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El Congreso destituyó al presidente, tras sólo cuatro meses en el poder; el séptimo en diez años, por corrupción y abuso sexual aprovechando su poder

De hacer transas en un restaurante a convertir el palacio presidencial en un motel: así cayó el peruano Jerí

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Crisis política en Perú Fotografía de archivo del 21 de enero de 2026 que muestra al presidente de transición de Perú, José Jerí (Paolo Aguilar Paolo Aguilar/EFE)

Sigue intacta la maldición de los presidentes en Perú. El último en caer en desgracia fue el conservador José Jerí, quien este martes se sumó al coro de mandatarios destituidos: el octavo en una década que terminó su mandato. El miércoles, el Congreso elegirá otro presidente interino, hasta el próximo 28 de julio, cuando tenga que asumir el mandatario que sea elegido en las urnas de las elecciones de abril.

Jerí asumió la banda presidencial en octubre del año pasado al ser el presidente del Congreso en el momento en que la expresidenta Dina Boluarte fue destituida por el Legislativo por “incapacidad moral permanente”.

Estilo Bukele

Como presidente, Jerí buscó asemejarse a otros mandatarios jóvenes como él —Nayib Bukele en El Salvador o a Daniel Noboa en Ecuador—, con una reforma del sistema penitenciario e intervenciones en las cárceles donde se exhibían a los presos en situaciones sumisas frente a las fuerzas de seguridad, sumado al estado de emergencia para combatir a las bandas criminales.

Esto le llevó a tener una popularidad de más del 50 % durante las primeras semanas, pero todo cambió a inicios de este año cuando trascendió que, ya como presidente, protagonizó varios escándalos de tráfico de influencias y abuso a mujeres, aprovechando su cargo.

Ahora, el político conservador, censurado por el Congreso, se convierte en protagonista del séptimo cambio presidencial que vive el país andino en una década de inestabilidad política, iniciada tras los comicios de 2016, en los que Pedro Pablo Kuczynski ganó a Keiko Fujimori.

La conexión china

La popularidad de Jerí, abogado de 39 años, se torció cuando salieron a la luz una serie de reuniones clandestinas con empresarios chinos.

El más polémico fue un encuentro al que acudió encapuchado a un restaurante propiedad de uno de estos empresarios, lo que motivó la apertura de una investigación en la Fiscalía por patrocinio ilegal y tráfico de influencias agravado.

Además, ha sido muy sonado en la prensa local que al menos cinco mujeres jóvenes consiguieron contratos con el Estado después de reunirse con Jerí en Palacio de Gobierno, una de ellas tras pasar ahí toda la noche de Halloween y salir de la sede presidencial a la mañana siguiente.

Jerí cayó un mes después de que se filtrase un video suyo en el que se le ve encapuchado y con lentes oscuros ingresando a un restaurante de comida china en Lima cuando estaba cerrado al público. El 26 de diciembre Jerí quedó a comer con el empresario Zhihua Yang, de dudosa reputación.

Las sospechas de que algo más que dumplings se cocinaba en el restaurante chino se convirtieron en escándalo mediático, cuando se difundieron más imágenes de otras reuniones secretas de Jerí con Zhihua Yang y otro empresario, Ji Wu Xiaodong, cuyos antecedentes encendieron las alarmas: está vinculado a una presunta organización criminal dedicada al tráfico ilegal de madera y que, a pesar de tener una condena de arresto domiciliario, visitó Palacio en tres ocasiones.

Estas revelaciones motivaron la presentación de una serie de mociones de censura contra Jerí, que lograron suficientes firmas como para tramitarse pese a que el Congreso se encuentra en receso hasta marzo.

Este martes, las mociones fueron aprobadas con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones. Al tratarse de un congresista que ejercía interinamente la Presidencia del país, su salida pudo darse con la mitad más uno de los votos del Parlamento.

Adicto al sexo

Lallegada a la jefatura de Estado de Jerí —de quien no se conoce si está caso o tiene paraje o hijos— estuvo marcada desde un inicio por una denuncia de violación presuntamente ocurrida a finales de 2024, que fue archivada por el fiscal general interino, Tomás Gálvez, por falta de pruebas biológicas, pese a que otro procesado en la misma causa había declarado que Jerí pudo presuntamente haber usado objetos para consumar la violación, debido a una presunta disfunción eréctil.

Fruto de este caso, una jueza le ordenó someterse a una terapia para tratar una patología psicosexual, y durante sus primeros días se volvieron virales sus antiguos tuits, en los que mostraba una predilección por “sexo” y “mujeres”, mientras que en su cuenta de Instagram seguía a alrededor de 700 perfiles de mujeres creadoras de contenido erótico.

