Cultura

El MUAC estrena obra electroacústica de Alida Vázquez junto a cuatro reversiones de compositoras actuales, que el pasado dialogue con el presente: Guillermo García

Un casete de Stanford devuelve al MUAC la música olvidada de Alida Vázquez

Alida Vázquez MUAC La pianista, compositora y pedagoga mexicana Alida Vázquez Ayala (1923-2015) con su guitarra. (Alejandro y Jorge Martínez Vázquez)

El MUAC estrena obra electroacústica de Alida Vázquez junto a cuatro reversiones de compositoras actuales, que el pasado dialogue con el presente: Guillermo García — Durante casi 50 años, un casete en la majestuosa Universidad de Stanford, EEUU, conservó la música de una compositora que la cultura dejó también guardada en recintos y cuadernos.

Así como esa cinta vuelve a sonar en México, “los archivos de las obras del pasado también están dialogando con nosotros ahora”, dijo el curador sonoro Guillermo García.

Para ello, el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) inauguró este sábado 17 de octubre “Genealogías reversivas de Alida Vázquez”, que reúne la pieza original de la compositora y cuatro reversiones de creadoras contemporáneas.

García explicó en exclusiva a Crónica que la exposición permanecerá abierta hasta el 11 de abril de 2027; “es apenas un comienzo, el inicio de un intento de saldar esa deuda, porque ciertamente hace falta mucho trabajo, no solo con Alida Vázquez, sino con muchas compositoras mexicanas del siglo XX”.

Entre México y Nueva York

Alida Vázquez Ayala, quien vivió de 1923 a 2015, fue pianista, compositora y pedagoga; estudió en el Conservatorio Nacional de Música entre 1941 y 1947, con maestros como Julián Carrillo y Esperanza Cruz, y en 1948 emigró a Nueva York, y así transcurrió su vida entre ambos países.

En la ciudad de la manzana conoció el lenguaje de la música electrónica junto a compositores como Vladimir Ussachevsky, reveló Guillermo García.

Añadió que como intérprete de obras ajenas, ella mostró “estar cansada de ejecutar solo piezas de otros y comenzó su búsqueda personal como compositora pasados los 40 años”.

Reveló que con el tiempo construyó un lenguaje propio, en el que su identidad mexicana dialogó con el atonalismo, el serialismo, la politonalidad y la música electrónica; a los 54 años inició un doctorado en Columbia.

Hallazgo en Stanford, 5 Años Después

El especialista contó al reportero que la pieza Danzas de la vida y la muerte salió, “literalmente, de un casete conservado en los archivos de la Universidad de Stanford; Vázquez la compuso en 1980 para una coreografía de Claudia Gitelman y se estrenó ese año en Nueva York”.

Dijo que la cinta fue el punto de partida de la investigación de Teresa Díaz de Cossío, quien durante cinco o seis años reconstruyó la vida de la compositora mexicana con entrevistas, relatos orales y cartas, sobre todo su correspondencia con la pianista y musicóloga Esperanza Pulido.

Señaló que el archivo completo de Alida Vázquez “no existe como tal, muchas de sus obras, sobre todo desde los años 80, están perdidas y probablemente lo estén para siempre porque nadie las recuperó cuando ella falleció”.

Contó que si la pieza sobrevivió casi medio siglo se debe, paradójicamente, a un formato que se da por superado, “un casete es lo que permite que se establezca este diálogo con las compositoras contemporáneas”.

García alertó que “damos por sentado que nuestras obras digitales van a sobrevivir y son más precarias y endebles de lo que a veces suponemos, tenemos una conversación pendiente sobre los soportes del sonido”.

Cuatro Reversiones y una Genealogía

Alida Vázquez MUAC 2026 "Estamos recreando la genealogía que ella nunca pudo tener al ser olvidada por el canon”, afirmó a Crónica, Guillermo García. (Alejandro y Jorge Martínez Vázquez)

Explicó que dado que la obra nunca pudo ser escuchada más allá de aquella presentación coreográfica, el MUAC propone desde el sábado 17 de octubre “una especie de juego especulativo, imaginar que Alida Vázquez no fue olvidada y que influyó en compositoras más jóvenes”.

Teresa Díaz de Cossío, Olivia Block, Debit y Lea Bertucci recibieron toda la investigación para crear nuevas piezas; “estamos recreando la genealogía que ella nunca pudo tener al ser olvidada por el canon”, afirmó Guillermo García.

Para el curador, la exposición va más allá de un homenaje a algo concluido, porque la obra de Vázquez nos interpela en el presente y debe ser concebida como una obra viva, que nos habla aquí y ahora.

Entre el Corsé Académico y la Melodía

García manifestó quees la primera ocasión que “Danzas de la vida y la muerte” sea mostrada en una institución mexicana; “ahora será presentada en una adaptación multicanal, en la última parada del recorrido del museo”.

Al preguntársele sobre la lección pedagógica de Alida Vázquez, el especialista reveló que “estamos trabajando realmente con elementos mínimos que nos han llevado a especular con muchas cosas que no podemos afirmar con certeza”.

Dijo que sus cartas revelan, sin embargo, que la formalidad académica de mediados del siglo XX, dominada por el serialismo, el dodecafonismo y la microtonalidad, “le resultaba un corsé del que quería librarse”.

Vázquez se quejaba de que criticaban su sentido melódico, asociado a sus raíces mexicanas, y de no sentirse libre para explorar la instrumentación percusiva; “son aproximacione”, aclaró.

Refugio para Escuchar con Oídos Abiertos

Alida Vázquez Espacio Sonoro MUAC Muro acústico de madera y monitor de audio en el Espacio de Experimentación Sonora del MUAC, sede de la exposición. (Alejandro y Jorge Martínez Vázquez)

El reportero pregunta qué significa escuchar en una ciudad saturada de ruido, estrés y manifestaciones, a lo cual Guillermo García plantea “el espacio sonoro como pausa”, e invita al público a “dejarse llevar con los oídos abiertos y a atender lejos de los celulares y del barullo cotidiano”.

Resaltó que la experiencia permitirá que la realidad cotidiana del mundo sea escuchada diferente, “aún entre ambulancias y tránsito, siempre hay capas de complejidad con las que podemos interrelacionarnosde otra forma”.

Mientras el especialista expresaba esto al reportero, divinamente se dejaron escuchar cánticos de las aves de Ciudad Universitaria, como expresando armoniosamente el ejemplo de las sutilezas sonoras con las que convivimos a diario.

De hecho, las aviarias voces motivaron la sonrisa del entrevistado y el entrevistador, y relajaron la formalidad obligada de la charla, para tornarla en fruto de magistral experiencia sonora.

Más que un homenaje, Guillermo García dijo concebir la muestra como “una advertencia para el presente; es como un mensaje en una botella del tiempo, confió que con suerte, alguien escuche en el futuro lo que hoy se crea”.

Y formuló la pregunta: “¿Qué mensajes estamos dejando para ser escuchados mañana?"

Donde Escuchar en el MUAC

Genealogías reversivas de Alida Vázquez puede ser disfrutada en el Espacio de Experimentación Sonora, del MUAC, la última parada del recorrido tras las salas 1 a 9.

Estará abierta al publico hasta el 11 de abril de 2027, de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas; jueves y sábados, hasta las 20:00 horas.

La entrada está abierta a cualquier miembro de la Familia y la sociedad, aún aquellas sin conocimientos previos en lo artístico o lo auditivo, afirmó Guillermo García.

Un casete de Stanford devuelve al MUAC la música olvidada de Alida Vázquez

Tendencias