
El papa León XIV bendijo este miércoles en Barcelona, esparciendo el agua bendita con el hisopo, la Torre de Jesús, la más alta de la Basílica de la Sagrada Familia y la más alta del mundo, con sus 172.5 metros de altura, superando a la catedral de Ulm en Alemania, con 161.5 metros.
En el día en que se cumplen 100 años del fallecimiento de Gaudí, el pontífice, acompañado de los reyes de España, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y Salvador Illa, presidente de la región de Cataluña, bendijo la torre tras alzar la mirada hacia la cruz que la corona, iluminada por primera vez.
“Inauguramos esta torre en el centenario de la muerte del benefactor Antoni Gaudí, arquitecto de Dios”, declaró el papa. También dedicó un recuerdo a los “que han trabajado en la construcción de esta casa de oración en la que encontrar paz y consuelo”.
Tras la bendición, el coro de niños cantó con lámparas y, paulatinamente, se fueron enciendo las diferentes partes de la fachada del Nacimiento y del resto de la Sagrada Familia, una de los íconos del modernismo más reconocibles y admirados del mundo.
Terminada la edificación de la Torre de Jesús, la última gran etapa de la construcción de la basílica, que podría durar una década más, es la fachada de la Gloria, que es la puerta principal de la basílica. Sin embargo, para ello se tendrían que derribar 400 viviendas distribuidas en dos cuadras de edificios, lo que genera enorme controversia en la capital catalana y el rechazo de los residentes.

La ceremonia tuvo un final espectacular, con luces, coro y un grupo de drones que compuso sobre el cielo de Barcelona la imagen de Gaudí.