
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prosigue en su ofensiva para transformar la capital de EU en una copia de mal gusto de antiguas capitales imperialistas, como París o San Petersburgo. Este domingo, el magnate republicano anunció que el arco del triunfo que ha ordenado levantar en la zona monumental de Washington será, además, un complejo militar que albergará armas y municiones, y será una plataforma de lanzamiento de drones, con espacio incluido para francotiradores.
“A petición expresa de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, y por motivos de seguridad nacional, he accedido a transformar el magnífico Arco del Triunfo en un complejo militar y arco del triunfo de primer nivel”, escribió el mandatario en su red Truth Social.
En el mensaje, Trump detalló las funciones que tendría el monumento-complejo militar, que “permitirá albergar, almacenar y desplegar rápidamente un gran número de drones y francotiradores (tanto en la cubierta como en la plaza), además de contar con capacidad para almacenar grandes cantidades de munición para francotiradores”.
El arco del triunfo, proyectado para construirse entre el Monumento a Lincoln y el Cementerio Nacional de Arlington, es una de las grandes obras que Trump está llevando a cabo en Washington y que no están exentas de polémica.
El más grande del mundo
Empeñado en dejar su sello y su legado en la capital de EU, el presidente no dejó pasar la oportunidad en el mensaje de Truth para asegurar que “no existirá ninguna instalación igual en todo el mundo”.
Según sus propios datos, “de entre las 59 principales ciudades y capitales, Washington D. C. es la única que no cuenta con un arco del triunfo; ¡pero ahora tendrá uno que será, con diferencia, el más grandioso de todos!”.
La construcción del arco del triunfo, que tendrá 76 metros de altura (el de París tiene 50 metros y el Monumento a la Revolución 67 metros), ha levantado las críticas de amplios sectores que cuestionan desde el carácter megalómano de la construcción hasta los cambios visuales en el eje histórico entre el Lincoln Memorial y Arlington que enturbiarán la solemnidad del cementerio militar.
El arco del triunfo se suma a una lista de obras y reformas que Trump ha emprendido en Washington, como el Salón de Baile de la Casa Blanca, el Centro Kennedy o el estanque reflectante de la Explanada Nacional, muchas de las cuales han llegado a los tribunales para frenarlas.