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La ausencia afromexicana en la memoria cultural no fue un olvido fortuito, sino una operación ideológica y estatal deliberada, la exposición contrapone al racismo: Labastida

MUAC y Olivier Marboeuf reescriben Memoria Afromexicana desde la Emancipación y Resistencia

La ausencia afromexicana en la memoria cultural no fue un olvido fortuito, sino una operación ideológica y estatal deliberada, la exposición contrapone al racismo: Labastida —

MUAC El otro lado del oro Mediante cerámicas especulativas, instalaciones sonoras y un mural geopolítico, la exposición en las salas 7 y 8 del MUAC contrapone la potencia vital comunitaria a la violencia colonial. (MUAC)

Para cuestionar el racismo estructural y la omisión histórica de las raíces afromexicanas en nuestro país, el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) presenta a partir de este sábado “El otro color del oro”, exposición del artista Olivier Marboeuf curada por Alejandra Labastida.

La muestra, que toma su nombre de todos los otros cuerpos humanos y no humanos que fueron extraídos en el colonialismo, además del oro, explora las complejas conexiones históricas y culturales de las comunidades afromexicanas a través de una investigación realizada en Veracruz por Alejandra R. Bolaños y Marboeuf.

En conversación exclusiva con Crónica, Alejandra Labastida explicó que la exhibición está compuesta por un gran mural cartográfico, instalaciones sonoras con entrevistas y música, y piezas de cerámica especulativa para “alejarse de la mercantilización exótica de los pueblos marginados”.

Dijo que el proyecto fomenta un intercambio colaborativo y ético con los habitantes locales, reconociéndolos como verdaderos creadores y colaboradores, con el realce al mismo tiempo de la resistencia, alegría y potencia de vida de estas comunidades frente a la adversidad.

Invisibilización Ideológica y Estatal

Al preguntarle si la exposición de Olivier Marboeuf puede asumirse como un proyecto pedagógicamente disruptivo frente a la exclusión de la raíz afromexicana en la educación artística en México, Labastida aportó evidencia de ello.

Dijo que “la ausencia de la presencia afromexicana en la educación artística y en la memoria cultural del país no se debió a un olvido fortuito, sino a una operación ideológica y estatal activa y deliberada”.

Explicó que durante mucho tiempo el aparato cultural oficial estuvo dominado por el modelo vasconcelista del mestizaje y la “raza cósmica”, el cual obliteró y excluyó sistemáticamente la historia y aportes de las comunidades afrodescendientes.

Resaltó que al margen del discurso institucional, “existe desde hace mucho tiempo una valiosa red de trabajo impulsada por académicos, artistas, músicos y colectivos comunitarios, con especial arraigo en Veracruz, Guerrero y Oaxaca, que han luchado por visibilizar este legado”.

Como evidencia de esta marginación histórica, Labastida recordó que la inclusión oficial de los pueblos afromexicanos en la Constitución Mexicana “ocurrió apenas en 2019, mostrando que la noción legal de lo afromexicano es muy reciente en comparación con los años de lucha comunitaria”.

MUAC, Plataforma Activa

Expresó que frente a este panorama, “el MUAC abre la puerta a la discusión pública para servir como plataforma de concientización”.

Explicó que para consolidar este impacto pedagógico, el museo trabaja en encuentros y programas públicos, en colaboración con la artista Alejandra R. Bolaños, orientados a conectar con nuevas generaciones de creadores, curadores e historiadores del arte.

Alejandra Labastida explicó que el MUAC traduce la postura que se niega a la representación exótica convencional con la operación simultánea en dos niveles, el conceptual y estético, relacionado con cómo se concibe la obra; y el procesual e institucional, relacionado con cómo se gestiona la relación con las comunidades.

Cinema Déparlant y Redes de Confianza

Sobre el nivel conceptual y estético, criticó la mercantilización cultural; “la propuesta responde de forma crítica a la tendencia en la escena del arte de objetivar y mercantilizar los materiales provenientes de comunidades marginales o no occidentales”.

Explicó luego el concepto del cinema déparlant, que en español es traducido como cine del deshabla; “la exposición adopta esta noción para buscar espacios que escapen del extractivismo tradicional, apostando por lo desdibujado, la sombra, el camuflaje y el universo mítico”.

Añadió que en lugar de emplear un lenguaje documental o exótico convencional, la obra incorpora cerámicas que plantean una “arqueología especulativa sobre un pueblo mítico, permitiendo una enunciación autónoma que evade las formas habituales de representación”.

