
El régimen cubano sigue sin lograr parar la cuenta atrás del cronómetro que, en algún momento de marzo, marcará cuando se agoten las últimas reservas de combustible, tras imponer Estados Unidos un bloqueo petrolero a principios de febrero y amenazar con aranceles a los países que se atrevan a desafiar su orden. Lo más que ha conseguido la diplomacia del gobierno de Miguel Díaz-Canel es una promesa vaga del Kremlin de que tratará de enviar un petrolero próximamente y el compromiso de un puñado de países de enviar ayuda humanitaria. El último en anunciarlo es España.
Este lunes, el ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, prometió a su homólogo cubano, Bruno Rodríguez, con el que se reunió en Madrid, el envío a la isla de ayuda humanitaria en forma de alimentos y productos sanitarios de primera necesidad, a través de la agencia española de cooperación (AECID), en colaboración con la ONU.
España —el país que más invierte en Cuba (1,100 millones de dólares en 2025), seguido de Canadá (800 millones) y China (650 millones)— se une así a un grupo muy reducido de países, entre los que figuran México, Chile y Rusia, que envían ayuda al régimen cubano (con la intención, al menos la expresada por Chile, de que el reparto llegue al pueblo y a los más necesitados y no se pierda en la burocracia o la corrupción, como denunció un reciente informe del think tank español Real Instituto Elcano).
“Reiteramos la voluntad de reforzar la cooperación en beneficio de ambos países, en el complicado contexto internacional actual, frente a la creciente agresión de Estados Unidos contra Cuba, en particular al bloqueo de suministros de combustible, que provoca sufrimientos a nuestro pueblo”, dijo Rodríguez en un mensaje en X tras la reunión.
Ambos cancilleres se reunieron en Madrid a petición del jefe de la diplomacia cubana, quien intenta desesperadamente que la ayuda permita al régimen evitar el colapso total, aunque de momento sólo ha conseguido sacar palabras bienintencionadas del gobierno ruso de que intentará enviar un petrolero y de la presidenta Claudia Sheinbaum de interceder para que Trump permita el envío de petróleo, mientras se busca una salida a la crisis.
Protesta en Madrid
Un pequeño grupo formado por alrededor de una decena de personas increpó este lunes al canciller cubano a su llegada a la sede del Ministerio de Exteriores, en el centro de Madrid.
Alrededor de una decena de personas que esperaban en la acera de enfrente del palacete, con banderas de Cuba y carteles, empezaron a increpar al canciller en cuanto bajó del coche diplomático.
“Desgraciado”, “hijo de puta”, “Viva Cuba libre” o “¿qué cojones haces aquí?” son algunas de las proclamas que gritaron los allí reunidos.
Algunos de ellos señalaron al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, como “cómplice” del régimen cubano; otros mostraron su apoyo al presidente de Estados Unidos -“¡Viva Donald Trump!“- y desearon que intervenga en España, y también hubo quienes gritaron “vivas” al partido ultraderechista español Vox y su líder, Santiago Abascal.
Kast repudia ayuda de Boric
En el otro extremo, el presidente electo de Chile, el ultraderechista José Antonio Kast, quien asume el poder el próximo 11 de marzo, expresó este lunes su desacuerdo con la decisión del presidente saliente, el socialista Gabriel Boric, de enviar ayuda humanitaria a Cuba.
“No estoy de acuerdo en darle una ayuda económica directa a un gobierno que ha generado una dictadura por más de 60 años y que ha puesto al pueblo cubano en una situación muy desmedrada, inhumana”, señaló Kast en el punto de prensa de su primera actividad después de las vacaciones.
El gobierno de Boric anunció la semana pasada que destinará un millón de dólares a la isla a través del Fondo Chile contra el Hambre y la Pobreza y que se canalizará vía Unicef.
“No (es una ayuda) al Gobierno de Cuba, no (es) una ayuda al Partido Comunista de Cuba”, insistió el jueves el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto Van Klaveren, ante las críticas de la oposición y algunos democratacristianos, y tras calificar la situación en la isla de “drama humanitario”.
El canciller también recordó que, a través de este fondo especial, Chile también realizó aportes humanitarios a Ucrania, Gaza y a la propia isla tras el paso del último huracán en 2025.
Kast dijo, en referencia a la obstrucción de las relaciones comerciales con el país caribeño, que “el mayor bloqueo” que vive el país caribeño es “no permitir el desarrollo de la ciudadanía en el emprendimiento, que llegue tecnología” e insistió en que “cualquier ayuda humanitaria tiene que pasar, necesariamente, porque se exija democracia”. “Eso no lo he visto”, zanjó.