
Pocas cosas hay que gusten menos a los estadounidenses que el gobierno federal gastando miles de millones de dólares en algo que casi nadie apoya o entiende… y menos se entiende que quien lo haya autorizado, el presidente Donald Trump, lo haga en año electoral.
Solo en los primeros seis días de ataques —ya se han cumplido dieciséis—, el coste ha sido de “más de 11.300 millones de dólares”, unos 1.614 millones de dólares diarios, según informó esta semana el Pentágono al Congreso.
A falta de que informe del gasto de la segunda semana de guerra, si se mantiene el nivel de gasto diario, el total acumulado en 16 días (desde el 28 de febrero) sería de 25.824 millones de dólares, casi el triple del presupuesto militar de México para todo 2026, que es de 9.700 millones de dólares.
Además, el gasto de la guerra impacta directamente en el bolsillo de los estadounidenses.
Impacto en la gasolina
Este domingo 15 de marzo de 2026, el precio promedio del galón de gasolina regular en Estados Unidos es de 3,52 dólares, cuando antes de la guerra era de 2,93 dólares (3,785 litros), según la Agencia de Información Energética (EIA). El precio ha subido cerca de 0,57 dólares por galón, lo que representa un aumento de casi el 20% en dos semanas.
Esto significa que cada consumidor estadounidense está pagando alrededor de 9 dólares más por llenar su tanque de 15 galones.
Estados Unidos consume alrededor de 8,8 millones de barriles de gasolina al día, lo que equivale a unos 370 millones de galones diarios. En el total nacional, el gasto diario pasó de 1.080 millones de dólares a 1.300 millones de dólares, casi el mismo gasto diario del Pentágono.
Efecto boomerang
Por tanto, la decisión del presidente Donald Trump de ir a la guerra contra Irán (trampa en la que cayó arrastrado por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu) podría convertirse en un boomerang para el inquilino de la Casa Blanca, cuya popularidad cae entre los estadounidenses, no solo por los doce militares muertos y los más de 150 heridos, sino por el precio del combustible, que seguirá escalando mientras no se libere el estrecho de Ormuz, por donde circulaba antes del conflicto bélico el 20% del petróleo que consume el mundo.
El próximo 3 de noviembre se vota la renovación de la Cámara de Representantes (435 escaños) y un tercio del Senado (unos 35), y la pérdida del control republicano de ambas cámaras dejaría a Trump en una situación de debilidad —lo que en EU se conoce como “lame duck” (pato cojo)—, al extremo de que podría ser sometido a un “impeachment” (juicio político), como amenazan abiertamente algunos legisladores demócratas.
Llueve sobre mojado
Antes de la intervención en Irán, la economía estadounidense ya mostraba síntomas de debilidad: en 2025 se creó el menor número de empleos de un año en el que no hubiera crisis, el crecimiento económico fue menor de lo esperado —en concreto, en el último trimestre fue la mitad de lo previsto por el cierre del gobierno y las consecuencias de los aranceles—.
La tendencia ha continuado en 2026 y en febrero se han destruido 92.000 puestos de trabajo, un dato que alentó las preocupaciones de los economistas.
En este escenario, la crisis del coste de la vida (affordability, en inglés) sigue centrando las preocupaciones de muchos estadounidenses y vuelve a entrar de lleno en la dialéctica política, como ya hiciera en las elecciones para la alcaldía de Nueva York o la del gobierno de Virginia el pasado noviembre, que resultaron un éxito para los demócratas.
Guerra impopular
Muchos republicanos asisten con preocupación a una posible repetición de aquella dinámica y temen que el ataque a Irán pueda ser un elemento que lastre sus posibilidades electorales.
Según una encuesta de CNN del 2 de marzo de 2026 (dos días después del comienzo del conflicto bélico), el 59% desaprueba los ataques contra Irán, mientras que el 60% cree que Trump no tiene un plan claro para manejar la situación.
A las declaraciones confusas de la Casa Blanca y el Pentágono sobre la justificación de la guerra se suma el creciente malestar social por el aumento del coste de la vida.
Con el precio de la gasolina impactando en la vida cotidiana de los estadounidenses y sin una fecha clara para marcar el fin de la intervención en Irán, la operación militar se ha convertido en un elemento arriesgado para los intereses políticos de Trump y los republicanos a ocho meses de las elecciones de mitad de mandato.