Escenario

Reseña

Maldito sea el hombre, salvemos el imperio

Empire Records 2

El estreno de Empire Records (1995) estuvo reducido a tan sólo 85 salas cuando originalmente se tenía planeado que tuviera una exhibición en más de 1,000. Esto como consecuencia de que las respuestas negativas que se dieron en las proyecciones de prueba, no motivaron a Warner Bros a priorizar su distribución.

Después de su estrenó pasó a ser considerada un fracaso al recaudar 303,841 dólares en Estados Unidos cuando tuvo un presupuesto de 10 millones de dólares.

El reconocimiento que le costó obtener, llegó de la mano del mercado de alquiler: Blockbuster. La última sucursal de la tienda de renta de películas, cerró en 2013, luego de declararse en quiebra tres años antes. Pero le permitió a muchos jóvenes conocer entre otras películas la historia de Empire Records. Lo que de cierta manera es un poco irónico en relación a la narrativa que se desarrolla en esta cinta.

Un grupo de adolescentes trabaja en su tiempo libre en una tienda de discos independiente, encontrando entre los estantes y las cabinas llenas de mundos sonoros, un lugar en donde no solo ganar dinero, si no por encima un espacio de expresión. No tienen un uniforme obligatorio y Joe, su jefe les permite poner la música que quieran en el horario que así lo deseen.

En la noche en la que le toca a Lucas cerrar el lugar, mientras se ocupa de contar las ganancias del día descubre en la oficina de Joe que la tienda va a ser vendida y convertida en una sucursal más de Music Town, un monopolio que no deja de crecer.

Decidido a evitar que el trato prosiga, confiando en sus habilidades, se lleva todo el dinero (9,000 dólares) a un casino con la intención de multiplicarlo. Al inicio parece que la suerte está de su lado, pero en su segundo turno pierde todas las ganancias. Al día siguiente se entera junto con el resto de sus amigos que Joe quería usar ese dinero para convertirse en el nuevo dueño de Empire Records. Esto da inicio a una serie de situaciones de rebeldía en las que los adolescentes se niegan entre otras cosas a usar los nuevos uniformes. Y a no hacer nada para evitar perder el lugar que significa tanto para ellos.

Puede ser que la personalidad de cada uno de los personajes cumpla ciertos estereotipos de las películas de los 90, pero eso solo es una conclusión a la que se puede llegar si se piensa mucho en cada detalle. Ya que aunque alguna de sus actitudes se puede sentir que entra en estos cliches en el fondo se muestra que todos son personas a punto de entrar a la adultez. Lo que ocasiona que tengan dudas y miedos en cuanto al futuro.

Es fácil imaginar que la sencillez de la trama fue una de las razones que provocó que la crítica y los adultos no vieran nada innovador en la película. Pero fue precisamente la historia anticapitalista y la libertad que te ofrece la música lo que le llamó la atención de las otras generaciones. Incluso hoy en día dicha declaración es lo que sigue atrayendo a nuevos espectadores.

El guión está basado en las experiencias de la guionista Carol Heikkinenn, quien fue empleada de la cadena global musical Tower Records, declarada en quiebra en 2006.

Donde muchos vieron una causa perdida, se asoma una historia que homenajea a la música. Al igual que a la identidad que todos en algún momento de nuestra vida hemos definido por medio de nuestros gustos musicales.

Como espectador te dan ganas de ir a pasar el rato a Empire Records, de dar la vuelta y descubrir nueva música.

Empire Records no pretende ser una película perfecta. En momentos la falta de información de las vidas de los personajes, te puede dejar con más preguntas de las que empezaste. En algunas escenas se siente que el tiempo no es suficiente y a la vez se percibe como regresar a un recuerdo que se tenía almacenado en algún lugar alejado de la memoria.

Es una carga de energía con sus personajes que en momentos son muy optimistas, permitiendo que las risas y la armonía interactúen con el público.

A pesar de que ya no se puede vivir la experiencia de ir a rentar el metraje, Empire Records se puede disfrutar en plataformas digitales.

Tendencias