Mundo

Fracasa la estrategia del presidente regional del PP ganar a Vox con un discurso moderado y no radical, como el de su compañera Ayuso en la Comunidad de Madrid

El PSOE se desploma en las elecciones andaluzas y deja a Sánchez solo ante el peligro ultra

andalucía-española-2026
Elecciones en Andalucía El presidente de Andalucía, Juanma Moreno, perdió la mayoría absoluta del PP en las elecciones de este domingo y dependerá de Vox para gobernar la región española más poblada (Raul Caro/EFE)

El prestigio internacional de Pedro Sánchez en el mundo, por ser el único estadista mundial que se enfrenta a Donald Trump, no tiene en absoluto reflejo en la política española, ni a nivel nacional ni a nivel regional. Por el contrario, las elecciones regionales celebradas este domingo en Andalucía confirman que el discurso radical y xenófobo de Vox no ha alcanzado su techo, un serio aviso para la estabilidad del gobierno socialista español.

Las elecciones en Andalucía, la región más poblada de España y antiguo bastión socialista, confirmaron el triunfo del gobernante PP (conservador), aunque falló la estrategia del presidente regional, Juan Manuel Moreno, que gozaba de mayoría absoluta, de adelantar las elecciones para ampliar aún más su ventaja sobre la ultraderecha, y lanzar el mensaje al resto de España de que su modelo de derecha moderada, contraria a la derecha radical de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, es un modelo ganador (y lo que debería ocurrir en España cuando se convoquen elecciones generales).

Contra lo que anunciaban las encuestas, el PP del presidente andaluz perdió cinco escaños y la mayoría absoluta, por lo que dependerá para gobernar de Vox, que ganó un escaño.

En el otro extremo, el PSOE, que llegó a gobernar tres décadas seguidas en Andalucía, se hunde un poco más y pierde dos escaños. sin embargo, el voto descontento de los socialistas moderados no se fue, como se previó, al PP andaluz, sino que se trasvasó a un partido más a la izquierda y regionalista: Adelante Andalucía.

Paradójicamente, este gran ascenso de la izquierda desencantada es la que ha impedido que el PP conservase la mayoría absoluta, abriendo así la puerta a un gobierno andaluz del PP y Vox.

Aunque el gobierno de Sánchez se niega a extrapolar el resultado de las elecciones andaluzas en clave nacional, se trata de las cuartas elecciones regionales en las que se repite el mismo patrón: gana el PP, pero sin mayoría absoluta, lo que lo convierte en rehén de la extrema derecha, mientras el PSOE y el resto de partidos menores de izquierda no suman para formar gobierno.

Sánchez —un equilibrista en la política nacional y una estrella en la internacional, por llamar genocidio a la destrucción israelí de Gaza, y por negarle a Trump las bases de EU en España para atacar Irán— tratará de agotar la legislatura y convocar elecciones en 2027, a sabiendas de que, si cae su gobierno por pérdida de apoyo de sus aliados en el Congreso, se abriría la puerta a una situación inédita en la democracia española recuperada: la entrada de los herederos del franquismo en un futuro gobierno de España, con el voto de las urnas, y lo más triste, con el voto de los jóvenes que no les interesa saber del pasado.

Tendencias