
“El populismo te endulza los oídos con igualdad, Libertad, Justicia o distribución de la riqueza y al final sólo es un repartidor de la misma miseria que decía combatir.
Gabriel Carrillo Navas
Las hegemonías y formas de organización política, convulsionan reconfigurando sus posiciones de poder en todos los niveles, comercial, financiero, tecnológico, militar político y en todas las geografías.
Pasa siempre, pero hay épocas en que esas disputas se hacen más notorias y dolorosas para sus pueblos, hoy, vemos al mismo tiempo conflictos militares, financieros y comerciales entre Rusia, Ucrania, medio oriente, Estados Unidos, la OTAN, China, Japón, Corea, Cuba, Colombia, Venezuela, Argentina, Chile y México exhibido como narco estado, gobernado por corruptos mediocres, parece que todo colapsa en una disputa de intereses miserables.
¿Qué pasó?, ¿Por qué?
El mundo es dinámico, las razones que permitieron equilibrios y relativa paz al final del siglo XX cambiaron.
La ingeniería en el desarrollo de armas, la necesidad de superar a los poderosos dominantes, la de sobrevivir, obligó a la creatividad tecnológica que condujo a los antaño débiles a retar a los fuertes, esa audacia juega y produce cambios, Irán y Ucrania sorprendieron a los Goliat’s con tecnología militar de drones y una estrategia de guerra impredecible.
Hay otras ofensivas silenciosas, en los últimos 25 años China de ser pobre, invadió todos mercados del mundo y hoy es super potencia.
Pero el verdadero ingrediente caprichoso, constante en la locura del mundo en todos los tiempos, es el factor humano, en este que nos toca presenciar, coincidieron como líderes del mundo, dementes bravucones como Trump, Putin, Netanyahu, Jamenei, Im Jong-un, Husein, Gadafi, Milosevic, otros teócratas, narco gobernantes psicópatas como el Peje, Maduro, Díaz Canel, varios radicales comunistas o capitalistas, hay africanos asiáticos y menos famosos, hay de todo y forman un coctel explosivo.
Es evidente que los mecanismos de acceso al poder, tienen graves fallas, han permitido liderazgos de fanáticos y esa es la verdadera razón por la que colapsa el mundo, que queda sujeto a intereses de lunáticos que arriban al poder, sintiéndose iluminados para imponer ocurrencias que los hagan memorables, son tipos viciados con vanidades vacuas que juegan con vidas ajenas.
Hay un proceso recíprocamente nefasto entre la estupidez de políticos dementes y las estructuras partidistas o políticas de los postulan, apoyan y toleran, ambos se sostienen en patética exaltación de vicios y simulaciones desleales.
El poder político, produce placeres difíciles de explicar, amalgaman mieles seductoras y adictivas como la respetabilidad, dinero fácil, dominio de voluntades, fama, sensaciones de superioridad e impunidad.
Todos los liderazgos dementes se sostienen con estructuras regidas por códigos mafiosos, rompieron los mecanismos legales de selección escrupulosa de líderes para imponer el culto a la personalidad y los intereses propios por sobre los de las sociedades.
Se trata de populismos cuyos liderazgos tuvieron la habilidad de hacer creer a las mayorías que postulaban sus valores e intereses, que luego traicionan para imponer intereses personales.
En la idea generalmente aceptada de democracia, es legítimo e indiscutible que las masas mayoritarias decidan, esa es su esencia, pero por el bien de nuestra especie, debemos replantearnos mayor cuidado en los mecanismos de postulación y acceso al poder.
La legitimidad de las mayorías para elegir representantes, siendo un valor indiscutible, no garantiza que el representante elegido reúna cualidades de estadista equilibrado, responsable, inteligente, maduro y comprometido con los valores sociales.
La realidad obliga a entender que ha sido un error elegir al simpático o al carismático soslayando valores como el mérito, madurez personal, equilibrios de personalidad, probidad acreditada, formación, experiencia.
O evolucionamos o continuaremos viendo farsantes irresponsables gobernando, debemos reflexionar sobre reglas que permitan a las sociedades elegir al político equilibrado, eficiente, honrado y entendido de las cosas públicas.
En México, los modelos partidistas, han fracasado siempre, sólo apuestan por el carismático, se aferran a su miopía electorera y esa indolencia, tiene estancado al país en grandes crisis de pobreza, violencia, dominio de cárteles, corrupción y un modelo educativo deprimente, es la partidocracia en estado de putrefacción con intereses mezquinos de familias y encubrimientos.
Mientras sigamos auto engañándonos con modelos anacrónicos de democracia para bobos, propuestas de reformas electorales desvinculadas de buscar calidad en los candidatos que abdican de su obligación de buscar mejoras y se vuelven invidentes con los intereses de cárteles de droga o de grupo, seguiremos produciendo políticos mediocres, estúpidos sin valores ni ética.
El horror que viven los pueblos masacrados en muchas partes del mundo por malas decisiones de sus políticos estúpidos, debe obligarnos a reaccionar para evitar llegar a esos niveles de violencia, intervencionismo y aberración política.