
Compartir la cama trae compañía y seguridad, pero también algunos problemas. Te despiertas por la madrugada porque tu pareja se dio vuelta; no logras dormir porque hace demasiado calor, pero tu pareja tiene frío y necesita una cobija. Es una situación de lo mas comun.
ANUNCIO
La calidad del descanso al dormir en pareja puede verse influida por muchas cosas, como la relación, los hábitos de cada quien, el ruido, los horarios, el espacio disponible y también las características del colchón.
En este artículo vemos qué factores suelen interrumpir el descanso cuando dos personas comparten cama, qué papel juegan los materiales del colchón frente a esos factores y qué criterios ayudan a elegir mejor.
Aspectos que pueden interrumpir el descanso compartido
Al compartir cama, varios factores pueden interrumpir el descanso.
El movimiento es uno de ellos. Si uno de los dos cambia de postura varias veces durante la noche, el otro puede sentirlo y despertarse, especialmente si la superficie del colchón no absorbe el movimiento.
La temperatura es otro. Es común que una persona sienta más calor que la otra durante la noche, sobre todo si comparten cobija y colchón sin materiales que ayuden a disipar ese calor.
El peso y la complexión de cada persona también influyen. Cuando hay una diferencia notable entre ambas, cada una puede percibir de forma distinta la firmeza y el hundimiento del mismo colchón.
Por último está la preferencia de firmeza. Es habitual que una persona prefiera un colchón firme y la otra uno más suave, lo cual complica encontrar un punto medio que funcione para los dos.
En conjunto con aspectos como el ruido, los horarios de cada quien y el espacio disponible en la cama, pueden afectar la calidad del descanso de la pareja.
¿Qué papel juegan el colchón y los materiales de los que está hecho?
La forma en que reacciona un colchón ante el movimiento y el calor depende de sus materiales, aunque ningún material por sí solo arregla todo. Dos tecnologías se mencionan con frecuencia alrededor del tema de materiales: la espuma viscoelástica, conocida como memory foam, y los muelles (o resortes) ensacados.
ANUNCIO
Las capas de espuma viscoelástica amortiguan parte del movimiento y se adaptan al contorno del cuerpo. Esto puede ayudar a que el movimiento de un lado de la cama se transmita menos hacia el otro, aunque el resultado depende de la densidad, el grosor y la construcción completa del colchón, no solo de la espuma.
Entender qué hace que una espuma amortigüe mejor el movimiento, como la densidad, el grosor o el tipo de celda, ayuda a comparar modelos, un tema que esta guía sobre la importancia del memory foam en un colchón desarrolla con más profundidad.
Los muelles ensacados, por su parte, son resortes envueltos en tela de manera individual. Esto les permite responder de forma localizada e independiente, a diferencia del sistema de resortes interconectados, lo que puede reducir la sensación de que el movimiento de una persona se propaga por todo el colchón, aunque esto depende del modelo y de cómo estén construidas las demás capas.
La temperatura también depende de los materiales. Dos personas generan más calor que una, así que los tejidos y espumas con mayor capacidad de disipar el calor pueden ayudar a que ninguno de los dos termine destapándose a medianoche. Aun así, la sensación térmica varía según el clima, la ropa de cama y las preferencias de cada pareja.
En cualquier caso, lo que determina el resultado es la construcción completa del colchón: el núcleo, las capas de confort y la funda trabajando juntos.
5 criterios para elegir colchón en pareja
Con esto en mente, hay varios criterios que pueden ayudar a una pareja a comparar opciones antes de comprar colchón.
- Tamaño. Los más comunes en México son matrimonial (135 a 137 por 190 centímetros), Queen (150 por 190 centímetros) y King (200 por 190 centímetros). El Queen y el King, por el espacio que brindan para moverse, son los más recomendables para parejas.
- Lechos independientes. Prueben el colchón en tienda, acostados y moviéndose como lo harían durante la noche; busquen que el movimiento de uno no se sienta del otro lado.
- Firmeza. Las superficies de firmeza media o ajustable suelen brindar mejor comodidad y mejor alineación de la columna. Esto puede servir como referencia cuando las preferencias son distintas, aunque el peso, la complexión y la postura de cada persona siguen cambiando cómo se percibe la misma superficie.
- Regulación de temperatura. Si alguno de los dos es más caluroso que el otro, busquen materiales que ayuden a disipar el calor durante la noche.
- Prueba de verdad el colchón. Acostarse juntos varios minutos dice más que sentarse en el borde de la cama por unos segundos.
Si quieres conocer más a detalle los puntos anteriores, está esta guía sobre cómo elegir un colchón para dormir en pareja, que desarrolla cada criterio paso a paso.
No existe un colchón perfecto para todos
No existe un colchón perfecto para todas las parejas. Lo mejor que pueden hacer es hacer una lista con sus preferencias, acudir a una tienda de especialistas en descanso, probar varios colchones y encontrar aquel que mejor resuelva la lista.
Al final, la pareja que prueba, pregunta y compara antes de decidir suele terminar más conforme con su elección.

