
“El coraje no es la ausencia de miedo, sino el juicio de que hay cosas más importantes que el miedo”
Ambrose Redmoon
Los médicos y enfermeras son gremios muy queridos y respetados en nuestra sociedad, casi como a sacerdotes, ofrecen esperanza y posibilidades reales de abatir angustias ante padecimientos de nuestros seres queridos y propias.
Tienen altas cualidades académicas y técnicas, formadas en larguísimas horas de estudio, prácticas y dedicación, sin duda, los médicos, ángeles de Dios y la mano de obra más calificada y menos corrupta de todos los servicios públicos.
Durante la pandemia, se batieron con valentía en condiciones horribles, ante dramas y angustias de pacientes y familiares, sirvieron en condiciones precarias de incertidumbre sobre tratamientos y riesgos propios de sobrevivencia y contagio a sus familias; la sociedad no tenemos como agradecer a esos valientes su sacrificio heroico, nos consta.
Claro que hubo excepciones, pero en términos generales, la sociedad sabe que se rifaron, con valor y compromiso ético, honor, valor y sensibilidad social.
Muchos valientes murieron en esa batalla.
PROTESTA POR LA DIGNIDAD
Pues bien, esos valientes y su coraje de exponerse por nosotros.
Hoy dieron otro ejemplo de honor y pudor, se organizaron en legítima rebeldía para exigir salario digno, destitución de líderes sindicales vendidos, pero, especialmente y en esto radica su compromiso social, sustituyéndose al interés de pacientes vulnerables, decidieron alzar la voz para repudiar las miserables condiciones para prestar el servicio de medicina y asistencia social.
Su reclamo, esencialmente es la mejoría de las condiciones de servicio.
Exhiben lo que la sociedad sabe y resiente, ¡No hay materiales, medicamentos ni condiciones que les protejan ante enfermos!, ¡La calidad del sistema de salud está en los suelos!
¡¡México merece más!!
Los médicos se rebelaron, negándose a ser parte de la simulación del gobierno, se oponen a ser objeto del reproche popular de ineptos por la falta de condiciones institucionales cuando ellos no son los culpables del caos.
¡Su lucha es por la dignidad!; se oponen a la farsa gubernamental que afirma que todo está bien y que el sistema es el mejor del mundo.
¡Vaya burla y cinismo! ofende a los familiares de enfermos y de quienes murieron esperando servicios elementales.
EL EJEMPLO DE LA LUCHA MOTIVA
Su protesta legítima fue ignición de otras quejas gremiales a las que se adhirieron trabajadores del Metro, Pemex, y organizaciones vulneradas por el mal gobierno.
Las quejas, son enormes; todas gravitan en la culpa el estado por el maltrato a los trabajadores, la prostitución de sus líderes sindicales, el saqueo de los recursos, la corrupción e ineptitud de las diligencias en cada centro de trabajo.
Todos los presupuestos se pulverizan diluidos en contratos para robar dinero, lo que queda, lo peculan, para solventar la grotesca demagogia de regalar dinero para preservarse en el poder, comprar voluntades y votos de mentes deprimidas.
LA ESPERANZA
Esta crisis, hizo explotar múltiples quejas subyacentes en toda la sociedad que gritan por dignidad, y protesta por la corrupción excesiva y repudio al narco gobierno, inepto, ridículo y mentiroso que se atrevió a afirmar que nuestro sistema es mejor que el de Dinamarca.
La legitimidad de la protesta es indiscutible y superó la corrupción inocultable del gobierno que compró líderes sindicales para sofocar la expresión pública del enojo.
El gobierno apostó a la Secretaría de Gobernación y a líderes comprados con dinero y al amago con destituciones masivas, nada le alcanzó para sofocar el reclamo legítimo.
Perdió, esta vez, el grito por la dignidad de médicos y enfermeras prendió en la sociedad y creó una gran oportunidad para todas las sensibilidades lastimadas de la sociedad.
¡Es hora de acompañar en su lucha a los ángeles de la salud en esta cruzada legítima por la calidad de servicios de salud! que, en realidad, es una lucha por la vida de nuestros familiares enfermos y la nuestra, cuando tengamos que pisar los hospitales públicos.
Médicos y enfermeras, gracias por su coraje, valor y sentido de dignidad.