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Guadalajara: cuidar también es gobernar

Hay políticas públicas que hacen ruido y otras que, sin aspavientos, terminan cambiando la vida cotidiana. Las primeras suelen anunciarse con espectacularidad; las segundas se notan cuando funcionan. En Guadalajara, la política social que impulsa la presidenta municipal Vero Delgadillo pertenece, claramente, al segundo grupo. No promete milagros ni soluciones exprés, pero sí algo más complejo y, a la larga, más eficaz: cuidar.

Entre 2025 y 2026, el presupuesto destinado a política social y de cuidados pasó de 2 mil 600 a 2 mil 900 millones de pesos. No es un ajuste menor ni una cifra lanzada al aire: representa un incremento del 17 por ciento solo para el capítulo especializado de 2026. Traducido al idioma de la calle —ese que no siempre se habla en las oficinas públicas— significa reconocer que gobernar una ciudad no es solo pavimentar avenidas o cambiar luminarias, sino sostener la vida diaria de quienes la habitan.

La apuesta es clara: entender la política social como una estrategia transversal. Aquí no se trata de programas aislados que aparecen en temporada de lluvias o de elecciones, sino de una red que conecta educación, comunidad, corresponsabilidad ciudadana y bienestar. Algo así como un tejido urbano invisible que, cuando se rompe, deja ver las costuras de la desigualdad.

Ahí están los ejemplos: Juntas Nos Cuidamos, que fortalece el trabajo con organizaciones de la sociedad civil; Corazón Contento, que no solo mantiene sino amplía los comedores comunitarios en zonas prioritarias; o el nuevo programa Escuelas con Corresponsabilidad, pensado para apoyar proyectos donde escuela, comunidad y gobierno compartan responsabilidades. Porque, aunque suene obvio, educar no es tarea exclusiva del aula ni cuidar es solo asunto del hogar.

Programas como Listas y Listos para la Universidad se mantienen, garantizando continuidad a jóvenes que buscan seguir estudiando, mientras Guardianes de Guadalajara apunta a algo igual de importante: transformar entornos comunitarios a partir de la participación ciudadana. Aquí conviene hacer una pausa para el dato duro —y para desmentir rumores—: los apoyos son de 15 mil y 16 mil pesos. Además, el programa cuenta con reglas de operación, objetivos claros y mecanismos de control. Es decir, menos grilla y más método.

En el fondo, la política social de Vero Delgadillo parece partir de una idea sencilla pero poco frecuente: la ciudad se gobierna mejor cuando se entiende como una comunidad que se cuida a sí misma. No es una visión romántica, sino práctica. Porque cuando el cuidado se vuelve política pública, deja de ser invisible.

Art Week GDL 2026

Arte, ciudad y mirada: Art Week GDL 2026

En esa misma lógica de abrir horizontes y ampliar visiones, Guadalajara se realiza el Art Week GDL 2026, un recordatorio oportuno de que el arte no es solo coctel, pose o foto para redes sociales. Más allá del inevitable snobismo —que siempre encuentra cómo colarse—, la importancia del fin de seman está en acercar al público a la obra de autores, generar diálogo.

El apoyo institucional a este tipo de iniciativas no es un lujo: es una inversión cultural. Visitar galerías, recorrer exposiciones y confrontar miradas distintas expande la visión de la ciudad y de quienes la habitan. Al final, el arte también cuida: cuida la imaginación, la memoria y la capacidad de pensar más allá de lo inmediato. Y en una ciudad que apuesta por el cuidado como política pública, eso no es poca cosa.

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