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Dichas acciones afectan al desarrollo de niños y adolescentes en la región, alertan Unicef y OPS

Infancias marcadas por la violencia: el entorno de las nuevas generaciones en América Latina

Niños zapatistas (Especial)

La violencia se ha convertido en parte del entorno cotidiano en el que crecen millones de infancias y adolescencias por toda América Latina y el Caribe, siendo esta una realidad que impacta directamente en su desarrollo emocional, social y físico, y que con el paso del tiempo deriva en escenarios cada vez más críticos.

Esto lo advierte el informe “Violencia contra niños, niñas y adolescentes en Latinoamérica y el Caribe: Nuevos datos y soluciones”, elaborado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el cual señala que la exposición a contextos violentos inicia desde edades tempranas y se manifiesta en los hogares, la escuela, la comunidad y ahora, también en los entornos digitales.

De acuerdo con el estudio, se tiene registro de que entre 2015 y 2022 más de 53 mil menores fueron víctimas de homicidio en la región, una cifra que refleja el impacto acumulado de múltiples factores como lo son la desigualdad social, la presencia del crimen organizado, el acceso a armas de fuego y la normalización de la violencia.

El informe subraya que crecer en ambientes marcados por la violencia incrementa significativamente el riesgo de que niños y adolescentes reproduzcan estas conductas en el futuro o que se conviertan en víctimas directas. Un ejemplo alarmante es el aumento de homicidios entre mujeres de 15 a 17 años, cuya tasa se duplicó en al último año analizado.

Más allá de los homicidios, el documento revela que la violencia forma parte del día a día de millones de menores, se informa que 6 de cada 10 niños y adolescentes sufren disciplina violenta en el hogar, de estos el 46 % padece abuso emocional y el 38 % castigos físicos. A ello se suma que casi una de cada cinco mujeres en la región ha sido víctima de violencia sexual antes de los 18 años, y uno de cada cuatro adolescentes ha experimentado acoso escolar.

Por otro lado, en esta era tecnológica, la violencia ha encontrado nuevos espacios de expresión donde el acoso, la intimidación y la exposición a contenidos dañinos amplifican el impacto psicológico en edades cada vez más tempranas.

Para Unicef y la OPS, estas condiciones afectan profundamente el desarrollo integral de las nuevas generaciones limitando sus oportunidades de crecimiento. “La violencia tiene un impacto profundo y duradero en la salud física y mental de niños, niñas y adolescentes, y vulnera su derecho a crecer en entornos seguros”, señaló Jarbas Barbosa, director de la OPS.

Ante este panorama, ambos organismos hacen un llamado a los gobiernos de la región a fortalecer las políticas de prevención, garantizar entornos seguros, reforzar la protección infantil, promover modelos de crianza respetuosos y mejorar el acceso a servicios de atención psicológica y social.

“Sabemos cómo poner fin a la violencia. En América Latina y el Caribe, se requieren políticas públicas sólidas y sostenidas que prevengan y respondan a la violencia en todas sus formas para que cada niño y niña pueda crecer en un entorno seguro”, concluyó el director regional de Unicef.

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