
El régimen de los ayatolás ha convertido el funeral de una semana del líder supremo chiita, Alí Jamenei, en una demostración de fuerza y desafío no solo a sus enemigos naturales, Estados Unidos, Israel y Arabia Saudí, sino al exilio y a la población que vive sometida al terror de la dictadura teocrática, la cual fue aplastada de forma sangrienta durante las protestas de enero.
Una marea humana —“millones”, según el gobierno, que no especificó la cifra— tomó las principales calles y plazas de la capital con banderas ondeando y gritos de “muerte a Estados Unidos” en una procesión que se prolongó durante casi 12 horas para despedir al religioso que dirigió con mano dura los destinos de la nación persa durante más de 36 años.
Además del féretro de Jamenei, se encontraban los de los cuatro miembros de su familia asesinados junto a él el 28 de febrero en el primer día de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, entre ellos el de su nieta de 14 meses.
El trayecto empezó en la plaza de Engelab y tardó seis horas en llegar, a través de masas de personas, a la emblemática plaza Azadi, donde continuaron los actos durante horas. Camiones cisterna rociaron a los participantes con agua ante las altas temperaturas.
Muñeco de Trump ahorcado
Al paso de la procesión se lanzaron pétalos de rosa sobre los féretros, se quemaron banderas de Estados Unidos, se lanzaron piedras contra retratos del presidente estadounidense, Donald Trump, e incluso se ahorcó de manera simbólica a un muñeco que representaba al citado mandatario.
Los partidarios de la República Islámica no olvidan que fueron Estados Unidos e Israel quienes mataron al clérigo y piden venganza e incluso la muerte del magnate, aunque los dos rivales mantienen negociaciones para poner fin definitivamente a la guerra.
El presidente del Parlamento y negociador jefe iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, asistió al entierro y avisó de que las negociaciones con Washington y la implementación del memorando firmado son “difíciles pero posibles”.
Al acto también acudieron el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, y figuras militares como el comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria, Ismail Qaani, a quien apenas se ha visto en público en los últimos años.
¿Dónde está el heredero de Jamenei?
Quien no se unió a la procesión de Alí Jamenei fue su hijo y sucesor, Mojtaba Jamenei, a quien no se ha visto en público desde que fue nombrado líder supremo el 8 de marzo; si lo hará finalmente es una de las grandes incógnitas de los funerales que comenzaron el pasado viernes y se prolongarán durante una semana.
Las autoridades iraníes han reconocido que Mojtaba resultó herido en la guerra, pero no está claro el alcance de los daños que sufrió.
Jamenei será enterrado el jueves en la ciudad sagrada iraní de Mashhad, en el noreste del país, en el mausoleo del imán Reza, el octavo imán del chiismo.