
Reino Unido está sumido en una crisis política... otra vez: Keir Starmer anunció este lunes su dimisión como líder del Partido Laborista y primer ministro británico tras reconocer que ha perdido la confianza de su grupo parlamentario para seguir gobernando.
En una declaración ante la residencia oficial de Downing Street, el jefe del Gobierno aseveró que ya había comunicado su decisión al rey Carlos III, jefe del Estado británico, y que hará todo lo posible para conseguir una transición “ordenada” al frente del Ejecutivo.“
“Cada decisión que he tomado ha sido anteponiendo el país que quiero. Por eso, renunciaré como líder del Partido Laborista”, dijo Starmer visiblemente emocionado ante las cámaras de televisión y rodeado de sus ministros y el personal que trabaja en Downing Street.
El pasado 19 de mayo, la BBC publicó un artículo llamado ¿Se está volviendo ingobernable Reino Unido?, en el cual advirtió que dicha nación atraviesa un momento particularmente turbulento dentro de su historia.
La crisis financiera del 2008, el caos surgido tras el Brexit, la crisis por el COVID-19, el trumpismo y la guerra entre Rusia y Ucrania son algunos de los sucesos que han provocado dicha problemática, según dicho medio estatal.
Incertidumbre política en Reino Unido... otra vez
El Reino Unido tendrá este año a su séptimo primer ministro en una década, después de que Keir Starmer anunciara este lunes su dimisión.
Desde principios de 2016 han ocupado el 10 de Downing Street, sucesivamente, los conservadores David Cameron, Theresa May, Boris Johnson, Lizz Truss y Rishi Sunak; y el laborista Keir Starmer, mientras que se espera la designación del séptimo.
En enero de 2016 estaba en el poder David Cameron, pero presentó su dimisión después de que el referéndum sobre la permanencia o salida de la Unión Europea (UE) celebrado el 23 de junio de ese año diera la victoria al Brexit.
Le sucedió su compañera de partido Theresa May, que centró su mandato en la negociación de un acuerdo con la UE para el Brexit, pero el repetido rechazo del Parlamento a sus propuestas provocó su dimisión en mayo de 2019, que hizo efectiva dos meses después.
El conservador Boris Johnson tomó el relevo en julio y revalidó el cargo con una amplia victoria electoral en diciembre de ese año.
De la mano de Johnson, el Reino Unido cerró definitivamente sus 47 años de pertenencia a la UE el 31 de enero de 2020.
Pero Johnson también se vio obligado a dejar el cargo antes de tiempo, en julio de 2022, en medio de diversos escándalos -entre ellos la polémica por fiestas en Downing Street durante la pandemia- y tras la renuncia de numerosos miembros de su Gabinete.
Más breve fue el mandato de Lizz Truss, quien tras solo 45 días en el cargo dimitió en octubre de 2022 después de que su plan fiscal provocara rechazo político y desconfianza en los mercados, con caída de la libra e intervención del Banco de Inglaterra.
Truss fue sustituida por su compañero Rishi Sunak, que convocó elecciones anticipadas para el 4 de julio de 2024, en las que el Partido Conservador sufrió la peor derrota de su historia frente a los laboristas, encabezados por Keir Starmer, que inició su mandato al día siguiente.
¿Quién es Keir Starmer, el laborista señalado de tibio, y por qué renunció?
Starmer se ha visto obligado a dimitir tras una pérdida de la confianza de su grupo parlamentario para seguir gobernando, así como por el revés electoral sufrido por los laboristas en las elecciones locales inglesas y regionales en Escocia y Gales del pasado 7 de mayo.
Con un perfil serio y poco carismático -lejos de las excentricidades de Boris Johnson-, Starmer contaba a sus espaldas, no obstante, con una larga y exitosa trayectoria política y de gestión pública como principal baza.
Pero el mandato laborista de Starmer se ha caracterizado por su tibieza a la hora de posicionarse en temas controvertidos como el conflicto palestino-israelí, así como por algunas decisiones fiscales y políticas muy criticadas, como el recorte de ayudas a pensionistas o el nombramiento del exministro Peter Mandelson, con estrechos vínculos con el pederasta convicto estadounidense Jeffrey Epstein, como embajador en Washington.
Por otro lado, también abogó por restablecer las relaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea (UE), dañadas tras el Brexit, en materia comercial, seguridad y de defensa -sin atreverse a abogar por una vuelta del país a la UE-, y dio el paso al frente a la hora de encabezar iniciativas internacionales como la denominada Coalición de Voluntarios, junto a Francia, para crear una posible fuerza de paz multinacional en Ucrania.
Pero su forma de gobernar no convenció ni al electorado que le había apoyado en un inicio, que dio la espalda al Partido Laborista en las elecciones locales y regionales del pasado 7 de mayo; ni a sus propios correligionarios, que acabaron pidiendo por decenas su dimisión como primer ministro y líder de la formación.
Nacido el 2 de septiembre de 1962 en el barrio londinense de Southwark, hijo de una enfermera y un obrero industrial, Starmer se nutrió del laborismo desde la cuna, y se dice que debe su nombre al primer miembro del Partido Laborista en el Parlamento británico, Keir Hardie.
Licenciado en Derecho por la Universidad de Leeds, y con un máster en Derecho Civil en la de Oxford, Starmer empezó a ejercer como abogado en 1987, centrado en causas de derechos humanos y participando en procesos de alto perfil, que llevaron a su nombramiento como director de la Fiscalía de Inglaterra y Gales en 2008.
El que fuese “uno de los abogados más brillantes de su generación”, como lo llamó la prensa británica de entonces, abandonó la carrera fiscal en 2013, y dos años después dio el salto a la política como parlamentario en la Cámara de los Comunes (baja) con el Partido Laborista.
Tras el referéndum del Brexit en 2016, fue nombrado portavoz laborista sobre este asunto, entonces bajo el liderazgo del izquierdista Jeremy Corbyn, a quien acabaría sucediendo como cabeza de partido después de que Corbyn se viera forzado a dimitir entre acusaciones de antisemitismo. A Starmer (casado con Victoria, de origen judío), al contrario que Corbyn, se le ha atribuido una actitud demasiado complaciente con Israel._Con información de EFE.