
Después de que el gobernador de Guatemala. Bernardo Arévalo de León haya decidido ponerle fin al acuerdo que se mantuvo vigente por varias décadas con los médicos cubanos, la salida de alrededor de 400 de estos, quienes apoyan el sistema de salud guatemalteco podría dejar un vacío para la población.
Dicha situación genera incertidumbre en los centros médicos públicos como el Hospital Oftalmológico de Villa Nueva, que se ubica en el municipio del mismo nombre.
Verónica Suruy, beneficiada con dos cirugías en las últimas semanas, pidió a las autoridades reconsiderar su decisión: “Si está en sus posibilidades, por favor, que los dejaran; han ayudado bastante”.
Esta noticia fue anunciada en febrero por el Gobierno, acompañado de un plan de relevo programado a partir de abril para sustituir a los integrantes de la brigada médica por profesionales nacionales.
La estrategia, diseñada por el Ministerio de Salud guatemalteco, tiene contemplada que la salida de los cooperantes sea llevado a cabo de forma escalonada entre abril y diciembre del 2026.
“El acuerdo es que ya no regresarían porque es parte de la planificación de ir fortaleciendo la red de servicios con talento humano nacional”, explicó el doctor Luis Enrique Castellanos, director de Redes Integradas de Servicios de Salud del ministerio local.
De acuerdo a el funcionario, las condiciones de Guatemala han cambiado desde la llegada de la brigada en 1998 tras el paso del huracán Mitch, que dejó desolación en todo el territorio del país.
El Ministerio de Salud impulsa un plan de sustitución que garantizará que “los servicios de salud no se queden sin la prestación” que actualmente recae en los médicos cubanos.
“En aquella época se graduaban pocos médicos. Ahora se gradúan muchos más y es oportuno empezar a utilizar el talento humano nacional”, afirmó el directivo, quien aseguró que ya existen convocatorias abiertas para cubrir las vacantes en especialidades como pediatría y obstetricia.
A pesar de este optimismo, la salida de los especialistas genera incertidumbre especialmente porque se encuentran presentes en 16 departamentos , incluyendo áreas recónditas como Alta Verapaz, Huehuetenango y San Marcos.
Su labor se ha enfocado principalmente en la medicina general y en la ginecología en zonas donde, según Castellanos, “en su momento no había capacidad para llegar” por parte de médicos locales.
Según cálculos de organismos independientes, el Ministerio de Salud de Guatemala tiene uno de los presupuestos más bajos de la región y su sistema sanitario carece del personal y de la infraestructura necesaria para atender a los 18 millones de habitantes del país.
Con información de EFE