
El médico Jonathan Reiner, que durante años atendió al fallecido exvicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, entró a la polémica que rodea al presidente Donald Trump, y tras la cascada de acciones disparatadas del republicano solicitó que se investigue la salud mental del magnate neoyorquino, esto, luego de la difusión de una carta que el mandatario envió al Primer Ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, y que ha provocado fuertes reacciones dentro y fuera del país.
Información que destaca el periódico británico “The Independent”, refiere que el cardiólogo de Cheney consideró que el contenido de la misiva enviada por Trump debería ser motivo suficiente para que el Congreso de Estados Unidos inicie una investigación formal y bipartidista sobre la idoneidad del presidente para ejercer el cargo. La carta, filtrada el lunes, forma parte de la insistente presión de Trump sobre Europa en torno al territorio danés de Groenlandia.
En el documento, el presidente estadounidense expresó su molestia por no haber sido considerado para el Premio Nobel de la Paz y advirtió que “ya no se siente obligado a pensar solo en la paz”, un mensaje que fue interpretado como una amenaza velada hacia países europeos. Además, Trump habría ordenado que la carta fuera distribuida a otros gobiernos del continente, lo que intensificó la polémica.
A través de una publicación en la red social X, Reiner señaló que “esta carta y el hecho de que el presidente ordenara una investigación bipartidista del Congreso sobre la idoneidad presidencial”. Sus declaraciones reavivaron el debate sobre la salud mental del mandatario, un tema que ha sido recurrente desde su llegada al poder.
Donald Trump ha respondido en diversas ocasiones a este tipo de señalamientos asegurando que goza de buena salud. En múltiples discursos y entrevistas, el presidente se ha jactado de haber obtenido resultados “sobresalientes” en pruebas cognitivas. En la misma línea, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó anteriormente que Trump “no tiene nada que ocultar” en lo que respecta a su estado de salud.
Sin embargo, Reiner no fue la única figura pública que cuestionó la estabilidad mental del presidente. La representante demócrata por Arizona, Yassamin Ansari, fue más allá al afirmar que “el presidente de Estados Unidos padece una enfermedad mental extrema y está poniendo en peligro la vida de todos nosotros”. En este contexto, pidió que se invoque de manera inmediata la Enmienda 25 de la Constitución, que permite destituir al presidente si se considera incapaz de desempeñar sus funciones.
A esta postura se sumaron otros legisladores demócratas, como el senador Ed Markey, de Massachusetts, y el representante Eric Swalwell, de California, quienes también solicitaron activar la Enmienda 25 tras la difusión de la carta enviada a Noruega. Dicha enmienda establece que el gabinete presidencial puede retirar al mandatario del cargo si una mayoría considera que no está en condiciones de gobernar.
Las críticas también llegaron desde el ámbito académico. Eliot A. Cohen, profesor emérito de la Universidad Johns Hopkins y exconsejero del Departamento de Estado, aseguró que “solo hay una explicación posible para la nota enviada por Trump al primer ministro noruego: una enfermedad mental”. De igual forma, el economista sueco Anders Aslund, presidente del Consejo Asesor Internacional del Centro de Investigación Social y Económica, cuestionó en redes sociales si Estados Unidos “no es capaz de proporcionar a Trump el tratamiento mental necesario”.
“¿Cómo pueden los republicanos del Congreso aceptar que un enfermo mental evidente siga siendo presidente de Estados Unidos?”, escribió Aslund, generando aún más debate en el entorno político internacional.
Desde la Casa Blanca, Leavitt rechazó las acusaciones y contrastó la situación de Trump con la del expresidente Joe Biden, al afirmar que este último “se escondió de la prensa y mintió sobre su claro deterioro físico y mental”.
Mientras continúan las críticas, Trump volvió a arremeter contra líderes europeos a través de su red social Truth Social. El presidente publicó imágenes generadas con inteligencia artificial en las que aparece dando lecciones a dirigentes europeos frente a un mapa que muestra a Groenlandia y Canadá como territorio estadounidense. En otra imagen, se le observa plantando una bandera de Estados Unidos en suelo groenlandés junto al vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio.
Finalmente, Trump también amenazó con imponer aranceles de hasta 200 por ciento al vino y queso francés, luego de compartir un mensaje privado del presidente Emmanuel Macron, quien expresó no comprender la postura del mandatario estadounidense respecto a Groenlandia. La controversia, lejos de disminuir, continúa escalando en el escenario político internacional.