
Un día después del tiroteo de Minneapolis, en el que murieron dos niños mientras rezaban en la iglesia de su escuela católica, las web de los principales medios del país abrían con noticias como la batalla de Donal Trump por el control de la Reserva Federal o la nueva matanza de civiles ucranianos, tras otro ataque masivo con misiles rusos contra Kiev.
Estados Unidos es el único país del mundo no en guerra donde más ciudadanos mueren asesinados por armas de fuego y es el único donde la noticia sobre la tragedia dura en portada menos de 24 horas. El hecho de que trece niños sigan hospitalizados y uno de ellos se debata entre la vida y la muerte, ya no interesa a los medios el día después. Ya ni siquiera las celebridades, influencers y activistas usan sus propias redes sociales para denunciar esta lacra, por miedo a ser considerados “antipatriotas” por el gobierno radical instalado en la Casa Blanca.
En cualquier parte del mundo, las pocas veces que han ocurrido tiroteos similares, la tragedia abriría durante días un debate sobre cómo evitar que vuelva a suceder y los políticos y analistas lanzarían propuestas sobre nuevas leyes para endurecer el control de armas. Eso fue lo que hicieron otros países.
Masacre de Dunblane (Escocia, 1996):
El 13 de marzo de 1996, Thomas Hamilton, exlíder de los Boys Scouts, entró en una escuela primaria de la localidad escocesa de Dunblane, con cuatro armas legales que había comprobado, y mató a balazos a 16 niños de 5 años y a su profesora. Otros 15 menores resultaron heridos. Luego se suicidó.
La respuesta del gobierno británico, liderado por el conservador John Major, y de la ciudadanía fue fulminante.
Una campaña reunió a más de 750,000 firmas para exigir la prohibición de las armas de fuego privadas. En paralelo, la investigación oficial (Informe Cullen) recomendó restricciones severas a la tenencia de armas.
Atendiendo al Informe Cullen, el parlamento británico aprobó la Ley de Armas 1997, mediante la cual se prohibieron casi todas las pistolas privadas en Gran Bretaña. Además, se implementó un programa de recompra de armas con compensación a los propietarios legales.
La consecuencia: desde entonces (y ya han pasado 29 años) no ha habido ningún tiroteo masivo en Reino Unido.
El caso se convirtió en un ejemplo mundial de cómo una tragedia puede impulsar reformas efectivas. Muchos países aprobaron leyes parecidas… con dos sonoras excepciones: Estados Unidos, el único país del mundo con más armas que habitantes, y Finlandia, el país con más armas por habitantes de Europa, debido a su cultura de caza.
Esta negligencia criminal le salió cara a ambas naciones.
Masacres de Jokela y Kauhajoki (Finlandia, 2007 y 2008):
Dos tiroteos en escuelas secundarias dejaron un total de 20 adolescentes muertos. La indignación popular llevó al reticente gobierno a tomar medidas y sacó adelante nuevas enmiendas a la Ley de Armas 1998 (Aselaki, en finés), que contempla nuevos requisitos psicológicos para solicitantes de licencias y restricciones para armas cortas y semiautomáticas (más laxas para escopetas de caza). Además, las armas solo pueden portarse para actividades como caza o tiro deportivo, y deben transportarse descargadas y guardadas.
La consecuencia: en los 17 años transcurridos desde la masacre de Kauhajoki (donde murieron 10 adolescentes) sólo ha ocurrido una tragedia: un niño de 12 años disparó a tres compañeros de una escuela al norte de Helsinki, matando a uno e hiriendo a dos. El arma pertenecía a un familiar cercano.
Además de declarar el gobierno un día de duelo nacional se introdujo otra enmienda a la Ley de Armas para incrementar la vigilancia en internet y detectar amenazas escolares o comportamiento errático de internautas, muchos menores de edad.
Masacres de Erfurt y Winnenden (Alemania, 2002 y 2009):
Un joven de 19 años entró armado con un arma semiautomática en su antigua escuela, matando a 13 profesores, dos alumnos y un policía. El gobierno endureció la Waffengesetz (Ley de Armas) a la que se añadió una prohibición de ciertas armas semiautomáticas.
En el segundo episodio trágico, un adolescente de 17 años agarró la pistola legal de su padre y se dirigió a la escuela, donde mató a 12 estudiantes y tres adultos. Se exigió que las armas estén guardadas en cajas fuertes y se aprobaron programas de salud mental y prevención en las escuelas.
¿Cuántos niños murieron en tiroteos en cuatro años?
Frente a este paquete de medidas en Europa, en Estados Unidos la mayoría republicana no sólo boicotea sistemáticamente cualquier intento de endurecer las leyes de control de armas, sino que promueven en la mayoría de casos una mayor relajación.
En consecuencia, más de 8,000 niños y adolescentes murieron por armas de fuego de 2020 a 2024 en EU, frente a 2,800 en México y 40 en Europa, según datos de Gun Violence (EU), la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) y la UE.
Como dijo el reportero de The New York Times Germán López, en uno de los pocos artículos publicados tras la matanza en Minneapolis, “si el tiroteo de 20 niños, todos de 6 o 7 años, no impulsó al país a actuar en 2012” (en alusión a la matanza en la primaria Sandy Hook) es difícil saber qué lo impulsaría: esto es lo que hace que cubrir la violencia armada sea más deprimente que cualquier otro tema que conozca”.
No le falta razón. Poco después de conocer el tiroteo de niños en la escuela de Minneapolis, Trump escribió en su cuenta social: “El FBI respondió rápidamente y se encuentra en el lugar. La Casa Blanca seguirá monitoreando esta terrible situación. ¡Por favor, únanse a mí para orar por todos los involucrados!”.
Y así, hasta el próximo tiroteo.