
La fotografía se ha convertido en un registro de los cambios sociales, culturales y políticos de México. A través de imágenes tomadas desde el siglo XIX, es posible conocer cómo eran las ciudades, quiénes formaban parte de la vida pública y cómo se documentaron obras y sitios arqueológicos. En este trabajo de preservación destacan la Fototeca Histórica de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia y la Fototeca Nacional, que resguardan materiales de distintas épocas.
Sus colecciones permiten recorrer más de 180 años de historia mediante fotografías relacionadas con la vida cotidiana, la arquitectura, la arqueología y el desarrollo del país. Además de su valor histórico, los archivos ofrecen recursos para investigadores, estudiantes y público interesado en conocer el pasado a través de imágenes.
Acervo
La Fototeca Histórica de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia conserva un acervo integrado principalmente por fotografías de los siglos XIX y XX. Entre sus materiales hay imágenes relacionadas con la construcción de las redes de Ferrocarriles Nacionales y Centrales, así como retratos de personajes y familias que tuvieron relevancia durante esa época.
La colección incluye fotografías en formatos conocidos como *carte de visite* y de gabinete, utilizados para retratos personales y familiares. También resguarda imágenes de integrantes de la vida pública, política y militar, que permiten acercarse a los personajes y las costumbres de distintas etapas de la historia nacional.
Otro apartado importante está dedicado a los sitios arqueológicos. En él se encuentran fotografías de lugares como Teotihuacán, La Quemada, Bonampak, La Venta y Mitla, entre otros espacios que forman parte del patrimonio cultural de México.

La Fototeca Nacional reúne más de un millón siete mil bienes culturales fotográficos, con imágenes que abarcan desde 1847 hasta la actualidad. Su acervo está organizado en 48 colecciones que, en conjunto, documentan más de 180 años de historia.
Los materiales se clasifican de acuerdo con su procedencia: institucional, autoral o por compilador. La diversidad de las colecciones permite estudiar tanto la evolución de la fotografía como técnica y expresión artística, como su uso para documentar distintas áreas del conocimiento.
Entre los temas registrados se encuentran la arqueología, la antropología, la arquitectura, el urbanismo, la sociología, la economía, la ecología, la salud y la astronomía, además de la historia. Las imágenes funcionan como testimonios visuales de las transformaciones del territorio y de las actividades humanas a través del tiempo.
Origen
Uno de los momentos importantes en la historia de este acervo ocurrió en 1976, cuando el gobierno federal adquirió el Archivo Casasola, una de las colecciones fotográficas más emblemáticas de México, y lo entregó en custodia al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Ese mismo año comenzaron los trabajos para acondicionar el Exconvento de San Francisco, en Hidalgo, como sede del archivo. El 15 de noviembre, un conjunto de 325 mil 290 placas negativas y fotografías fue trasladado de la Ciudad de México a Pachuca mediante una caravana integrada por al menos 20 vehículos blindados.
La colección llegó distribuida en cuatro mil 293 cajas de cartón, cien cajones de madera, once bultos, 31 álbumes fotográficos y 23 carpetas. Jorge Rojo Lugo, entonces gobernador de Hidalgo, recibió los materiales, mientras que el presidente Luis Echeverría Álvarez encabezó la ceremonia inaugural el 20 de noviembre de ese año.
De Archivo Casasola a Fototeca Nacional
Después de la instalación del Archivo Casasola, comenzaron a trasladarse al Exconvento de San Francisco otros materiales fotográficos de relevancia histórica que se encontraban en distintos centros del INAH. A principios de la década de 1980, con la incorporación de colecciones procedentes del Antiguo Museo Nacional, el archivo cambió su denominación a Archivo Histórico Fotográfico y posteriormente a Fototeca del INAH.
Al inicio del siglo XXI adoptó el nombre de Fototeca Nacional, con el que continúa identificándose el espacio dedicado a preservar y conservar el patrimonio fotográfico del país.
El Archivo Casasola se mantiene como la colección fundacional de este acervo, que hoy reúne 48 colecciones y más de un millón de bienes culturales. Sus imágenes abarcan más de 180 años de historia y constituyen un registro visual de personajes, acontecimientos, lugares y transformaciones de México.
La conservación de estos materiales permite que fotografías producidas en distintas épocas continúen disponibles para su estudio y consulta, como una forma de acercarse a la historia nacional a través de imágenes que documentan tanto la vida cotidiana como los cambios políticos, sociales y culturales.