Después de la jornada de votaciones al interior del SNTSS, se tiene un panorama más claro de la situación de los agremiados trabajadores del IMSS.
Aunque había un sector muy inconforme con la dirigencia del SNTSS y el Mtro. Zoe Robledo al frente del IMSS, no se había podido medir la magnitud de dicha inconformidad.
La madrugada del día de hoy el Dr. Rafael Olivos tuvo que salir a reconocer la validez de los reclamos al darse una abrumadora mayoría de votos por el NO al aumento salarial pactado por la cúpula sindical.
A pesar de que el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, el encargado de verificar la validez del proceso, aún no da resultados hasta el momento de publicación de esta columna, en monitoreo de redes sociales, los trabajadores subieron imágenes de las distintas pancartas con resultados de las Unidades Electorales de todo el país. Tras la revisión personal que hice de más de 150 pancartas, el NO mantenía una abrumadora tendencia alrededor de la media noche, marcando relaciones de 5, 10 e incluso 20 a 1 a favor del NO, por lo que la tendencia se mostraba irreversible.
Está muestra de información es posible debido al sistema electoral del sindicato, en el cual los propios trabajadores organizan las elecciones del SNTSS y los ganadores son los encargados de publicar los resultados para transparentarlos. Los empleados del IMSS usaron su sistema de conteo rápido para verificar este masivo rechazo al aumento salarial pactado por la dirigencia del IMSS y del SNTSS.
La ventaja fue tan abrumadora que el Dr. Rafael Olivos, líder del SNTSS reconoció la derrota en las urnas a las 2 de la mañana del 15 de Octubre. La necesidad de una respuesta rápida para poder orquestar el aumento que propondrá el IMSS era necesaria para pasar página lo más pronto posible ante las siguientes estrategias de contención de la crisis de credibilidad.
Si bien la disidencia no estaba segura de la victoria del rechazo al aumento, alegando posibles fraudes, miedo a represalias, falta de folios sobre las boletas, acarreados, urnas embarazadas y demás prácticas que recuerdan el pasado priísta de las elecciones de nuestro país, el Gobierno Federal entendió que no podía sentarse a esperar un resultado que desacreditara los reclamos de la base trabajadora disidente.
La movilización social de los trabajadores se convirtió en tema nacional y sumó la indignación de otros gremios laborales, así como la derechohabiencia del país, que llega a ser aproximadamente 77 millones, de los 130 millones de mexicanos que habitan este pais. Este es el tema principal que motivó al ejecutivo nacional a instruir al Director General del IMSS a verificar los reclamos populares, a través de la estrategia de supervisión Piso por Piso, que contempla visitas presenciales a los 277 hospitales de segundo y tercer nivel de la red del IMSS. La idea es que delegados del IMSS y directores de unidades escuchen a la base trabajadora sobre deficiencias operativas.
Está estrategia contempla una serie de tópicos a verificar como son abasto de insumos, surtido de recetas y medicamentos, dotación de personal laboral, equipo médico, mobiliario, reparación y conservación de las áreas físicas y de trabajo, estado de las condiciones laborales y la organización y gestión interna del personal directivo de las unidades.
El objetivo es recolectar todos estos testimonios con evidencia y realizar un diagnóstico general y pormenorizado del Instituto y sus problemas desde la perspectiva de la base trabajadora.
El plan de acción y la perspectiva de respuesta son lo que se espera de un equipo de trabajo que toma las riendas de una institución: un estudio diagnóstico que permita tomar decisiones ejecutivas de cambio y mejora en una organización.
Por muy tardía que pueda parecer está estrategia para una Dirección General que lleva alrededor de 8 años en el cargo, el objetivo, según información tomada de redes sociales y versiones que flotan en las redes de trabajadores del IMSS, es la de conseguir dos resultados: el diagnóstico tranquilizador de una junta directiva institucional que está señalada como encargada de calmar los señalamientos de la población sobre una institución en crisis crónica constante, por obvios motivos políticos. Y desviar la atención hacia dos chivos expiatorios que puedan usarse en el discurso de presidencia, que le permita salir bien librada de la situación de crisis política actual: los mismos trabajadores y los directivos de las unidades.
Aunque es necesario aclarar que tomar las versiones de redes sociales como verdaderas siempre incluye un riesgo de cargar con los sesgos ideológicos y errores de los participantes de dichas redes, también es innegable el hecho de que estás redes incluyen trabajadores en activo de esta institución, por lo que pueden tener información interna importante que nos pueda dar una idea de lo que está pasando al interior del IMSS.
Dicho esto, la versión que circula en esas redes sociales parece complementarse con algunos hechos salidos a la luz en las últimas horas.
Y es que al parecer, la indicación a los delegados de los distintos Órganos de Operación Administrativa Desconcentrados (OOAD) es la de realizar estas evaluaciones en un máximo de una semana, con la finalidad de tener un diagnóstico a presentar, presumiblemente en la mañanera del 26 de Octubre, donde se dé una imagen de control y atención a los reclamos respecto al Sector Salud.
