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El primer ministro Carney apoya acercarse a Europa, en su política de depender menos de Estados Unidos, tras la guerra comercial que declaró Trump a Ottawa

La Unión Europea ofrece a Canadá convertirse en su primer “miembro asociado”

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Acercamiento entre Canadá y Europa El primer ministro canadiense, Mark Carney, agradece en el Parlamento Europeo de Estrasburgo (Francia) los aplausos de los europarlamentarios (RONALD WITTEK/EFE)

Europa tiende la mano a Canadá, aprovechando el divorcio traumático del país norteamericano con su vecino del sur: Estados Unidos, a cuenta de la guerra comercial declarada por el presidente Donald Trump a Ottawa.

Este miércoles, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ofreció a Canadá, en presencia del primer ministro Mark Carney, convertirse en el primer país “miembro asociado” de la Unión Europea.

“Dije que debemos reimaginar con urgencia nuestras asociaciones. Así que me gustaría trabajar contigo para abrir la puerta a que Canadá sea el primer miembro asociado de la UE”, afirmó Von der Leyen, dirigiéndose directamente a Carney, el primer líder no europeo invitado de honor que asiste al discurso sobre el Estado de la Unión ante el Parlamento Europeo de Estrasburgo (Francia).

Según declaró la política conservadora alemana, en aparente alusión a Trump y su estrategia de chantaje arancelario, “para algunos, la respuesta es actuar en solitario, pero esa no es una opción para nosotros”.

“Asociación que no va contra nadie”

Von der Leyen recordó que el acuerdo de libre comercio entre la UE y Canadá (CETA) ha impulsado en un 75 % el comercio de bienes entre ambos socios en menos de una década, y anunció que la relación bilateral pasará “del CETA a una Alianza para el Futuro” con el objetivo de crear un “espacio común de prosperidad y seguridad económica”.

La nueva alianza incluirá, según la líder europea, cooperación en manufactura inteligente, la integración de las bases industriales de defensa, un proyecto conjunto insignia en el Ártico y trabajo compartido en energía, minerales críticos, baterías, inteligencia artificial, computación cuántica, ciberseguridad y seguridad económica.

“Esta es una asociación que no va contra nadie más, sino a favor de nuestra fuerza común”, afirmó Von der Leyen en un momento de tensión en las relaciones entre Ottawa y Washington.

La presidenta del Ejecutivo comunitario defendió que Europa y Canadá comparten “una misma forma de ver el mundo” y una creencia común en la democracia.

“Compartimos un océano, un conjunto de valores, una forma de ver el mundo. Y ahora construiremos también nuestro futuro compartido”, concluyó.

“Alianza más profunda”

Sin aceptar formalmente la invitación a que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea, Carney apostó por una “alianza más profunda” entre su país y el bloque económico de 27 países europeos, el mayor del mundo.

“Ha sido un honor escuchar la intervención de la presidenta Von der Leyen ante el Parlamento Europeo, mientras construimos una alianza más profunda para el futuro”, dijo el economista y político canadiense.

El primer ministro subrayó el papel central de la UE en estos esfuerzos, e hizo énfasis en “su condición de socio cercano y de confianza con el que se comparten valores”.

“En un mundo más peligroso y dividido, Canadá está forjando relaciones más sólidas con socios de confianza para construir una mayor autonomía estratégica, resiliencia y soberanía”, explicó.

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