
Negociación en Islamabad — Los representantes de Irán y Estados Unidos culminaron este sábado, con optimismo pero en punto muerto, su primera jornada de negociaciones para poner fin a la guerra en Oriente Medio, con lo que rompieron este sábado décadas de silencio diplomático al sentarse frente a frente para su primera negociación directa desde la Revolución Islámica de 1979.
Al cumplirse seis semanas de guerra sin avances, las delegaciones de Washington y Teherán abandonaron la diplomacia de mensajeros para intercambiar actas de acuerdo en una mesa trilateral bajo mediación paquistaní, cerrando con un inesperado optimismo una jornada que comenzó al borde del boicot.
Fuentes presentes en el encuentro señalan que los negociadores han dicho que persiste un “punto muerto” en las conversaciones debido a desacuerdos sobre el control del estrecho de Ormuz, según cita el periódico “The Financial Times”.
De acuerdo con los informantes, el debate sobre la reapertura del paso marítimo sigue siendo el principal escollo. Una de las personas indicó que la República Islámica insiste en que mantiene el control sobre la vía y que puede cobrar un peaje a los buques que la atraviesen, refiere por su parte información de la agencia Russia Today.
Tras semanas de mediación indirecta y una mañana de consultas por separado en el hotel Serena a través de mensajeros paquistaníes, los equipos encabezados por el vicepresidente estadounidense, JD Vance, y el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, se sentaron en la misma mesa.
El encuentro, definido por la Casa Blanca como un formato “trilateral cara a cara”, comenzó a las 16:55 horas locales y continuó hasta la noche con una cena de trabajo. Fuentes diplomáticas iraníes confirmaron que ambas partes se mostraron “optimistas” tras el intercambio de las primeras actas de acuerdo.
Pese a lo histórico del encuentro, la viabilidad de un acuerdo definitivo sigue sujeta a un complejo equilibrio de exigencias cruzadas. La participación de Teherán no se confirmó hasta la llegada de su delegación al aeropuerto de Islamabad, tras días de incógnitas por los desacuerdos sobre los puntos base del diálogo.
Irán condicionó el inicio de las conversaciones a que Washington aceptase sus “precondiciones”, centradas en la inclusión del Líbano en el alto el fuego y la liberación de activos financieros.
Para esta reunión, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, llegó acompañado por el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente Trump, con instrucciones “claras” de que sus líneas rojas son la seguridad total en el Estrecho de Ormuz y la garantía verificable de que Teherán no retomará su programa de armamento nuclear.
Sin embargo y luego de más de dos horas y media de consultas indirectas, se filtró una supuesta concesión de la administración Trump para desbloquear fondos iraníes como gesto de buena voluntad.
Esta información fue difundida rápidamente por medios oficiales de Teherán como un triunfo diplomático, pero la Casa Blanca se apresuró a desmentirla de forma tajante, encallando el diálogo hasta la reunión directa.
La Crónica de Hoy 2026