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La ONU apunta que los países con necesidades más críticas incluyen regiones de Oriente Medio y Norte de África: Yemen (con alto riesgo alimentario), Siria (crisis persistente), Palestina (Gaza y Cisjordania)

Detener ayuda humanitaria en el mundo causarían 23 millones de muertes en 2030

La crisis en República Democrática del Congo, de las naciones que necesitan de ayuda humanitaria urgente (Cruz Roja Internacional)

Asistencia mundial — Condicionar o frenar la entrega de ayuda humanitaria internacional en regiones afectadas por conflictos armados, autoritarismo, por presiones políticas de algunas naciones, cambio climático, inseguridad alimentaria extrema y el desplazamiento forzado, podrían ser motivos para que 23 millones de personas en condición de vulnerabilidad estén en riesgo de muerte para el 2030, destacan reportes de estudios internacionales y de la ONU.

Informes de Naciones Unidas destacan que ha identificado una necesidad récord de ayuda humanitaria en varias regiones del mundo para este 2026, debido a conflictos, desastres climáticos e inestabilidad económica, destacando a Yemen, Afganistán, Siria, República Democrática del Congo (RDC), Sudán, Sudán del Sur, Ucrania, Haití y Etiopía como los lugares con crisis más severas y urgentes. Además, se enfoca en la región de Oriente Medio, Norte de África y partes de Latinoamérica.

La organización internacional apunta que los países con necesidades más críticas incluyen regiones de Oriente Medio y Norte de África: Yemen (con alto riesgo alimentario), Siria (crisis persistente), Palestina (Gaza y Cisjordania).

En Asia: Afganistán, por la sequía e inestabilidad social; en Myanmar, por el conflicto armado que vive el país.

La zona de África: República Democrática del Congo, por los altos niveles de inseguridad alimentaria; en Sudán, Sudán del Sur, Etiopía, Camerún, República Centroafricana, Somalia, Nigeria, por conflictos armados y crisis alimentaria.

En Europa: Ucrania, la guerra con Rusia ha sumido al país en una profunda crisis alimentaria.

En Latinoamérica y Caribe: Haití, Venezuela, Colombia, Honduras, El Salvador, Guatemala, los conflictos armados y políticos tienen contra la pared a estas naciones.

Un caso especial es Cuba, que derivado de las presiones de Estados Unidos para que países amigos le vendan y entreguen combustible, ha causado que la isla entrara en una fase de apagones prolongados por falta de electricidad, lo que afecta hospitales y escuelas. La ayuda humanitaria también comienza a llegar a cuentagotas, dadas las amenazas de Donald Trump de sancionar con aranceles a quien tienda la mano al régimen cubano.

Afganistán arrastra por décadas una crisis que requiere de la asistencia internacional (Archivo/EFE)

Al reporte presentado por la ONU se suma un reciente estudio publicado el pasado 6 de febrero en The Lancet Global Health, revista líder en salud global, refiere que los recortes en la ayuda humanitaria internacional podrían provocar hasta 22.6 millones de muertes en países de ingresos bajos y medios para finales de esta década, revirtiendo dos décadas de avances en la reducción de la mortalidad global.

93 PAÍSES

El análisis encabezado por investigadores del Instituto de Salud Colectiva de la Universidad Federal de Bahía en Brasil, destaca que al evaluar la situación que enfrentan 93 países de ingresos bajos y medios que representan a 6,300 millones de personas, éstos estarían en situación de alto riesgo alimentario de no recibir asistencia humanitaria lo más pronto posible, informa el Centro de Investigación y Política de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota (CIDRAP).

Los especialistas revelan a la plataforma mediática para la comunidad global de desarrollo Devex, que los mayores niveles de asistencia oficial para el desarrollo (AOD) estuvieron asociados con una reducción del 23 por ciento en la mortalidad por todas las causas y una disminución del 39 por ciento en las muertes de niños menores de 5 años entre 2002 y 2021.

Las mayores reducciones se observaron en muertes por enfermedades transmisibles, incluyendo VIH/SIDA (70 por ciento), malaria (56 por ciento) y enfermedades tropicales desatendidas (54 ciento), apunta el estudio.

TENDENCIA

El análisis evalúa dos escenarios posibles, siendo uno de ellos el de recortes moderados, que refleja la continuación de las tendencias actuales, se estima que 9,4 millones de personas podrían morir para 2030, incluyendo 2,5 millones de niños menores de 5 años. El otro panorama que involucraría recortes severos, las muertes totales podrían alcanzar los 22.6 millones, con 5,4 millones de fallecimientos entre niños menores de 5 años, según los datos analizados.

Cuna entró en una etapa crítica con paralización de actividades por falta de electricidad (Diario de Cuba)

De acuerdo con el coordinador del estudio, Davide Rasella, investigador del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), el escenario más moderado representa “una continuación de las tendencias descendentes actuales”.

Este cambio en la política de ayuda global se produce en un momento crítico. En 2023, la AOD alcanzó un récord de 250,300 millones de dólares, pero desde entonces, importantes países donantes como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Francia han anunciado reducciones sustanciales, según CIDRAP.

Otro factor que ha golpeado los monitoreos de ayuda humanitaria fue el desmantelamiento de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en julio de 2025, ya que profundizó las preocupaciones sobre la asistencia global, especialmente para los países más pobres del mundo. “La pérdida resultante en la financiación total de USAID se estima actualmente en casi un 40%”, indica el reporte.

PROYECCIÓN

De acuerdo con las proyecciones preliminares citadas en el estudio, se esperan “reducciones sustanciales adicionales” de los principales países donantes, con una disminución general estimada del 11.3% entre 2025 y 2026. Esto resultaría en reducciones en la financiación de AOD para 2026 —en relación con los niveles de 2023— del 56,1% para Estados Unidos, 38,9% para Reino Unido, 36% para Alemania y 18,5% para Francia.

Eric Pelofsky, vicepresidente de la Fundación Rockefeller, que apoyó el estudio, enfatizó la gravedad de la situación: “Esta no es una discusión académica en Washington sobre qué sería mejor para el mundo. Estas son decisiones de vida o muerte, y creo que el análisis de Davide lo demuestra de manera muy concreta”, declaró.

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