
La guerra en Medio Oriente ha agravado la crisis de medicamentos en Irán y encendido alertas internacionales por posibles afectaciones en las cadenas globales de suministro farmacéutico, de acuerdo con autoridades sanitarias, médicos y pacientes afectados por el conflicto.
La ofensiva militar que fue lanzada por Estados Unidos e Israel en contra de Irán intensificó una situación que de por sí ya era crítica tanto por las sanciones económicas internacionales, como por las restricciones bancarias y la volatilidad de la moneda iraní, factores que durante años complicaron la importación y distribución de tratamientos médicos.
Ahora, hospitales, farmacias y pacientes enfrentan nuevas dificultades derivadas de rutas comerciales interrumpidas, como el incremento en costos de transporte y los daños parciales a infraestructura sanitaria iraní.
¿Por qué podría ser un problema global?
Hadi Ahmadi, portavoz de la Asociación Iraní de Farmacéuticos (IPA, por sus siglas en inglés), advirtió que el conflicto podría generar escasez de materiales esenciales para la producción farmacéutica, como aluminio e insumos petroquímicos, afectando tanto la fabricación de medicamentos como el empaque de productos médicos.
Aunque los medicamentos están técnicamente exentos de sanciones internacionales, especialistas señalan que las restricciones financieras y bancarias dificultan los pagos y retrasan las importaciones, provocando desabasto y aumentos de precios.
Médicos iraníes reportaron que algunos medicamentos ya desaparecieron del mercado y otros únicamente pueden conseguirse a precios inaccesibles para gran parte de la población.
La escasez ya es evidente
Un cardiólogo iraní afirmó que varios pacientes han dejado de comprar sus tratamientos debido al incremento de costos. Incluso, un paciente aseguró que el medicamento antiplaquetario Osvix era resguardado en una caja fuerte dentro de una farmacia por su alto valor y escasez.
La crisis también afecta tratamientos comunes. Familiares de pacientes diabéticos denunciaron que la insulina comenzó a ser racionada y vendida hasta seis veces más cara que semanas atrás.
Pacientes con enfermedades crónicas relataron que recorren múltiples farmacias sin éxito para conseguir medicamentos esenciales, mientras otros recurren a redes sociales y grupos privados para compartir información sobre farmacias que todavía cuentan con ciertos productos.
Nueva Zelanda, uno de los primeros indicadores
El impacto del conflicto ya trascendió las fronteras iraníes. La agencia farmacéutica de Nueva Zelanda, Pharmac, confirmó que monitorea posibles riesgos derivados de la guerra y trabaja con autoridades sanitarias para garantizar el suministro de medicamentos y dispositivos médicos.
La institución informó que analiza alternativas de abastecimiento y mantiene protocolos de emergencia ante posibles interrupciones globales provocadas por el conflicto en Medio Oriente.
Pharmac señaló que administra regularmente más de 100 problemas de suministro médico al mes y reconoció que las afectaciones derivadas de la guerra podrían extenderse a distintos países y sectores económicos.
Vulnerabilidad ante conflictos geopolíticos
Especialistas consideran que la crisis evidencia la vulnerabilidad de los sistemas de salud ante conflictos geopolíticos y la alta dependencia global de cadenas internacionales de suministro farmacéutico.
Además del impacto humanitario directo, la situación refleja cómo las guerras modernas generan crisis secundarias que afectan el acceso a servicios esenciales, especialmente para personas con enfermedades crónicas que dependen de tratamientos continuos.
Mientras persista el conflicto, organismos sanitarios internacionales prevén que aumenten tanto las dificultades para acceder a medicamentos en Irán como las alertas de desabasto en otros países.