
Durante 2025, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) concentró buena parte de sus operaciones en el combate a los cárteles mexicanos de la droga, una estrategia que, según su propio balance anual, dejó como resultado la detención de alrededor de mil 300 integrantes de las organizaciones de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG).
En un informe difundido por la misma agencia se destaca el traslado a Estados Unidos de 55 presuntos líderes criminales que se encontraban encarcelados en México y que fueron entregados por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a la administración de Donald Trump fuera de los procedimientos legales de extradición.
La DEA resalta los casos de Caro Quintero y “El Mayo” Zambada
Entre los casos que la agencia calificó como hitos del año pasado figura la entrega de Rafael Caro Quintero, a quien las autoridades estadounidenses buscaban desde hace casi cuatro décadas por el asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena, ocurrido en 1985. A ello se suma la declaración de culpabilidad de Ismael Zambada García, “El Mayo”, considerado el líder histórico del Cártel de Sinaloa.
El reporte también menciona las sentencias dictadas contra Rubén Oseguera González, “El Menchito”, y José González Valencia, ambos identificados como figuras clave del CJNG, como parte de los procesos judiciales impulsados en territorio estadounidense.
Estrategia de la DEA contra el tráfico de drogas hacia EU: aseguramientos “histórico” de drogas
La DEA subrayó que sus acciones durante 2025 se enfocaron en el desmantelamiento de las estructuras operativas y de distribución de los cárteles mexicanos dentro de Estados Unidos y como resultado de esas operaciones, la agencia aseguró 47 millones de pastillas de fentanilo, unas 257 toneladas de cocaína, 78 toneladas de metanfetamina y poco más de una tonelada de heroína.
De acuerdo con la agencia antidrogas, estas cifras forman parte de una estrategia integral para frenar el tráfico de estupefacientes, golpear las finanzas de las organizaciones criminales y reducir el impacto de los opioides sintéticos en la salud pública estadounidense.