
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, viajará a China con el objetivo de afianzar el apoyo político, militar y económico de sus principales aliados en Asia, respaldo que resulta esencial para mantener en marcha la maquinaria de guerra rusa en Ucrania.
Mientras las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pierden fuerza si el Kremlin continúa recibiendo armamento norcoreano e iraní, además de millonarios ingresos por la venta de crudo a China e India, el aislamiento de Moscú en Occidente contrasta con la red de aliados que mantiene en la región Asia-Pacífico, donde abundan regímenes autoritarios que le brindan respaldo.
El martes, Putin se reunirá en Pekín con el presidente chino, Xi Jinping, acompañado del ministro de Defensa, Andréi Beloúsov. Según el Kremlin, también mantendrá contactos con líderes de India, Irán, Turquía, posiblemente, Corea del Norte.
La primera escala del mandatario será su participación el lunes en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), foro creado por Moscú y Pekín que hoy incluye a India, Pakistán e Irán. Este encuentro busca proyectar un frente común frente a las medidas unilaterales de Washington, en particular en el ámbito comercial, donde Trump recurre a los aranceles como herramienta de presión.
Putin aprovechará para agradecer a Xi Jinping y al primer ministro indio, Narendra Modi, el mantener las importaciones de petróleo ruso pese a las advertencias de EU, aunque Washington evitó sancionar directamente a China por su tregua comercial, sí aplicó un nuevo arancel del 25 % contra India debido a sus compras de crudo a Moscú.
El viaje a China también servirá para un nuevo encuentro con el líder norcoreano Kim Jong-un, con quien Putin celebró en 2024 una histórica cumbre en Pionyang.
Corea del Norte se ha convertido en proveedor central de armamento y munición para el Ejército ruso, además de enviar tropas que participaron en la liberación de la región de Kursk, Kim ha reiterado que seguirá apoyando a Rusia “con todas sus fuerzas”, mientras refuerza su alianza con Moscú a través de un pacto de defensa mutua.
En paralelo, Putin buscará limar asperezas con Irán tras un enfriamiento en sus relaciones. Aunque ambos países firmaron un acuerdo estratégico, Moscú no reaccionó cuando Israel y luego Estados Unidos atacaron instalaciones militares iraníes.
En Pekín, Putin conversará con el presidente Masud Pezeshkian sobre el programa nuclear, donde Rusia ofrece transportar a su territorio los excedentes de uranio enriquecido para evitar una escalada.
Con esta gira, Putin busca consolidar un bloque de respaldo en Asia para contrarrestar la presión de Occidente y asegurar los recursos económicos y militares que necesita para continuar su ofensiva en territorio ucraniano.
(Con información de EFE)