
El Tribunal de Apelación de París condenó este martes a la líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, a una pena de inhabilitación de 45 meses, aunque 30 de ellos están exentos de cumplimiento salvo que hubiera reincidencia, lo que la reduce a 15 meses firmes y técnicamente podría presentarse a las elecciones presidenciales de 2027, por cuarta vez consecutiva.
Le Pen, de 57 años, respiró aliviada tras conocer la rebaja de la sentencia por malversación de fondos públicos de la Unión Europea, pero la obliga a llevar durante un año un brazalete electrónico en el tobillo o en el brazo, una humillación que podría hacerla desistir de presentar a las elecciones y dejar paso a su delfín, Jordan Bardella, de 30 años.
De esta manera, el tribunal alarga el suspenso y se sacude la pesada responsabilidad de pronunciarse sobre si Le Pen puede o no presentarse a las elecciones. La imagen de la candidata de Reagrupación Nacional de celebrar mítines de campaña con un brazalete para criminales, no resulta muy atractiva para captar votos.
Se espera que este mismo martes Le Pen defina en una entrevista televisada su futuro y probablemente de Francia, ya que es favorita en las encuestas.
El entorno de Le Pen valora la posibilidad de que el año en el que deberá llevar el brazalete pudiera reducirse por buena conducta. Al tratarse de la primera condena, es frecuente que el tribunal acepte rebajar el tiempo del arresto domiciliario y de la obligatoriedad de llevar el dispositivo.
Condenada por desviar dinero europeo a su partido
En marzo de 2025, Le Pen fue declarada culpable de malversar 4.5 millones de euros de fondos públicos de la Unión Europea, por lo que fue condenada a una pena de cuatro años de cárcel (luego reducido a un año) y a una inhabilitación política de cinco años.
Le Pen denunció entonces “persecución política”, pero su estrategia de victimización no fue bien vista por la opinión pública y moderó su discurso en la fase de apelación: “No sentimos que hubiéramos cometido ningún delito”, se limitó a decir.