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El presidente izquierdista y el hijo del expresidente ultraderechista luchan por el voto del 17 % que prefiere otro candidato

Empate técnico entre Lula y Bolsonaro a una semana de las elecciones de Brasil

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Elecciones en Brasil El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, el el candidato al Gobierno de São Paulo, Fernando Haddad y la candidata al senado, Simone Tebet, participan durante un acto de campaña este sábado en el barrio São Miguel Paulista, en la zona este de la ciudad de São Paulo (Sebastiao Moreira/EFE)

A una semana de una de las elecciones más polarizadas en la historia de Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente encarcelado Jair Bolsonaro, se encuentran técnicamente empatados en los sondeos, por lo que se han lanzado a la caza del 17 % de brasileños que anuncian en las encuestas que votarán por otro candidato.

El último sondeo de Datafolha otorga una ligerísima ventaja para Lula de 40 % frente al 36% que concede a Bolsonaro hijo, lo que confirma la extrema polarización de la sociedad brasileña entre dos maneras radicalmente distintas de modelo de país: por un lado, la izquierda tradicional, y por otro, el regreso a la derecha cristiana, alineada con el modelo de mano dura impulsado por Donald Trump en Estados Unidos, y que ya ha tenido sonadas victorias en otros países de la región, como El Salvador, Ecuador, Colombia, Chile y Argentina.

Con un 5 % de brasileños que afirman que votarán en blanco y apenas un 2 % de votantes indecisos, Lula y Bolsonaro se están volcando en el cierre de campaña en ese 17 % de brasileños que anuncian que votarán por otro de los candidatos presidenciales, ninguno de ellos con posibilidad de alcanzar el porcentaje necesario para pasar a segunda vuelta, programada para el 25 de octubre, en caso de que ningún candidato logre la mitad de los votos.

Ni Lula ni Bolsonaro tienen más del 50 % en ninguna encuesta, pero los sondeos de opinión indican que tienen espacio para avanzar sobre los electores de los candidatos minoritarios, muchos de los cuales admiten estar en duda y que pueden cambiar su voto a última hora.

El hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022) viene defendiendo la necesidad de que la derecha se una desde la primera vuelta para evitar el balotaje, mientras que el dirigente del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) alega que necesita el apoyo de parte del electorado que rechaza su Gobierno para derrotar al “fascismo” sin correr riesgos.

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Elecciones en Brasil El candidato ultraderechista, Flávio Bolsonaro, asiste a la ceremonia de graduación del curso de formación de oficiales de la Policía Militar este viernes en Río de Janeiro (Antonio Lacerda/EFE)

Bolsonaro dejó clara su intención al publicar este domingo un mensaje en redes en el que, aprovechando el alto índice de desaprobación del presidente, pidió votos para “jubilar a Lula y libertar a Brasil. No deje para la segunda vuelta lo que puede resolver en la primera”.

El opositor tiene hipotéticamente más ventaja debido a que entre los candidatos minoritarios con mayor intención de voto destacan representantes de la derecha: el exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado (4 %), el activista ultra Renan Santos (3 %) y el exgobernador de Minas Gerais Romeu Zema (1 %).

Lula también estaría en desventaja en caso de que necesite disputar una segunda vuelta debido a que no hay ningún candidato de izquierda competitivo que le pueda transferir votos. En las elecciones presidenciales de 2022, en las que venció por una mínima diferencia a Jair Bolsonaro, contó con los votos de dos aspirantes de izquierda y de centro que terminaron con elevadas votaciones en la primera vuelta.

El factor cansancio y el fantasma del golpismo

Pesa también en contra del presidente Lula su edad, 80 años, y el desgaste político natural, luego de cerca de doce años en el poder en tres mandatos.

Flávio Bolsonaro tiene 45 años, lo que le otorga la ventaja de la juventud y de un rostro nuevo, pero sobre él pesa ser hijo del expresidente condenado por la justicia por tratar de subvertir la democracia mediante un golpe de Estado a Lula nada más asumir su tercer mandato. Entre los planes de los golpistas estaba contemplado incluso el asesinato del mandatario izquierdista en caso de resistencia.

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