
¡Qué noche la de anoche! Al terminar el primer tiempo, todo hacía suponer que se venía una noche de pesadilla para la Selección Mexicana ante Corea. El estilo de dirigir de Javier Aguirre tenía amarrada a la escuadra mexicana, apostando claramente a negociar un empate con los coreanos que dejara al Tricolor con oxígeno suficiente para regresar al Azteca y acariciar el primer lugar del grupo.
El abucheo en el estadio tapatío fue perfectamente justificado, expresando su opinión no solo referente a los locales, sino al juego en general, que estaba lejísimos de corresponder al precio pagado por el espectáculo ofrecido…
Pero la parte complementaria tenía un destino diferente. Contrario a la larga cadena de frustraciones para la afición mexicana en justas futboleras, primero vino un error del arquero coreano que, al tropezar con su propio defensa, fue aprovechado por Romo para abrir el marcador. Una anotación que, a todas luces, estaba lejos del guion escrito por el “Vasco” Aguirre.
El milagro que cambió la historia
A partir de ahí, se vino la arremetida de los asiáticos, que literalmente “apedrearon el rancho” con todo, al grado que apareció una atajada INEXPLICABLE de Rangel, que solo se puede describir como milagrosa. Hasta hoy no encuentro la forma de describirle, a usted, gentil lector, cómo es que el guardameta mexicano levantó la mano para evitar la caída de su marco.
El árbitro pitó el final y se desató la celebración desbordada en cada rincón de nuestro país. Y es que el futbol sigue convirtiéndose en la catarsis perfecta de un pueblo, para quien hoy poco importan las locuras del jefe, si están de acuerdo o no con las formas de gobierno, los baches, inundaciones y fugas de agua. Hoy ganó México, y es una de las pocas veces en que el destino le dice que sí a nuestro futbol.
Aguirre y el peso del resultado
Los técnicos, en una frase por demás repetida, “son hijos de los resultados”, pero… Javier Aguirre: ¿por qué así? Con el rosario en la mano, suplicando por el final. Te lo dije de frente: esta selección no tiene figuras, pero, POR FAVOR, DÉJALOS JUGAR, déjalos volar y que puedan crecer. Hoy vas ganando, y ante los resultados, a los pesimistas y críticos nos toca callar y disfrutar.
¡CELEBRALO MÉXICO, LO MERECES ANTE TODO LO SUFRIDO!