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En 2025 llegaron 4 millones de turistas menos al vecino del norte y no fue peor gracias al mercado mexicano, pese al odio del republicacano a todo lo que huela a mexicano

Trump espanta el turismo (menos el mexicano) y destroza la imagen de EU en vísperas del Mundial

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Estados Unidos Autobuses turísticos vacíos en el Paseo de la Fama de Hollywood casi vacío; el sueño americano apesta no solo a los inmigrantes, también a los turistas

La retórica xenófoba de Donald Trump, sus chantajes arancelarios, sus amenazas anexionistas y su tufo a supremacismo blanco cristiano están costando muy caro a la imagen de Estados Unidos en el mundo, a su poder de influencia no militar en la esfera internacional (soft power) y a la industria turística nacional, que vio cómo dejó de ganar el año pasado 8.4 mil millones de dólares, cuando la previsión para 2025 era de unas ganancias estimadas de 25 mil millones de dólares.

En el año del regreso a la Casa Blanca del magnate republicano (enero de 2025), llegaron a Estados Unidos 68.3 millones de extranjeros, cuatro millones menos que en 2024, último año del gobierno del demócrata Joe Biden (-5.5%). La caída del turismo en EU es particularmente grave, si se tiene en cuenta que el turismo en el resto del mundo creció un 8.8% el año pasado.

Además, se trata de la mayor caída desde el confinamiento provocado por la pandemia, en 2020, superando incluso al desplome del turismo en todo el mundo por la crisis financiera de 2028.

Mal arranque del año mundialista

Lejos de mejorar el panorama, los datos de los cuatro primeros meses de 2026 confirman esta tendencia decreciente y está causando nerviosismo en la industria turística nacional, que teme una ola de cancelaciones en vísperas de la Copa del Mundo de Fútbol.

Salvo marzo, donde hubo un repunte del 3.6% en las llegadas de turistas internacionales, la suma de enero a abril marca una caída de 4.3%, con un agravamiento preocupante en abril de -9.8%.

El negociazo FIFA, en peligro por Trump

A falta de conocerse los datos de mayo, el mes de junio llega cargado de nubarrones a nueve días para que Los Ángeles acoja el primer partido de la selección de Estados Unidos de la primera fase del Mundial, que la enfrentará a Paraguay.

La Asociación Americana de Hoteles y Alojamientos de los Estados Unidos (AHLA) encendió las alarmas en el sector turístico a finales de mayo al denunciar que las reservas hoteleras para la Copa del Mundo se encuentran críticamente por debajo de lo previsto en casi todas las ciudades anfitrionas. A escasas tres semanas del silbatazo inicial, la principal patronal hotelera del país acusó a la FIFA de distorsionar el libre mercado mediante la creación de una demanda artificial que infló los precios de las habitaciones.

El organismo presidido por el italiano Gianni Infantino (quien se inventó un trofeo de la paz sólo para entregárselo a su socio Trump) bloqueó a principios de año una cantidad excesiva de habitaciones para sus propias necesidades (delegaciones, patrocinadores, prensa, etc.), lo que “fabricó una demanda artificial”. Esto, según los hoteleros, infló las expectativas y los precios.

Cuando la FIFA liberó posteriormente las habitaciones, el mercado se encontró con un exceso de oferta; pero ya era demasiado tarde, porque, para ese entonces, Trump ya había declarado la guerra a Irán (tras ser arrastrado por Israel), disparando el precio del barril de petróleo y el queroseno que usan los aviones para volar, metiendo presión al precio de los boletos.

No solo está influyendo la cuestión económica, sino el creciente rechazo a la agresiva política xenófoba de la administración MAGA y su cacería, no solo de los inmigrantes —a los que quiere deportar o no dejar entrar—, sino de extranjeros que han sido detenidos e impedidos de entrar por un comentario en su celular que no fue del agrado de las autoridades, como un meme de Trump.

La posibilidad de que un pasajero internacional tenga negada la entrada por su aspecto racial o religioso, o por venir procedente de países que desagradan al mandatario populista es real e injustamente arbitraria. El ejemplo más lacerante es el sudafricano: si eres blanco afrikáner, EU te recibe con los brazos abiertos y concede asilo de forma automática; pero, si eres negro o con aspecto árabe o hindú, eres en principio sospechoso y es muy probable que se vete la entrada al país.

Los casos opuestos de Canadá y México

La hostilidad manifiesta de Trump contra Canadá, país al que amenaza con su propia existencia —ya sea convirtiéndolo en el estado 51 o arrebatándole la provincia petrolera de Alberta— está pasando factura en la balanza comercial y turística de EU.

La cifra de turistas canadienses hacia su vecino del sur cayó un 21.7% durante 2025 y se mantiene la misma curva descendente, al punto que las aerolíneas canadienses han reducido en un 10% su capacidad hacia EU para este verano, incluidos los 39 días de Mundial (del 11 de junio al 19 de julio); mientras que algunas han eliminado por completo rutas.

El comportamiento en otros mercados de turistas que tradicionalmente van a Estados Unidos es similar, con fuertes caídas en países como Alemania, China e India, y muy fuerte en los países de Medio Oriente (-44.5%), por culpa de la guerra en Irán y sus consecuencias en el golfo Pérsico.

En cuanto a las reservas para el mes de julio, se augura una temporada veraniega perdida, con fuertes caídas desde destinos europeos: Fráncfort (-36%), Barcelona (-26%) y París (-21%).

En el extremo opuesto, el turismo mexicano a EU creció un 8.8% en 2025 (16,620,639), mientras al mismo tiempo se hundía la imagen del país.

La paradoja en sí no es tal, debido a un factor que no afecta a Canadá: en Estados Unidos viven unas 38 millones de personas de origen mexicano, ya sea porque emigraron o porque nacieron en su nuevo país de adopción. Esto genera unos vínculos únicos en el mundo, además de que se mantiene la inercia comercial e incluso lúdica (compras en San Antonio, Las Vegas, Disneyland…).

Sin embargo, los mexicanos han pasado en tiempo récord de considerar a EU un país admirable a otro detestable, en sintonía con el resto del mundo, salvo una clamorosa excepción: Israel.

“EU es un país que ya no merece respeto”

“Solíamos ser un país que otros deseaban emular. Esa narrativa ya no existe”, afirmó Juliette Kayyem, directora académica del Proyecto de Seguridad Nacional de la Escuela Kennedy de Harvard y analista sénior de seguridad nacional de CNN.

Kayyem explicó que el “poder blando” —ámbito en el que la fortaleza de Estados Unidos se refleja en algo más que su poderío militar— se está debilitando debido a la imagen distorsionada que se transmite a quienes se encuentran fuera del país: “Si hoy en día eres extranjero, lo que percibes de Estados Unidos es un gobierno disfuncional, redadas de ICE, estadounidenses muertos y delincuencia por doquier”.

Ante la llegada de un número significativamente menor de personas, afirmó: “El daño a largo plazo radica en que el mundo no conocerá a Estados Unidos… la narrativa actual sobre Estados Unidos lo presenta, en el mejor de los casos, como un país que no merece respeto y, en el peor, como una democracia que se tambalea”.

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