Luego saltaron los casos de una serie de funcionarias del Gobierno que fueron contratadas justo después de haber mantenido reuniones con el mandatario en el Palacio de Gobierno, una de ellas tras pasar ahí toda la noche de Halloween y salir de la sede presidencial a la mañana siguiente.

Elecciones a la vista

Esta situación se da a menos de dos meses de las elecciones generales convocadas para el domingo 12 de abril, donde varios partidos, que desde el Congreso apoyaron la llegada de Jerí al sillón presidencial, no quisieron verse contagiados en las urnas de la impopularidad en la que ha caído el exmandatario en las últimas semanas.

La única fuerza que mantuvo abiertamente su apoyo a Jerí fue la bancada de Keiko Fujimori, que apostó por mantenerlo hasta la investidura presidencial del gobernante que saliera elegido en las urnas, con el argumento de darle estabilidad al país.

Retahíla de presidentes caídos

Ollanta Humala (2011‑2016) fue el último presidente en completar un mandato, aunque esta excepcionalidad no lo libró de la cárcel. Desde entonces, en casi una década han pasado siete presidentes por el Palacio de Gobierno de Lima.

Pedro Pablo Kuczynski: 1 año y 236 días (en prisión domiciliaria).

Kuczynski fue el ganador de las elecciones de 2016 frente a Keiko Fujimori, que se quedó con el control absoluto del Congreso, desde donde ejerció una feroz oposición, especialmente cuando estalló el escándalo de corrupción del caso Odebrecht y el mandatario se vio inmerso en las investigaciones.

PPK pudo resistir una primera moción de destitución al conceder el indulto al expresidente Alberto Fujimori (1990‑2000), padre de Keiko, pero dimitió en 2018 frente a una segunda moción que no iba a poder salvar.

Martín Vizcarra: 2 años y 231 días (en prisión).

Vizcarra buscó confrontar el Poder Legislativo de Fujimori, al punto de clausurar el Parlamento y convocar nuevas elecciones legislativas que dieron como resultado un hemiciclo también opositor a él.

El nuevo Congreso, formado mayormente por los mismos partidos que estaban en el Parlamento disuelto, destituyó a Vizcarra en 2020, en plena pandemia de la covid‑19, tras salir a la luz indicios de corrupción durante su gestión como gobernador de la región sureña de Moquegua.

Manuel Merino: 5 días.

Con Vizcarra destituido, asumió como presidente interino el congresista de derecha Manuel Merino, pero no pudo resistir la presión popular al conocerse el fallecimiento de dos jóvenes por disparos presuntamente de la Policía durante la represión a las protestas contra su llegada al poder, y terminó dimitiendo el 15 de noviembre de 2020, cinco días después de asumir el cargo (récord histórico de presidente más breve).

Francisco Sagasti: 252 días.

El congresista Francisco Sagasti, del centrista Partido Morado, fue la figura de consenso para ser el presidente de transición hasta las elecciones de 2021 que terminó ganando el izquierdista Pedro Castillo, frente a las denuncias de “fraude” sin pruebas fehacientes lanzadas por Keiko Fujimori.

Pedro Castillo: 1 año y 132 días (en prisión).

Castillo, que tampoco contaba con mayoría en el Legislativo, enfrentó hasta siete mociones de destitución en su corto mandato, hasta que optó por dar un golpe de Estado el 7 de diciembre de 2022, donde ordenó cerrar el Congreso e intervenir la Judicatura, y que resultó fallido.

Con ello, buscaba evitar su destitución en el Parlamento al salir a la luz indicios de corrupción en su administración que lo salpicaban, pero el golpe no tuvo efecto y fue detenido cuando huía a la embajada de México para solicitar asilo.

Dina Boluarte: 2 años y 306 días.

Dina Boluarte, la vicepresidenta de Castillo, ascendió al sillón presidencial y fue la que más tiempo ha durado en el cargo dentro de este periodo, gracias a que dejó de lado el proyecto izquierdista del encarcelado presidente y aplastó con dureza a los seguidores de Castillo, para congraciarse con las fuerzas conservadoras del Congreso.

Así aguantó en el cargo pese a los distintos escándalos surgidos durante su periodo, como las cirugías estéticas a las que se sometió secretamente y los relojes de lujo que recibía como regalos de otros políticos, pero los partidos que la sostenían en el poder la dejaron caer antes de las elecciones por su casi nula popularidad, que apenas llegaba al 3 %.

José Jerí (2025‑2026): 131 días.

El expresidente del Congreso asumió el reto pero no pudo aguantar más allá de cuatro meses, abocando a Perú a perpetuar su maldición presidencial

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