
El presidente de Filipinas, Ferdinando Marcos Jr., decretó una emergencia energética nacional ante la preocupación creciente por la disponibilidad de combustibles y electricidad en el país.
La decisión llega en plena crisis internacional provocada por la guerra contra Irán, que ha alterado el flujo de petróleo hacia Asia y encendido las alarmas en economías dependientes de lo que cruza por el estrecho de Ormuz.
“Peligro inminente” en Filipinas
De acuerdo con la orden ejecutiva firmada por Marcos Jr., la situación representa “un peligro inminente” para la estabilidad del suministro energético filipino.
El documento cita un informe del Departamento de Energía que advierte sobre niveles críticamente bajos de inventarios, lo que obligó al Gobierno a activar mecanismos extraordinarios para reaccionar con rapidez.
Con la declaratoria, se conforma un comité especial encargado de coordinar acciones y diseñar medidas de protección frente a la volatilidad del mercado global.
La orden no detalla si se impondrán controles de precios, aunque la legislación vigente permite al presidente saltarse ciertos procesos administrativos para intervenir directamente en los costos o acelerar compras de combustibles en casos como este.
Gobierno autoriza el uso de combustible Euro II uno de los más contaminantes
La tensión venía escalando desde el fin de semana, cuando Filipinas autorizó temporalmente el uso de combustibles Euro II (más contaminantes y usualmente restringidos) como salida de emergencia para mantener operativos el transporte y la industria.
La medida fue interpretada como un anticipo de que el Gobierno se preparaba para escenarios más complicados.
Bloqueo en el estrecho de Ormuz
En el origen del problema está el cierre del estrecho de Ormuz, controlado desde su ribera norte por Irán. Por ese paso estratégico circula cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado que se mueve en el mundo en tiempos de normalidad.
Su bloqueo ha generado una escalada que incluyó un ultimátum de 48 horas lanzado por el presidente estadounidense Donald Trump, quien finalmente ordenó aplazar cinco días los ataques previstos contra infraestructuras iraníes para forzar la reapertura de la ruta.
Mientras tanto, el mercado reaccionó con nuevas presiones, el precio del crudo Brent para entrega en mayo volvió a colocarse por encima de los 100 dólares por barril, un nivel que preocupa especialmente a economías como la filipina, que dependen casi por completo de las importaciones de energía.
El Gobierno no ha adelantado cuánto tiempo prevé mantener esta emergencia, pero dejó claro que la prioridad inmediata es asegurar que el país no se quede sin combustible ni electricidad mientras continúa la incertidumbre en Medio Oriente.