Para el cierre del ejercicio 2025 y las primeras 3 semanas del 2026, el dólar estadounidense mostró una trayectoria de debilidad frente a las principales divisas de sus socios comerciales. Basándonos en los tipos de cambio de mercado:
Dólar americano vs Euro =-12.8%
Dólar americano vs peso mexicano= -16.6%
El año 2025 quedará registrado en los anales de la economía contemporánea como el periodo en que la “excepcionalidad estadounidense” chocó de frente con la realidad de una gobernanza errática. Lo que inicialmente se percibió como una postura de fuerza negociadora desde la Casa Blanca, ha terminado por socavar los cimientos de la confianza institucional que, durante décadas, hizo del dólar el activo refugio por excelencia.

Identificamos con precisión el ataque a la Reserva Federal (FED) como un eje central. En economía, la credibilidad es un activo intangible, pero con precio de mercado. Cuando la administración Trump decidió vulnerar la frontera sagrada de la autonomía del banco central, el mercado no tardó en “castigar” la moneda. Un banco central cuya política monetaria se percibe supeditada al ciclo electoral o al capricho ejecutivo genera una prima de riesgo inflacionario. El dólar ha dejado de ser visto como una reserva de valor técnica para ser percibido como una herramienta de manipulación política, provocando una fuga de capitales hacia el euro y divisas emergentes sólidas.
Ahora bien, si en principio pensamos que el uso de aranceles como “moneda de cambio” buscaba reducir el déficit comercial, el resultado ha sido un “choque de oferta autoinfligido”. La imposición indiscriminada de gravámenes a socios clave (México y la Unión Europea) no solo ha encarecido los insumos para la industria estadounidense, sino que ha generado un efecto de “represalia silenciosa”. La diversificación de reservas internacionales lejos del dólar se aceleró en 2025; los bancos centrales ya no desean estar expuestos a una moneda que se utiliza como garrote diplomático.
Debiéramos también añadir dos variables críticas que han terminado por hundir al billete verde norteamericano:
1. Deterioro Fiscal Crónico: la combinación de recortes fiscales agresivos y un gasto público en expansión ha llevado el déficit de EE. UU. a niveles insostenibles. Los inversores temen que la única salida sea la monetización de la deuda, lo que diluye el valor del dólar.
2. El Cierre del Diferencial de Tasas: mientras la FED se vio obligada a pausar o incluso revertir su postura restrictiva ante los signos de desaceleración interna provocados por la guerra comercial, el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de México mantuvieron posturas de relativa firmeza. El peso mexicano, en particular, se benefició del “carry trade” (tomar dinero prestado en una moneda de tasa baja e invertirlo en monedas o activos con tasa de interés más alta) y de una disciplina fiscal comparada que, por paradójico y extravagante que parezca, hoy luce más predecible que la de Washington.
La depreciación del 12.8% frente al euro y del 16.6% frente al peso no es un accidente técnico; es el veredicto de los mercados sobre una política exterior que confunde la potencia con la prepotencia. El dólar está pagando el costo de la incertidumbre.
En el mundo de las finanzas, el ruido político es el peor enemigo del valor, y en 2025, el ruido ha sido ensordecedor.
*Mtro. Luis Alberto Güémez Ortiz / Universidad Panamericana (UP)