
El pasado 4 de diciembre de 2024, Brian Thompson, director ejecutivo de UnitedHealthcare, fue asesinado a tiros cerca de un hotel en Manhattan, Nueva York, en un ataque que conmocionó a la opinión pública.
Días después, tras una intensa búsqueda, la policía arrestó al joven Luigi Mangione en Altoona, Pensilvania, después de que un empleado de un restaurante reconociera su foto entre las imágenes difundidas por los agentes.
Mangione, un ingeniero de 27 años y graduado universitario inicialmente acusado de múltiples delitos, entre ellos asesinato y posesión ilegal de armas, ha mantenido su postura de inocencia ante cada acusación en su contra.
El viernes pasado compareció ante una corte federal en Manhattan para seguir defendiendo esa versión y desafiar las pruebas en su contra.
La mochila, la evidencia y la defensa
Un punto crucial en la batalla legal es un episodio curioso: la policía de Altoona encontró en la mochila de Mangione una pistola de 9 milímetros, un silenciador y anotaciones personales que, según fiscales, estarían vinculadas al asesinato. Sin embargo, la defensa argumenta que el registro fue ilegal porque se realizó sin orden judicial, lo que podría excluir esas pruebas del juicio.
En la visita que se llevó a cabo, los abogados interrogaron al subjefe del departamento de policía sobre los procedimientos para escanear pertenencias de sospechosos tras la detención. El balance de si estas pruebas serán admitidas o no podría cambiar radicalmente el rumbo del caso.
¿Pena de muerte o no? El factor federal lo complica todo
En el ámbito federal, Mangione no solo enfrenta cargos de asesinato, sino que los fiscales del gobierno de Estados Unidos han solicitado la pena de muerte, uno de los castigos más severos en el sistema judicial estadounidense. Esta faceta del caso ha elevado aún más la atención mediática y política alrededor del proceso legal.
Apenas esta semana, una jueza federal sostuvo una vista probatoria para decidir si ciertas pruebas serán válidas y avanzar hacia la acusación con pena de muerte aún sobre la mesa. El resultado de esta audiencia puede influir en cuándo y cómo se realizará el juicio principal.
La reacción pública: héroe para algunos, criminal para otros
El asesinato captado en video y la detención de Mangione desataron fuertes reacciones. A la par de quienes condenan enérgicamente el crimen, surgieron personas que en redes sociales llamaron al acusado un “símbolo” de protesta contra los altos costos del sistema de salud en Estados Unidos, algo que, aunque polémico, no figura como defensa legal válida en tribunales.
Este fenómeno ha alimentado hashtags, discusiones, campañas en solidaridad con Mangione y un debate que va más allá de una simple audiencia judicial, hasta tocar fibras sensibles de la división social y política.
La siguiente etapa clave del proceso es la selección de jurado, programada para el 8 de septiembre de 2026, marcando el inicio del juicio federal en el que Mangione podría enfrentar no solo la pena de muerte sino también un proceso que podría durar meses y atraer atención internacional.
Mientras tanto, la defensa sigue batallando en las cortes para limitar el uso de pruebas y presentar argumentos que fortalezcan la idea de que Mangione debe ser considerado inocente. El caso promete mantenerse en la mira de medios y analistas, tanto por lo insólito del crimen como por las ramificaciones legales y sociales que lo rodean.