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La victoria de Abelardo de la Espriella, quien disputará la Presidencia en segunda vuelta repite un patrón que triunfó en Argnetina El Salvador y Ecuador y que amenaza con llevarse el premio mayor en octubre: Brasil

El fenómeno Bukele triunfa en Colombia ¿que hay detrás de la victoria del ultra De la Espriella?

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El día después de las elecciones en Colombia El candidato ultraderechista, Abelardo de la Espriella, cerraba sus mítines haciendo el saludo militar

No es casualidad que los primeros gobernantes en felicitar a Abelardo de la Espriella por su primer lugar en la primera vuelta de las elecciones en Colombia hayan sido los dirigentes y líderes que comparten la misma ideología de extrema derecha.

Uno de los primeros en salir a felicitar a quien hasta hace apenas era un perfecto desconocido fue el presidente argentino, Javier Milei, quien se considera el impulsor de esta ola ultraliberal y ultraderechista que recorre la región.

“Este resultado refleja el anhelo de libertad y progreso del pueblo colombiano, y una voluntad expresa de decirle basta al fracasado modelo socialista que tanto daño le ha hecho a nuestra región, y a Colombia en especial, en los últimos cuatro años”, manifestó en X, pese a la relativamente buena marcha de la economía colombiana.

No se equivoca Milei, al menos en el uso que hizo De la Espriella del lenguaje agresivo y falso durante la campaña electoral para atacar a los “comunistas” Gustavo Petro, el primer presidente izquierdista de la historia colombiana, y a su discípulo político, el candidato Iván Cepeda, con quien se enfrentará en segunda vuelta el 21 de junio.

Contra “los de siempre”

Una de las principales promesas de campaña de De la Espriella es jurar “lealtad absoluta” a la Constitución colombiana, pero para ello necesita primero ganar la contienda electoral y convertirse en presidente, para impedir que su adversario haga lo que no pudo Petro: crear una nueva Constitución Política.

“La Constitución no es un trapo viejo como la han tratado los de siempre ni hay que cambiarla por una comunista”, dice en un video. Con “los de siempre” se refiere a los políticos tradicionales (incluidos los de la derecha uribista), a quienes acusa de “vivir de la teta del Estado”; y por una nueva carta magna “comunista” se refiere a la propuesta que no salió adelante con Petro, pero que en ningún caso es la conversión de Colombia en un Estado comunista.

De hecho, las encuestas durante la campaña anunciaban que la economía ha dejado de ser la gran preocupación de los colombianos y no existía la percepción en la opinión pública de que ni Petro ni Cepeda tengan la menor intención de convertir a Colombia en la nueva Venezuela o Cuba.

Entonces, ¿cómo pudo el abogado penalista de 47 años remontar en unas encuestas que anunciaban como favorito indiscutible a Cepeda y en segundo lugar a la uribista Paloma Valencia, para acabar ganando en primera vuelta, sacando casi 700 mil votos de diferencia al candidato oficialista?

Diez megacárceles estilo Bukele

La clave está en buscar un enemigo de la patria o un culpable de todos los males y venderse como el salvador, pero no encorsetado por contrapesos democráticos, activistas, periodistas críticos o derechos humanos, sino con mano dura y autoritarismo.

Y si hay una lacra que afecta a los países latinoamericanos es la inseguridad derivada de la violencia del crimen organizado y la delincuencia común, casi siempre unida a la debilidad del Estado y de los partidos tradicionales, y una sensación de impunidad de los gobernantes, jueces y fuerzas del orden.

Los datos hablan por sí solos: la región más peligrosa del mundo por número de homicidios es América Latina, que concentra alrededor del 33% de los asesinatos globales, pese a tener menos del 10% de la población mundial. Esto genera una enorme frustración en la opinión pública latinoamericana, porque la política tradicional no ha logrado erradicarla.

Frente a estos datos, está el fenómeno Nayib Bukele. El dato de su guerra contra el crimen es irrebatible: en 2015, cuando llegó al poder el exguerrillero del FMLN Salvador Sánchez Cerén, el país alcanzó la cifra de 106 homicidios por cada 100.000 habitantes, la más alta del mundo. En 2025, tras seis años y medio en el poder, la cifra se desplomó a 1.7 homicidios por cada 100.000 habitantes, la más baja del continente americano, por debajo de México (25), Canadá (1.9), y casi al nivel de España (0.9).

La propuesta de De la Espriella —quien, salvo una catástrofe, está en condiciones de convertirse en el primer presidente ultraderechista de Colombia— es prácticamente un calco de Bukele: cesar negociaciones con la guerrilla (en el caso salvadoreño fue contra las maras) y construir 10 megacárceles “para que no haya más bandidos que queden libres y que puedan delinquir desde las cárceles”. El lema, que atrae a millones de votantes, es: entre que los criminales violen los derechos humanos de los ciudadanos, o que el Estado viole los derechos humanos de los criminales en la cárcel, lo segundo.

Guiño de Noboa y guiño a Trump

Otro discípulo de Bukele, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, fue acusado por Petro de injerencia en la campaña electoral, al anunciar que levantará todos los aranceles a Colombia si gana De la Espriella.

Y finalmente, el candidato ultraderechista colombiano anunció, como regalo a su admirado Trump, que meterá a Colombia en el Escudo de las Américas (“Shield of the Americas”), la alianza militarista en la que ya están 12 países latinoamericanos y a la que no fue invitado México, porque su gobierno no es afín ideológicamente.

De confirmarse en veinte días el triunfo de De la Espriella, todos los ojos se volverán al gigante sudamericano, Brasil, que celebrará elecciones en octubre y donde el nuevo eje ultraderechista americano espera el regreso al poder del bolsonarismo, sólo que con el hijo del expresidente, Flavio Bolsonaro.

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