
Cada 22 de julio se celebra el Día Mundial del Cerebro. Al tratarse de la fuente que controla prácticamente todas las funciones del organismo, entre ellas el movimiento, memoria, lenguaje y emociones, especialistas utilizan esta conmemoración para concientizar sobre los hábitos que influyan en el cuidado de este órgano de suma importancia, así como la difusión de enfermedades neurológicas —principal causa tanto de discapacidad como de muerte del mundo— y los riesgos actuales de la tecnología, cuya veloz evolución y uso masivo entre seres humanos ha revelado afectaciones significativas.
A pesar de que profesionales en el tema han señalado que la tecnología no es negativa en sí misma, los nuevos hábitos de uso prolongado —comunes en la actualidad desde el despegue de dispositivos tecnológicos— durante la primera infancia podrían afectar el correcto desarrollo del ser humano.
Origen del Día Mundial del Cerebro: ¿por qué fue creado y qué organización lo decretó?
El cerebro humano representa apenas el 2% del peso corporal con alrededor de 1,6 kilogramos, un desarrollo que no alcanza de forma completa hasta los 25 años. Compuesto por 73% de agua y con una velocidad de procesamiento de información (430 km/h) que supera incluso a la Fórmula 1, este importante órgano consume el 20% de la energía humana, por lo que especialistas han fomentado durante años la difusión de hábitos saludables que influyan en el cuidado cerebral.
Bajo esta premisa, la Federación Mundial de Neurología (WFN, por sus siglas en inglés) decretó cada 22 de julio como el Día Mundial del Cerebro en el año 2014, conmemoración internacional que se ha mantenido desde entonces y ha impulsado la difusión científica acerca de enfermedades neurológicas, hábitos de cuidado cerebral y posibles riesgos ante la expansión de la tecnología en la vida cotidiana del ser humano y humana.
Cada nueva conmemoración, el movimiento es impulsado por un lema oficial que dirige la divulgación científica sobre la salud del cerebro; el lema de la edición 2026 es “Salud cerebral: Acceso para todos”, consigna que se enfoca en reducir las desigualdades globales en la atención médica al exponer los siguientes pilares:
- Equidad: Garantizar atención cerebral para cualquier persona, independientemente de su nivel de ingresos o país.
- Intervención temprana: Agilización en el diagnóstico para prevenir discapacidades futuras.
- Prevención: Fomentar hábitos diarios para la salud cerebal.
- Acceso local: Fortalecer servicios de salud comunitarios para acercar la atención al hogar.
- Acción global: Llevar la concientización social a políticas de salud pública reales.
Especialistas y dirigentes de esta difusión científica destacan que, en la actualidad, más de 3,400 millones de personas en el mundo viven con alguna condición neurológica.
Impacto de la tecnología en el cerebro: ¿cuáles son los riesgos del uso masivo de dispositivos?
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha realizado diversos estudios que exploran beneficios y afectaciones que la tecnología aporta a la salud del ser humano y humana, desde su impacto en la salud psicológica, emocional y mental, hasta su efecto en la salud cerebral.
En dicha línea, una de sus principales direcciones de investigación ha sido las consecuencias del uso masivo de pantallas en infancias, ya que la intensa exposición de niños, niñas y adolescentes a dispositivos tecnológicos se ha asociado negativamente con el desarrollo del lenguaje.
“El enfoque debe ser en cómo se usan las pantallas combinando tecnología con interacciones humanas. La tecnología no es inherentemente negativa. Su impacto depende del acompañamiento y la intencionalidad en su uso”, explicó Alan Alexis Mercado Ruiz, docente de la Facultad de Estudios Superiores de Zaragoza y doctor en Psicología de la Educación y el Desarrollo.
Sin embargo, la falta de estímulos interactivos y multidimensionales en una tableta impide tanto la retroalimentación verbal como emocional, ambas necesarias para potenciar el desarrollo del lenguaje e incluso afecta las conexiones sinápticas fundamentales de la motricidad.
“El cerebro se acostumbra a recibir información rápida e inmediata, por lo que le cuesta más trabajo sostener la atención por más tiempo o concentrarse de manera más profunda en otras tareas”, expuso Gabriel Gutiérrez Ospina, del Instituto de Investigaciones Biomédicas.
Desde su rama de estudio, Guitiérrez Ospina resalta la importancia de interacción con el medio ambiente natural, señalándolo como uno de los eventos de mayor valor en el desarrollo posnatal en el ser humano y humana, y en general, de cualquier ser vivo.
“Si estás solo sentado viendo pantallas, esto limita tu movilidad, tu interacción afectiva, y no vas a desarrollar adecuadamente ni los procesos cognitivos relacionados con la interacción social ni la serie de programas motores que te permiten moverte en consonancia con lo que estás planeando hacer", destacó el profesional.
Hábitos diarios que favorecen la salud cerebral
Alrededor de 86.000 millones de neuronas forman al cerebro humano, células que se especializan en la comunicación mediante impulsos eléctricos y señales químicas que hacen posible la respuesta inmediata y coordinada del organismo, por la tanto, un órgano de este tipo —que ocupa el 20% de energía incluso al dormir— tendría que merecer cuidados constantes para prevenir molestias, desgaste y, sobre todo, el desarrollo de enfermedades neurológicas.
Entre los hábitos diarios que los y las especialistas señalan, sencillos pero no por ello menos efectivos, se encuentran:
- Llevar una alimentación equilibrada, con alimentos ricos en Omega-3.
- Dormir las horas necesarias.
- Realizar ejercicio o alguna actividad física de forma regular.
- Activar la mente con lectura, nuevos aprendizajes y/o juegos de memoria o que representen reto cognitivo (ajedrez, sudoku, rompecabezas).
- Controlar la presión arterial, colesterol y diabetes. El sistema cardiovascular se relaciona directamente al cerebro, por lo que la protección de un órgano es la protección al otro.
Profesionales también han señalado evitar o limitar el consumo de tabaco y alcohol, al mismo tiempo que fomentan la interacción social como un papel importante para la preservación de funciones cognitivas y que eleva la calidad de salud mental.