Al referirse al nivel procesual e institucional, planteó una mediación basada en redes de confianza; “la vinculación institucional se apoyó en la artista veracruzana Alejandra Bolaños, quien ya contaba con redes de colaboración consolidadas y la confianza previa de los colectivos afromexicanos”.

Explicó que evitaron la recolección extractiva de información, donde el artista solo toma entrevistas y videos para su beneficio.

“En su lugar, se realizó un proceso de trueque e intercambio que incluyó talleres, revisiones de carpetas de creadores locales y performances conjuntos”, reveló.

Dijo que el MUAC asumió el compromiso de remunerar formalmente a las personas y colectivos participantes, reconociéndoles institucionalmente el estatus de colaboradores y garantizando su presencia en la sala de exposición.

Cuatro Etapas de Curaduría

Alejandra Labastida explicó enseguida que el ensamblaje curatorial del proyecto, que vincula el trabajo histórico de investigación de Olivier Marboeuf con la realidad afromexicana, fue logrado a través de un proceso estructurado en cuatro etapas estratégicas y conceptuales.

La primera de ellas es la extrapolación de la metodología previa del autor, un proyecto de larga duración.

Dijo que Marboeuf ya venía desarrollando una cartografía alterna y archivo del Afrocaribe y el Gran Caribe en diversos países como Brasil, Puerto Rico, Guadalupe y Cuba.

“Su objetivo era reconectar historias y afectos más allá de los marcos coloniales europeos y las fronteras insulares”, indicó.

Manifestó que la colaboración comenzó a gestarse a partir de un encuentro entre ella y el artista durante la Bienal de São Paulo, donde acordaron extender esta investigación a territorio mexicano.

La segunda etapa abordó la acotación del territorio y mediación local, con un enfoque territorial estratégico.

Explicó que aunque inicialmente fue considerado abarcar una región más amplia como la Costa Chica entre Guerrero y Oaxaca, la curaduría prefirió concentrar el estudio en la zona de Veracruz para poder profundizar adecuadamente.

“Fue indispensable la alianza con la artista veracruzana Alejandra Bolaños, quien ya contaba con la confianza de comunidades, colectivos y creadores afromexicanos locales, garantizando un acceso respetuoso y fluido”, comentó.

La tercer etapa se refirió a la inmersión de campo y producción compartida, con viajes de investigación y residencias.

Expresó que Marboeuf realizó una estancia de campo de tres semanas para encontrarse con activistas, artistas y músicos, seguida de una residencia de un mes para la producción de piezas, mural, cerámicas y sonido, en constante diálogo con colaboradores locales, como el ceramista afrodescendiente o el músico jarocho Wilka.

La cuarta fase integró la plasmación curatorial en las salas, “lo humano y lo más que humano”.

Manifestó que la dimensión humana de redes y archivos vivos, fue articulada a través de una instalación sonora de más de 2 horas.

Explicó que esta entrelazó los testimonios registrados en Veracruz con audios y músicas recopiladas previamente en otros puntos del Caribe, como Puerto Rico, Guadalupe, Cuba, complementada con una sala de archivo que exhibe el mapa físico del recorrido y de las personas conocidas.

Labastida comentó la dimensión “más que humana, naturaleza, geología y toxicidad”, donde fue plasmado el gran mural.

“Este prescinde de la división tradicional por Estados-nación para organizar el espacio mediante capas transversales; estratos volcánicos tectónicos compartidos, presencia de flora y fauna local, e índices del impacto colonial y la contaminación ambiental, toxicidad, que afecta a estos territorios”, explicó.

¿Dónde y cuando verla?

El mural, las cerámicas y la instalación sonora y de sombras que ocuparán las salas 7 y 8 del MUAC, a partir del 7 de noviembre de este año y hasta el 25 de abril de 2027.

“Operan desde esta noción compleja desarrollada por Marboeuf para referirse a una producción de visualidad, poblada de sombras e imágenes fugaces, basada en prácticas políticas y emancipadoras de alucinación colectiva”.

Alejandra Labastida dijo al reportero “me gustaría que el público se llevara una profunda reflexión sobre la potencia de vida, la alegría y la capacidad de supervivencia de estas comunidades”.

Explicó que, aunque la exposición tiene un claro componente de denuncia del racismo y la violencia estructural, contrapone a esas condiciones adversas la vitalidad de su cultura a través de la música, el ritmo y el carnaval.

Para ella, expresó, “el mayor aprendizaje radica en reconocer a pueblos que han sabido resistir y sobrevivir a varios fines del mundo, manteniendo intacta su fuerza vital”.

MUAC y Olivier Marboeuf reescriben Memoria Afromexicana desde la Emancipación y Resistencia

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