CDMX.
En este entorno desalentador, es que el Museo de la Ciudad de Querétaro, MCQRO, proporciona sensatez al entorno cultural al exponer artistas emergentes y contribuir desde hace casi 30 años a forjar una genuina cultura del arte en Querétaro, como lo son las 6 exposiciones que me tocó ver: La pintura realista emergente de Alicia Ayanegui y Enrique Tapia “Gramos”, la colectiva de arte joven sobre identidad Queretana, Una Escena, curada por Paulina Macías; el programa Pinturas Rupestres impulsado por la Fundación/Op.Cit. para la exposición Desfile de Reyes de Rafael Rodríguez; los Artefactos Performáticos de Arcangel Constantini, y una expo de estudiantes de la Prepa Norte UAQ, sobre talleres de cómic o para jóvenes autistas, etc.
Si la expo de Op. Cit. o FILO apuntan a una conexión entre Querétaro y la Ciudad de México, ¿Podría establecerse un vínculo entre un ecosistema artístico también sin galerías comerciales pero pujante como el de Cuernavaca? (Ver Columna Artgenetic, Cuernavaca y el Arte-Nación Mar22,2024). La colaboración entre Gabriel Hörner y Cristo Contel, director del Museo Morelense de Arte Contemporáneo, MMAC, podría fincar un necesario intercambio interprovincial y con la CDMX.
IG: @egea.eduardo