Se presume que mientras los disidentes saborean aún la victoria en las urnas sindicales, el IMSS cocina el contrataque para defender su credibilidad. Lo que se maneja en esas redes es que está estrategia va acompañada por el SNTSS a nivel nacional, con la finalidad pública de dar certeza y voz a los trabajadores.
Las versiones que se manejan son que este acompañamiento en realidad pretende poner a los trabajadores afines al sindicato y sus posturas al frente de la consulta institucional, recabar datos y firmas de los mismos como evidencia y atenuar las carencias y problemas de la institución.
La desconfianza plasmada en las urnas hacia sus líderes sindicales alimenta estás versiones, considerando que históricamente siempre ha habido testimonios de trabajadores que expresan que las supervisiones están maquilladas para no presentar la realidad, ante la incapacidad de los directivos de solventar los problemas de sus unidades. En muchos casos, las versiones apuntan a una participación activa de la institución, que contempla estos maquillajes de datos y reportes para presentar mejores cifras y panoramas que el que en realidad vive la institución.
Por lo general, las instituciones gubernamentales operan con restricciones presupuestales muy marcadas, que arrastran cuestiones como el desabasto y la carencia de recursos de manera constante. Es de este modo que las instituciones públicas se vuelven expertas en administrar la carencia, escalonando la falta de estos mismos recursos en puntos estratégicos que puedan mantener hasta que empiecen a generar fallos sistémicos dentro de la institución, por lo que atienden estas carencias y dejan descubiertos otros rubros, los cuales repiten este ciclo de manera constante e infinita. La dotación de recursos se vuelve desequilibrada y esa es la razón por la cual la crisis se mantiene permanentemente en la institución.
Los empleados de confianza tienen la difícil labor de combatir estos desequilibrios institucionales, dar la cara ante reclamos y servir de buffer en los conflictos internos, para que el trabajo continúe, integrando estos desequilibrios a la estructura del organismo.
Además de esto, la sospecha crece por la necesidad de culpar a alguien que no sea el gobierno federal y su gestión.
Por todas estas situaciones se teme que la respuesta a la mega marcha de los trabajadores sea una mega maquillada de cifras, una que puede estar alineada con ciertas notas periodísticas que han salido estos últimos días, como fue una supuesta red de robo de medicamentos que señalan la encabezaría Eduardo Vinicio Martínez, uno de los líderes de los manifestantes que se oponen a la cúpula del SNTSS y que exigen la destitución de su Secretario General, el Dr. Olivos.
Si se piensa mal y sospechando que esta mega maquillada pueda darse como real, la versión de que los empleados de confianza de las unidades puedan cargar con la culpa de la crisis interna del IMSS toma fuerza: no son empleados de la base trabajadora y por tanto están sujetos directamente a las órdenes y designios del Instituto. Al mismo tiempo, si se da una serie de destituciones para ofrecer culpables, estos directivos no perderían sus plazas dentro de la institución, solo sus puestos de confianza.
Uno de los puntos más grandes de la sospecha de los trabajadores, es lo ocurrido previo a la visita de la presidente Sheinbaum al hospital de Charo, Michoacán, donde hubo una inconformidad por parte de trabajadores y derechohabientes respecto a las labores intensivas de limpieza, dotación de insumos y movilización de personal para dejar impecable dicho hospital público. Resaltó entre las evidencias captadas en redes sociales, el cambio de colchones y campos de todas las camillas por equipo nuevo, la liberación de dichas camas para dar una imagen de suficiencia, la limpieza a fondo y pulido de pisos de todo el hospital y las fotos del comedor del hospital donde se vio transformado en un restaurante de lujo, con manteles, decorados, ollas llenas de comida y el detalle más curioso, platos y cubiertos con colores dorados.
Aunque no se tenga la certeza (aun) de que un acto de mega maquillaje de la institución se esté gestando estos días, la necesidad de los dirigentes estatales e institucionales de mostrar la mejor cara de los recintos para evitar ser regañado por “la Jefa”, contrasta con la fantasía televisiva contada de que la presidente va de incognito a un lugar sin previo aviso para supervisar un hospital.
Mover al líder de un país es una labor burocrática, política y logística muy pesada y demandante. Pretender con estos actos que la gente se convenza de que el jefe de estado está tomando en sus propias manos la supervisión del sistema de salud, requiere mucha ingenuidad de aquellos a quienes se les presenta esta información.
El recurso político de que los directivos son ineficientes para atender las carencias y los trabajadores los autores del desabasto por su robo hormiga, se está formando en las redes sociales, y muy probablemente veamos instalada esa narrativa en lo futuro. Por lo pronto, los manifestantes deberían poner atención en estos movimientos y empezar a gestionar no solo sus demandas, sino las funciones que aún mantiene el sindicato.
*Mtro. Ismael Dan Hernández Delgadillo