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ONU aprueba reconocer la esclavitud africana como “el crimen más grave contra la humanidad”

Esclavitud Africana (UNAM)

La Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) aprobó este miércoles por mayoría de votos, la resolución impulsada por Ghana y respaldada por la Unión Africana que declara “la trata de africanos esclavizados y la esclavitud racializada de africanos” como el “crimen más grave contra la humanidad”.

A pesar de no ser un texto vinculante, tiene un enorme peso político y se considera un hito histórico en la lucha por el reconocimiento y las reparaciones por los delitos de los que fueron víctimas al menos 12.5 millones de personas a lo largo de 300 años.

El texto de la resolución recibió 123 votos a favor, 52 abstenciones (donde estaban los países miembros de la Unión Europea) y tres votos en contra, de Estados Unidos, Israel y Argentina.

La resolución, la primera de carácter integral sobre la esclavitud y la trata transatlántica en la historia del organismo, supone un importante precedente en materia de memoria histórica, justicia y reparación.

El presidente de Ghana, John Dramani Mahama, aseguró al presentar la resolución en el hemiciclo de la ONU, que la aprobación serviría de “salvaguardia contra el olvido” y cuestionaría “la cicatriz duradera de la esclavitud”.

El proyecto contaba con el respaldo de los 55 países de la Unión Africana (UA) y de la comunidad del Caribe (Caricom). La delegación de Trinidad y Tobago, en representación de Caricom, fue el primero en celebrar la aprobación.

“La implementación de la resolución habrá de hacerse de forma colaborativa. Caricom se compromete a contribuir en sintonía con las prioridades de la región”, manifestó el representante de la delegación, que comenzó su intervención tras los aplausos que enardecieron en el recinto.

El escrito busca el reconocimiento de un crimen que se considera sistémico.

“Esto no fue el resultado burdo de la crueldad individual”, comentó el ministro de exteriores de Ghana, Samuel Okudzeto, en una carta publicada el domingo.

“Fue una arquitectura. Codificada en la ley. Institucionalizada por los Estados. Santificada, en ciertos círculos, por autoridades religiosas que prestaron cobertura teológica a la reducción de los africanos a la servidumbre perpetua. Rentabilizada a través de continentes y generaciones”, agregó.

Según explicó Ghana previamente, con el reconocimiento, se podrá avanzar hacia “la disculpa formal, la restitución, la indemnización, la rehabilitación y las garantías de no repetición”.

Durante la sesión de la Asamblea General, varios representantes estuvieron en contra del proyecto.

Una de las intervenciones más duras fue de la delegación de Estados Unidos, que consideró el texto como “muy problemático”.

“Lamentamos que de nuevo tengamos que recordar que este órgano se creó para promover la paz internacional y no para promover intereses y programas retorcidos o mezquinos, ni para crear vías internacionales ni nuevos mandatos costosos”, aseguró el representante estadounidense.

Asimismo, argumentó que no reconocía el “derecho jurídico a las reparaciones por errores o males históricos” que no eran delitos en el tiempo que se produjeron.

La UE se abstuvo argumentando motivaciones jurídicas. La delegación de Chipre, en representación de los 27, aseguró que estuvieron dispuestos a respaldar el texto, pero debido a que suscitaba “una serie de inquietudes jurídicas y fácticas” que no podían pasar por alto, decidieron no hacerlo.

Igualmente, enfatizaron no estar de acuerdo con que se reconociera jurídicamente como el “crimen más grave de la historia de la humanidad” puesto que esto suponía, en su concepto, jerarquizar los sufrimientos de la raza humana.

“Nos preocupan referencias jurídicas que son o imprecisas o no están en conformidad con el derecho internacional, como una aplicación retroactiva de normas internacionales que no existían en ese momento”, agregó la portavoz de la delegación que, no obstante, reiteró el compromiso de Europa con acciones de reconocimiento y reparación.

Otra intervención crítica fue la del observador permanente de la Santa Sede, que aseguró que el proyecto presentado por Ghana contenía “una narrativa parcial” que no estaba “al servicio de la verdad”.

“La memoria histórica cuando se basa en información imparcial o no fidedigna no contribuye, debe haber un enfoque que aumente conciencia con educación para prevenir la recurrencia de estos hechos”, dijo el arzobispo Gabriele Caccia antes de la votación.

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