
El primer ministro canadiense, Mark Carney, respondió este jueves formalmente a la oferta de la Unión Europea de que el país norteamericano se convierta en “miembro asociado” de la Unión Europea con un “sí”, acompañado de un aviso desafiante al presidente de Estados Unidos, Donald Trump: “Nadie nos va a imponer con quién firmamos acuerdos”.
Carney se dirigió así ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia), tras asistir en la víspera al discurso sobre el Estado de la Unión que pronunció la jefa del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, quien fue la que realizó la oferta de que Canadá se convierta en el primer miembro asociado del bloque de 27 países europeos, anuncio que fue declarado por Trump como un acto “hostil” contra Estados Unidos, y que de concretarse, advirtió, impondría “serios aranceles” contra la UE e incluso la ruptura comercial con Canadá, su socio en el T-MEC.
“Hoy en día, nuestra sociedad no está a salvo de nuevas tormentas”, vaticinó Carney, en alusión velada al chantaje arancelario de Trump contra su país y las nuevas amenazas. Por tanto, agregó, “aunque Canadá y la UE son fuertes por separado, somos más fuertes juntos”.
De esta manera, Carney dio la bienvenida a la propuesta que le hizo Von der Leyen un día antes en el mismo escenario, el Parlamento Europeo de Estrasburgo y en presencia del premier laborista canadiense, quien este jueves señaló que la futura alianza (de la que se conocen pocos detalles) tendrá “un enfoque único y positivo” que ambas partes definirán “aprovechando nuestras fortalezas comunes y basándonos en valores compartidos”.
Recibimiento entusiasta
“Una cooperación más profunda entre dos regiones que comparten valores además de intereses económicos o geoestratégicos, tenga la forma que tenga o se la llame como se la llame, permitirá que la UE y Canadá se conviertan en un “faro para otras democracias”, afirmó Carney ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo, en medio de fuertes aplausos.
El entusiasmo entre los eurodiputados europeos se hizo patente durante el recibimiento que le dieron al canadiense, quien se detuvo para tomarse numerosos ‘selfies’ y estrechó manos con parlamentarios de izquierda a derecha —algunos, como la presidenta del grupo de Los Verdes, Terry Reintke, luciendo incluso una camiseta de la selección canadiense de hockey— mientras descendía lentamente hacia el centro del hemiciclo.
Contra el uso de Trump del “comercio como arma”
El discurso de Carney tampoco se quedó corto en lo que podría interpretarse como alusiones a Trump, quien horas antes ya había amenazado a la UE con “serios aranceles” si seguía la senda del acercamiento con Canadá.
En una crítica velada contra Trump, el mandatario canadiense (quien anteriormente fue presidente del Banco de Inglaterra por su prestigio como economista) lamentó “el uso del comercio como arma”, instituciones multilaterales “debilitadas”, aranceles y mecanismos financieros utilizados para “ejercer presión” o cadenas de suministro que “constituyen puntos débiles que pueden ser aprovechados”.
Carney aseguró durante su exposición que “no buscan el poder para dominar a los demás” sino “la resiliencia, para que nadie, absolutamente nadie, pueda controlar nuestros mercados abiertos, menoscabar nuestra soberanía, amenazar nuestra integridad territorial o socavar nuestras libertades, nuestras democracias y nuestro Estado de derecho”.
Más tarde, al ser preguntado por las amenazas de Trump, Carney se mostró convencido de que esta nueva relación con la UE “fortalecerá a Canadá y hará de Canadá un mejor socio de Estados Unidos”, añadiendo que los canadienses están de acuerdo en que “nadie nos va a decir qué idioma hablamos. Nadie va a dictar nuestra cultura ni con quién podemos firmar acuerdos internacionales”.
Finalmente, el líder canadiense subrayó que “los grandes objetivos de esta alianza” se comenzarán a detallar durante la cumbre que tendrá lugar en Montreal entre líderes europeos y Canadá los próximos 29 y 30 de octubre.