
Lejos de vislumbrarse el fin de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, el conflicto se agrava en su talón de Aquiles, el estrecho de Ormuz, por donde ha dejado de pasar el 25% del petróleo que consume el mundo.
En un intento de calmar los mercados, los 32 países de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), entre ellos Estados Unidos, México y Canadá, acordaron este miércoles la mator liberación de reservas de petróleo de la historia: 400 millones de barriles puestos en el mercado en un solo día para aliviar la demanda y que no se dispare el precio del barril.
¿Barril a 200 dólares?
Sin embargo, la reacción de los mercados ha sido la contraria. Los barriles de petróleo de brent, de referencia en Europa, y de Texas, de referencia en América, suben a esta hora en porcentajes cercanos al 5% y el barril supera la barrera de los 90 dólares.
El crudo empezó a subir tras reiterar Teherán que no dejará que salga “un litro de petróleo” del golfo Pérsico y advertir al mundo que se prepara para un barril a 200 dólares.
A los mensajes contradictorios enviados por la Casa Blanca e Israel sobre el final de la guerra, se suma el aumento de la tensión en el estrecho de Ormuz y los ataques iraníes contra dos barcos cargueros en la zona, en represalia por la destrucción de 16 barcos iraníes, que supuestamente iban a minar el estrecho para cerrarlo definitivamente.
Primera vez en la historia
Desde la creación de esta organización en 1974, se trata del mayor volumen hasta ahora utilizado de esas reservas estratégicas, previstas para responder a situaciones de crisis, según destacó el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, quien insistió en que lo más importante para que se restablezcan los flujos de crudo, pero también de gas, es que ese paso se pueda reabrir.
Recordó que antes de la guerra por allí salían unos 15 millones de barriles diarios de crudo y otros 5 millones de barriles de derivados del petróleo, lo que equivale a alrededor del 25% del petróleo que circula por vía marítima. Según explicó la AIE en un comunicado, con la guerra el volumen de crudo y derivados del petróleo exportados por el estrecho de Ormuz se ha reducido a menos del 10 % del que salía antes.
Una de las consecuencias del bloqueo de esa vía es que algunos países han empezado a reducir la producción. Además, en el marco de la guerra ha habido ataques a infraestructuras energéticas en el golfo Pérsico, algunas de las cuales han resultado dañadas.
Birol recordó que “la seguridad energética es el mandato fundador de la AIE”, que cuando en el pasado hubo perturbaciones en el mercado ya había tomado “medidas colectivas para ofrecer suministro adicional” como ha decidido ahora.
Desde la creación de la AIE en 1974, solo se ha recurrido a una iniciativa similar en cinco ocasiones: durante la primera Guerra del Golfo en 1991, tras los huracanes Katrina y Rita en 2005, durante la crisis libia de 2011 y en dos momentos distintos en 2022 tras el inicio de la guerra en Ucrania.
Los 400 millones que saldrán ahora al mercado representan la tercera parte de los cerca de 1,200 millones de barriles que componen esas reservas.
Los miembros de la AIE tienen la obligación de disponer de al menos el equivalente de 90 días de importaciones en reservas estratégicas, que pueden estar directamente controladas por los gobiernos o por la industria, para hacer frente a situaciones excepcionales, en particular por la interrupción del suministro.
Más allá de la cuestión del petróleo, el suministro de gas se enfrenta también a un problema similar ya que del golfo Pérsico sale alrededor del 20% del gas natural licuado (GNL) que se consume en el mundo, sobre todo de Catar y de Emiratos Árabes Unidos (EAU), y los metaneros están también bloqueados por el cierre del estrecho de Ormuz.
Birol reconoció que hay pocas opciones para sustituir ese GNL del golfo Pérsico y una de las consecuencias es que los países consumidores de Asia, que eran los principales receptores, están compitiendo para captar metaneros con gas de otras partes del mundo que inicialmente iban destinados a Europa o a otros importadores.
De hecho, ya se ha confirmado algún caso de barcos que han cambiado su ruta, como uno que había salido de Nigeria y que debía descargar su GNL en Francia, pero ahora va camino de India.
Birol señaló que en algunos países asiáticos pobres, que no pueden competir por los precios tan altos a los que ha subido el gas desde el inicio del conflicto bélico el 28 de febrero, se ha empezado a racionar.
A diferencia de lo que ocurre con las reservas estratégicas de petróleo, la AIE no dispone de un dispositivo equivalente para el gas.