
Son pocos los temas a tratar en esta parte tan silenciosa de la temporada baja de la NFL y, sobre todo, cuando el Mundial de Futbol acapara toda la atención, pero hay algunos aspectos que no pueden pasar por alto cuando miramos lo que están haciendo algunos equipos y nos brinca de inmediato aquellos con absurdas decisiones tomadas hace meses y que aún les persiguen, y que tal vez continuarán torturándolos por un tiempo.
Sin más, pongamos los nombres sobre la mesa, se trata de los Vikingos de Minnesota y los Halcones de Atlanta, ambas oficinas directivas se han encargado de hacer todo lo posible para estropear el desarrollo de sus plantillas y hasta de sus coaches, si es que estos mismos, hay que preguntarnos, no hay tenido también que ver en esto.
Sabemos que encontrar un quarterback franquicia es de las cosas más difíciles para cualquier equipo en la NFL, pero si ya se tiene uno de manera sólida o medianamente estabilizado, pues se mantiene, sin embargo en estos equipos pareciera que decidieron hacer exactamente lo contrario.
DEJARON IR A UN CAMPEÓN DE SUPER BOWL
¿Y a qué no referimos?, pues comencemos por Minnesota. Actualmente buscan a su mariscal número uno para la temporada entre su supuesto proyecto estelar JJ McCarthy y el ex Cardenal Kyller Murray. McCarthy no ha sido lo esperado, un primer año sin jugar (2024) y una temporada decepcionante en 2025. En pocas palabras, un proyecto que no termina de cuajar.
Por su parte, Murray, de enorme talento, debería ser la solución real, pero sus constantes lesiones en su última etapa en Arizona así como su muy comentada falta de compromiso, levanta dudas. No por nada sólo le dieron un contrato por un año, no más.
Es en este punto cuando llegamos al error de visión y proyección de la oficina y coacheo de los Vikingos. Hace dos años (2024) tuvieron a Sam Darnold como su quarterback titular, el mismo que fue campeón con Seattle en el último Super Bowl, y al cual Minnesota dejó ir por entregar toda su confianza a un chico no probado como McCarthy.
Sabemos que Kevin O’Connell es un buen coach, y que de seguir trabajando a Darnold habría logrado consolidarlo en su sistema. Los Vkingos ya tenían a su pasador franquicia y lo dejaron ir. Ellos mismo lo negociaron. Dicha decisión la creemos de la oficina, pero de verdad ¿es algo en lo que el mismo O’Connell estuvo de acuerdo?
DE LO ABSURDO A LO INEXPLICABLE
La ilusión se apoderó de Atlanta y su afición cuando en vísperas de 2024 firmaron a Kirk Cousins, un mariscal probado que sería la solución a sus problemas en la posición desde el retiro de Matt Ryan. Con un contrato enorme, Cousins apuntaba a ser la estrella del show, pero en el Draft de ese mismo año, la oficina de los Halcones decidió tomar a un quarterback con su primera selección colegial, a Michael Penix Nadie lo entendió y menos el mismo Cousins. ¿Entonces para qué demonios lo habían contratado, y además con un acuerdo digno de mariscal franquicia?
Después de 14 juegos, con siete ganados, decidieron que no había nada más que probar y lo mandaron a la banca, convirtiéndolo en el suplente más costos de la historia. El novato Penix lo sustituyó y poco pudo hacer en tres encuentros.
En 2025 Penix fue nombrado el titular, y tras una lesión y números erráticos, volvió a ceder la estafeta a Counsins, quién cerró fuerte la campaña.
Sin más, todo hacía suponer que Cousins sería el indicado para seguir adelante, y más aún cuando hubo una limpia total en el equipo, desde el staff de coacheo hasta la oficina. Arthur Blank, el dueño, decidió nombrar a Matt Ryan, ex mariscal estrella del equipo que los llevó a un Super Bowl, como el nuevo presidente de operaciones.
Asimismo, tras despedir a todo el staff de entrenadores, liderados por Raheem Morris, decidieron contratar a un buen entrenador ofensivo como Kevin Stefanski (increíblemente despedido por Cleveland), y en vez de dejarle a Counsins para tener un base sólida al ataque, se deshicieron del veterano mariscal de campo y en cambio le trajeron a un muy tocado Tua Tagovailoa que salió por la puerta trasera en Miami.
Lo más decepcionante es que todas estas decisiones, al parecer, fueron tomadas ya con Ryan al cargo de las operaciones del equipo, y Ryan no es un ejecutivo, sino un ex jugador, un ex quarterback, por lo que parece inverosímil que se hayan dado así las cosas en esos cambios. Ahora Stefanski debe elegir entre Penix y Tagovailoa, y la realidad es que ninguno ofrece garantía como Cousins podría haberlo hecho.
Por esa razón, ahora en Atlanta, al igual que en Minnesota, la situación parece idéntica: ambos equipos buscando a su quarterback abridor cuando en realidad lo tuvieron ahí y nunca se percataron de eso.