
El libro “Los dioses del rayo: Illapa y Tláloc”, de Luis Millones y Emiliano Ricardo Melgar Tísoc, presentado en el auditorio del Museo del Templo Mayor, explora la importancia que tuvo el rayo dentro de las creencias de las sociedades prehispánicas de México y Perú, así como las distintas formas en que este fenómeno natural fue relacionado con sus divinidades.
A través del estudio de fuentes históricas, representaciones arqueológicas y tradiciones religiosas, los autores muestran que el rayo no era considerado únicamente una manifestación de peligro, sino también un elemento relacionado con la naturaleza, los alimentos y la vida cotidiana de los pueblos originarios.
La publicación propone una comparación entre Illapa, deidad vinculada con el rayo en el mundo andino, y Tláloc, conocido principalmente como dios de la lluvia en Mesoamérica, pero que también tenía una estrecha relación con los fenómenos eléctricos de las tormentas.
El significado del rayo en las culturas antiguas
Uno de los principales planteamientos del libro es que las sociedades prehispánicas no interpretaban todos los rayos de la misma manera, pues cada manifestación podía tener un significado distinto dependiendo de las circunstancias en que aparecía.
Durante la presentación, Emiliano Melgar explicó que, de acuerdo con las fuentes históricas, algunos rayos anunciaban el comienzo de las lluvias, mientras que otros advertían sobre tormentas intensas o fuertes vientos.
También existían relatos en los que el rayo tenía la capacidad de abrir las montañas donde se encontraban los alimentos, permitiendo que los tlaloques obtuvieran las semillas destinadas a los seres humanos.
El investigador señaló que, aunque Tláloc estaba relacionado con la mayoría de estas manifestaciones, no todos los rayos eran atribuidos a esta divinidad, pues también intervenían otros personajes sagrados, como Nanahuatzin.
De esta manera, la obra permite comprender que las deidades relacionadas con el rayo tenían funciones más amplias que las que generalmente se les atribuyen.
Las distintas representaciones de Tláloc
Otro de los aspectos abordados es la manera en que Tláloc fue representado en diferentes materiales y documentos históricos.
Melgar explicó que existen imágenes de esta deidad elaboradas en piedra verde, basalto y otros soportes, además de representaciones que muestran características distintas a las tradicionalmente conocidas.
Entre ellas se encuentran figuras con atributos femeninos, lo que permite reconocer que Tláloc no siempre aparecía representado exclusivamente con características masculinas.
El libro también examina las diferencias entre las descripciones realizadas por cronistas de la época colonial, quienes presentaron a las divinidades indígenas de distintas maneras.
Según explicó el investigador, Bernardino de Sahagún describió a Tláloc sin varios de sus atributos característicos, como las anteojeras y la máscara, con lo que ofreció una imagen más humanizada de la deidad.
Esta forma de representación contrasta con otras fuentes históricas y materiales arqueológicos, donde sus características simbólicas tienen mayor presencia.
Creencias que permanecen hasta nuestros días
La obra también reflexiona sobre la continuidad de las creencias relacionadas con el rayo después de la conquista española y su adaptación a nuevas expresiones religiosas.
Durante la presentación se destacó que algunas de estas ideas encontraron relación con figuras como Santiago, cuya imagen fue vinculada con las antiguas entidades del rayo en distintas comunidades indígenas.
Los autores plantean así que las creencias prehispánicas no desaparecieron por completo, sino que atravesaron procesos de transformación que permiten reconocer su presencia en las tradiciones de los pueblos originarios actuales.
Además de comparar las concepciones de México y Perú, el libro invita a estudiar el pasado indígena mediante el diálogo entre la arqueología, la historia y otras disciplinas, sin separar las antiguas representaciones religiosas de las comunidades que todavía conservan parte de esa memoria.