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Ante el aumento de producción y comercialización de versiones sintéticas de péptidos, autoridades y especialistas internacionales advierten riesgos por administración sin supervisión médica.

¿Para qué sirven los péptidos y por qué su uso indiscriminado está generando alerta en el mundo?

Autoridades y especialistas internacionales advierten riesgos por administración sin supervisión médica.
Péptidos Autoridades y especialistas internacionales advierten riesgos por administración sin supervisión médica.

Desde décadas atrás, el uso de versiones sintéticas de compuestos orgánicos para el cuidado de la piel, la pérdida de peso o la recuperación muscular se han vuelto una constante entre celebridades, personas dentro de la cultura fitness o, en la era moderna, influencers, que suelen promocionar los efectos positivos de este tipo de tratamiento.

Recientemente, los péptidos han ganado una gran popularidad dentro de este mercado, la cual se ha extendido a usuarios o usuarias comunes, quienes pueden recurrir a cientos de opciones que ofertan distintos distribuidores en el mundo para comprar las moléculas.

Péptidos sintéticos: ¿qué son y cuáles son sus usos médicos?

En primer lugar, los péptidos en realidad son pequeñas cadenas de aminoácidos —similares a las proteínas, pero de menor tamaño— que el cuerpo humano es capaz de producir por su propia cuenta y cuya función biológica es importante para el correcto funcionamiento de distintos sistemas.

Los péptidos naturales cumplen la función de decir a las células “qué hacer”, interpretando el papel de mensajeros fundamentales en sistemas como el nervioso e inmunológico, siento vitales también en el control de las hormonas y el metabolismo. Ejemplos claros de esto, son las endorfinas, la insulina y la oxitocina.

De acuerdo con lo explicado a BBC Mundo por Fernando Albericio, químico y profesor de investigación de la Universidad de KwaZulu-Natal en Sudáfrica, cuando la función biológica de los péptidos falla, suele ser a causa de una enfermedad y el uso de péptidos sintéticos ayuda al paciente a tratar dicha afectación.

Entre los usos de estas versiones sintéticas, se encuentra la oxitocina que se administra en el parto o los enalprilatos, cuya administración ayuda a bajar la presión.

Actualmente —señala Albericio— hay cerca de 125 péptidos sintéticos aprobados para fines terapéuticos, mientras que otros se encuentran en etapa de ensayos clínicos. Sin embargo, el uso de estas versiones sintéticas cambió significativamente después de que científicos de la empresa farmacéutica Novo Nordisk desarrollaran un péptido sintético para la diabetes tipo 2, la popular semaglutida.

Tal evolución representó un importante avance en el tratamiento de la enfermedad crónica, no obstante, también se volvió la opción moderna a la que recurrieron las personas con el interés de adelgazar, controlar su masa muscular u optimizar la longevidad.

“La semaglutida se le está quitando a gente que es diabética para dársela a gente que dice tener sobrepeso”, señaló el químico, asegurando que existen temas éticos y “mucho dinero” detrás de la producción de péptidos sintéticos.

El uso indiscriminado de péptidos: ¿por qué son tan populares y cuáles son los riesgos?

En la actualidad, los péptidos sintéticos se han convertido en un nuevo mercado clandestino para quienes buscan aumentar músculos, perder peso, optimizar la aptitud física o la belleza, elementos impulsados por tendencias digitales como biohacking y looksmaxxing.

La administración de este producto ha estallado entre usuarios y usuarias comunes debido a que grandes figuras del escenario o incluso el terreno de salud han apoyado su promoción, tal como es el caso del secretario de Salud de EE.UU., Robert Kennedy Jr., quien se declaró “gran fan” de los péptidos sintéticos e incluso se comprometió a flexibilizar las restricciones que el gobierno de Biden puso a la industria.

Otro caso ha sido el de la popular actriz Jennifer Anniston, de Friends, quien ha aceptado abiertamente inyectarse péptidos cada semana como parte de su régimen de belleza, con el propósito de mantenerse joven.

Sin embargo, los riesgos de los péptidos sintéticos son diversos y están relacionados directamente con la venta indiscriminada que se lleva a cabo actualmente, es decir, la posibilidad de comprarlos fácilmente en línea o tiendas que no cuentan con laboratorios propios para definir las dosis correctas ni con el transporte requerido para su transporte.

Dado que los péptidos suelen ser sensibles a los cambios de temperatura y requieren refrigeración, el almacenamiento inadecuado en central o traslado podría degradar los ingredientes. En otros casos, tiendas han optado por cambiar los ingredientes y hacerlos pasar por péptidos sintéticos.

Un ejemplo claro es el de Mr. Green —una de las tiendas que se hicieron virales este verano por vender péptidos—, la cual fue analizada por WIRED. En su reportaje, el medio que reveló que las versiones sintéticas a la venta de Mr. Green no contenían los ingredientes activos indicados en sus etiquetas.

“La FDA debe acabar con estos mercados negros”, dijo a WIRED el farmacéutico Fred Mills, ejecutivo de la organización sin fines de lucro Americans for Safe and Effective Medicines.

Por su parte, Perdita Barran, del Instituto de Biotecnología en Reino Unido, declaró que su preocupación se dirige a un posible brote de cáncer en cinco o diez años a partir de ahora: “Si hay células precancerosas por ahí y les estás ayudando a desarrollar nuevos vasos sanguíneos, podrías convertir una pequeña masa precancerosa en un cáncer”.

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