
Los canales de Xochimilco, corazón de una de las alcaldías de la Ciudad de México, son los vestigios de lo que fue el gran lago del Valle de México; aunque hoy suelen verse como zonas turísticas gracias a los embarcaderos y las trajineras, para quienes viven cerca de ellos su importancia es mucho mayor.
El agua por donde recorren las trajineras rodea las chinampas, islas artificiales creadas por los aztecas para cultivar flores y verduras sobre el lago; durante siglos, los canales funcionaron como las “calles” por donde se movían los habitantes de la región. Para los lugareños, estas chinampas siguen siendo fundamentales, ya que una parte de la verdura y de las flores que se venden en la Ciudad de México todavía se produce ahí.
Esta actividad es más visible en los canales del pueblo de San Gregorio Atlapulco, donde, aunque existen embarcaderos, no son como los del centro de Xochimilco; aquí no predominan las trajineras turísticas, sino espacios utilizados por los propios pobladores, sin embargo, vecinos señalan que tanto autoridades como algunas personas se han aprovechado de su poca popularidad, convirtiendo ciertas zonas en sitios donde se descargan aguas negras provenientes de la alcaldía o del mismo pueblo.
Algunos habitantes han intentado frenar la construcción de colectores que conduzcan aguas residuales desde pueblos de los cerros cercanos o incluso desde otras alcaldías; no obstante, en esta ocasión el problema parece ser enfrentado principalmente por los chinamperos, quienes han alzado la voz ante el alto nivel de suciedad del agua y los malos olores.
Al caminar por las calles cercanas al canal más visible del pueblo, se pueden observar varios tubos de drenaje que desembocan en él; aun así, a simple vista el agua no luce tan contaminada como en otros canales, como los de Caltongo. Más adelante, se aprecia una tubería de la que sale agua de manera constante; sin embargo, vecinos de la zona comentan que no conocen a fondo lo que ocurre más allá de lo visible.
La señora Juana, vecina del lugar, señaló que los canales no están completamente limpios y que en ocasiones presentan suciedad; no obstante, considera que es algo común en toda la zona. Al preguntarle sobre el origen del mal olor, comentó que proviene principalmente de los drenajes del pueblo.
En otro caso, el señor Juan afirmó no tener conocimiento de proyectos para llevar aguas negras a los canales de San Gregorio; recordó que en 2022 el gobierno intentó instalar un colector que conduciría aguas residuales desde San Pedro Atocpan, en Milpa Alta. La propuesta consistía en recolectar el drenaje y depositarlo en las lagunas de San Gregorio.
Investigando el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACMEX) comenzó entonces a introducir tubería pesada en la avenida Actopan, en donde el objetivo oficial era conectar el drenaje de Milpa Alta con una planta de tratamiento para evitar que las aguas residuales llegaran directamente a los canales. Sin embargo, el pueblo se mantuvo en alerta por tres motivos principales: la falta de consulta a la comunidad, el temor de que la infraestructura sirviera para extraer agua limpia de los pozos y llevarla a otros puntos de la ciudad, y la posible afectación al flujo de los canales utilizados para las chinampas.
Ante esta situación, el consejo del pueblo y los habitantes cerraron la avenida principal que conecta Xochimilco con Tulyehualco; colocaron pancartas con la consigna “San Gregorio no es basurero de nadie”, mensaje que aún puede observarse en algunas zonas, incluso detrás del edificio de PILARES.
No obstante, otros pobladores aseguran que, aunque el proyecto se detuvo, durante la temporada de lluvias los canales vuelven a oler mal, ya que el agua de las zonas altas es desviada hacia las lagunas de San Gregorio para evitar inundaciones. Para muchos, esta situación no resulta extraña; doña Ana recordó que el conflicto con San Pedro Atocpan fue intenso y que, pese a la falta de respuesta gubernamental, los vecinos lograron frenar el proyecto.
Al preguntar si se han acercado a las autoridades para solicitar la limpieza de los canales, don Juan respondió que en varias ocasiones han hecho llamados al gobierno sin obtener resultados; incluso recordó que en otro momento se intentó retirar la biblioteca pública del pueblo.
Tras el sismo del 19 de septiembre de 2017, las autoridades anunciaron la remodelación del inmueble; con el paso de los años y sin avances visibles, los pobladores se enteraron de que el gobierno pretendía darle otros usos, como un centro turístico, oficinas de la alcaldía o un punto de seguridad. Durante este proceso, se perdieron documentos relacionados con los canales y el agua del pueblo.
La biblioteca no solo albergaba libros, sino que funcionaba como archivo de la lucha por el agua de San Gregorio; ahí se resguardaban mapas antiguos de los canales y pozos, actas de asambleas comunitarias y documentación sobre las chinampas. Para los vecinos, la defensa del edificio representó la protección de su memoria, su información y su territorio, ya que, en San Gregorio, el agua y el papel siempre han ido de la mano.
Mientras seguía recorriendo el lugar, vecinos y vecinas de la zona coincidían en un punto; el mal olor en los canales se percibe principalmente durante la temporada de lluvias. Algunos señalaban que, cuando el agua luce sucia, suele tratarse de descargas provenientes del propio pueblo; otros mencionaban la cancelación del colector Atocpan y el conflicto en torno a la Biblioteca, como parte de una serie de decisiones y problemas que, aseguran, han marcado la relación de la comunidad con el manejo del agua.